Etiquetas para no olvidar
La Argentina ha demostrado ser capaz de elaborar vinos que la han llevado a la cima del nivel internacional. El tiempo y el trabajo en fincas y bodegas ha dado resultado y algunas etiquetas son una buena muestra de ello.
Tiempo atrás, no recuerdo cuánto, 6 ó 7 años, el afamado enólogo francés Michel Rolland dijo una cosa que, incluso para muchos de nosotros, nos pareció de alguna manera reveladora: "En la Argentina ya casi no hay vinos malos".
Pues bien; esa época ya pasó. De la mano de muchos enólogos y agrónomos, se fue desarrollando una vitivinicultura de alto nivel, a tal punto que para todos los críticos y periodistas importantes del mundo, muchos de nuestros elaborados ya están muy bien parados entre la elite de las etiquetas internacionales.
De esos vino trata esta nota. De esos tintos que son inolvidables, y que por su carácter, personalidad y calidad son los abanderados en la punta de una pirámide cualitativa de nivel internacional. Aquí, algunas etiquetas que son una muestra de los que la Argentina puede dar.
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Noemía 2011 (Bodega Noemía, Río Negro) Todo lo contrario, a todo lo contrario, de todo lo contrario. Cuando gran parte de los vinos modernos de hoy buscan impactar por concentración, sobremadurez y notas de madera al frente, este vino es, justamente, lo opuesto. Frescura, unicidad, aromas y sabores de terruño, elegancia y muchas otras cosas más, que le recomiendo las verifique por su cuenta. Un genuino Malbec de zona fría, delicado, muy puro y, a pesar de ser complejo, muy fácil de disfrutar. Si el desembolso que exige está a su alcance (alrededor de $ 850), no lo dude.
- Antología XXXII (RutiniWines, Mendoza) Sobriedad en su máximo nivel la de este Malbec (con 5% de PetitVerdot y 5% de Cabernet Franc) muy fino y fresco, originario de Tupungato. Un tinto señorial, especiado y con notas a frutas negras moras y un estilo muy suelto. En boca es consecuente, con buena concentración y madurez sin exagerar; y lo mejor: muy buena acidez, fluidez de boca y equilibro entre fruta y madera. Un tinto de perfil clásico pero excelentemente agiornado a los tiempos que corren.
- Malbon 2011 (PassionateWines, Mendoza) Otro vino diferente a todo, producto de un corte sorprendente: Malbec y Bonarda. De un perfil austero, casi mineral, con notas a tiza y toques frutales para que no nos olvidemos de que se trata de un tinto mendocino. La entrada en boca es algo dulzona pero de trago ágil, con carácter, fuerza y profundidad. Tiene mucho músculo que, junto con la madera, se irá domando con el tiempo. Comprar y conservar al menos tres años.
- Cheval des Andes 2010 (Cheval des Andes, Mendoza) Muy sensual este blend de base Malbec que con los años ha ido creciendo y hoy es sin duda uno de los mejores ejemplares que se elaboran en suelo patrio. Este 2010 recién salido tiene aromas delicados a regaliz, arándanos y notas de café. En el paladar se muestra largo y sabroso, de textura sedosa y frutas negras entre sus sensaciones más sobresalientes. Sin exceso de madera ni de madurez; por el contrario, es redondo, con muy buen carácter y mucha sustancia. Puede guardarse por años; ganará en sutilezas.
- Gran Enemigo 2009 (Aleanna, Mendoza) Un vino coherente con la personalidad de su hacedor, Alejandro Vigil. Alocado y bien osado, con notas algo salvajes pero elegantes (café, higo, chocolate y algo floral). La nariz es un gran preludio para un paladar igual de singular; compacto, con sabores que recuerdan a la mermelada y excelente acidez. Es un vino de varias capas y por eso exige cierta atención mientras se lo disfruta. Por su carácter irrepetible y su calidad, recientemente fue el ejemplar mejor puntuado en la influyente revista WineAdvocate; 97 puntos.
- Zuccardi Aluvional Altamira 2011 (Familia Zuccardi, Mendoza) Tras varios años de esfuerzo, el trabajo de Sebastián Zuccardi ha dado sus frutos. Los Aluvional son vinos que rinden honor a los suelos del Valle de Uco (formado por aluviones que se desprendieron de la cordillera) y que se transforman en la clave de la identidad de estos tintos. Este ejemplar de Altamira es de una sofisticación y elegancia sorprendente: es concentrado pero al mismo tiempo ,jugoso, con estructura y mucha tensión. Muy bien integrada la madera y mejor aún el equilibrio general. Puede guardarse por años pero también está para descorchar ahora.
Por Giorgio Benedetti de diario El Cronista.

