Pesificación asimétrica final
En enero de este año, el sindicalista Hugo Moyano dijo, en declaraciones a radio Mitre, que "la reactivación de la economía” había empezado “cuando se cae la convertibilidad”, es decir, cuando “todavía no estaba este Gobierno". Y agrego: "No fue por la política de este Gobierno que comenzaron a crearse empleos".
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Pasados más de 10 años de la pesificación asimétrica y del fin de la convertibilidad, vale la pena recordar qué fue lo que pasó en aquel momento y qué significó para el conjunto de los trabajadores.
El ministro de Economía de Eduardo Duhalde, Jorge Remes Lenicov, bajo presión de los empresarios más poderosos, decidió pesificar las deudas privadas superiores a los cien mil dólares, a la relación un peso un dólar. Se desdijo así de la primera opción, que implicaba una conversión a 1,40 pesos por dólar. Los depósitos de los ahorristas y los pases del Banco Central, en cambio, se pesificaron a 1,40 por dólar, al igual que los préstamos del sector público y los encajes bancarios.
El costo de esta diferencia, de la socialización de las pérdidas, con emisión de títulos públicos, compensaciones varias y auxilios públicos con líneas de redescuentos en la crisis 2001-2002 para los bancos y la emisión de otros títulos para cubrir la restitución del 13 por ciento de los haberes, los reclamos a la Anses, el PAMI, proveedores y todo tipo de deuda del Estado nacional contraída antes del 31 de diciembre de 2001, implicó el aumento en aproximadamente 47.000 millones de dólares de deuda pública nacional nueva. Significó, en un solo año, un incremento del 30 por ciento del pasivo público.
Este fue el primer costo que tuvieron que soportar los trabajadores argentinos. Pero no quedó sólo allí.
El FMI, que originalmente había apostado a dolarizar la economía argentina, negó el “auxilio” prometido exigiendo para su entrega la liberación del mercado cambiario. La cotización de la moneda estadounidense llegó así a los $2,50, y esta devaluación significó la transferencia de ingresos del trabajo al capital en el orden del 8-9%
Es importante entender que la pesificación asimétrica y sus costos para los trabajadores no fue un hecho aislado. Desde la dictadura cívico-militar, y durante todo el modelo de valorización financiera concebido desde el origen como “revancha clasista”, se sucedieronn una serie de políticas y hechos políticos tendientes a favorecer al capital concentrado y resolver recurrentemente las disputas por los excedentes entre las fracciones del capital haciéndolas recaer en el conjunto de los trabajadores:
1. El congelamiento por 90 días de los salarios y la liberación de los precios, en abril del ´76;
2. La reforma financiera del año ´77;
3. La socialización de deudas a través de los seguros de cambio en 1981-2;
4. La hiperinflación en 1989;
5. Las privatizaciones en la década de los noventa;
6. La fuga de capital en 2001-2002;
7. La pesificación asimétrica en 2002.
Cada uno de estos hechos permitió la transferencia de riqueza del trabajo al capital y, al mismo tiempo, la estructuración de la economía de manera funcional a los intereses de la oligarquía diversificada. Por eso, no es cierto, como dijo Moyano, que los trabajadores deban reconocer en aquel episodio de 2001-2002 el inicio de su recuperación.
El gran logro del Gobierno desde 2003 no ha sido exclusivamente haber ganado una exigente batalla con el poder financiero, sino haber logrado alterar el paradigma de desarrollo que se instaló hace treinta y cinco años, en el cual la valorización financiera predominó sobre el modelo industrial. Este es el proyecto a profundizar, con el norte puesto en recuperar definitivamente la participación de los trabajadores en el ingreso nacional.
