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Opinión

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Argentina

Ha muerto el Comandante

El proceso que condujo Chávez fue áspero, contradictorio y sinuoso, pero les devolvió a los más humillados su dignidad.
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Como otro Comandante igualmente amado, Chávez partió dejando tras de sí la estela de su desbordante y exagerada vida. Quedan llorándole sus pueblos. Imagino las largas esperas silenciosas para verle, el dolor de los viejos, las plazas Bolívar de cada ciudad colmadas de gente con camisas rojas. Y sufro por ellos, me duele el dolor centenario de los despojados de la tierra.

La última vez que estuve en Venezuela llegué el mismo día que Chávez. Él volvía de su primera operación en Cuba, parecía estar bien. La gente salió de sus casas a festejar, bailaba y su alegría era ingenua y saludable.

Sé que la imagen de Venezuela y de Chávez que transmiten los medios tiene mucho de estereotipada y prejuiciosa. En algunos casos no hay mala intención, en otros se responde a un mandato directo de los centros de poder. Pero quisiera que se aprovechara este momento para reflexionar con respeto, porque lo merecen aquellos que durante más de una década lo votaron y lo defendieron con sus vidas.

El proceso que condujo fue áspero, contradictorio y sinuoso, pero Venezuela nunca será igual después de él, cambió para siempre porque les devolvió a los más humillados su dignidad.

Produjo una monumental redistribución de la riqueza y el poder. Contribuyó a la integración latinoamericana como nadie desde Bolívar y San Martín.

Seguramente se harán comparaciones entre el proceso bolivariano y el kirchnerismo. Poco tienen en común. En un artículo que escribí para este medio enumeré una lista extensa de diferencias, ahora, en honor a la brevedad y al duelo, sólo diré que allá se construye el socialismo, aquí un capitalismo desquiciado.