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Notas

A las strippers nos confunden con prostitutas y no es así

La joven es una de las bailarinas más solicitadas de la provincia. Viaja por el país realizando shows en diferentes boliches y hasta ha bailado en fiestas privadas para empresarios y políticos.

Es una escultural morocha mendocina que despierta suspiros a su paso. Por las noches, Sabrina tiene una profesión muy particular: es bailarina erótica. Y a pesar de no haber estudiado formalmente danza, tiene un buen dominio de su cuerpo y sabe llamar la atención con sus movimientos.

Lleva 11 años en la profesión que la ha llevado a bailar por casi todo el país y compartir escenarios con varias personalidades de la farándula porteña. Su apellido prefiere mantenerlo en la sombra ya que argumenta que son pocos quienes lo portan en esta provincia y no quiere tener inconvenientes. Tiene un hijo de ocho años por el cual se desvive y le brillan los ojos cuando habla de él.

La morocha asegura estar feliz con la profesión que le cayó como por arte de magia un día luego de haberse quedado sin trabajo en la fábrica en la cual estaba empleada. Hoy es una bailarina exitosa y afirma que ser stripper no es sinónimo de ser prostituta.

-Contame cómo es tu trabajo, ¿te manejás de forma independiente o respondés a alguien?

-Somos independientes nosotros.

-Cuando decís somos, ¿a quiénes te referís?

-A todos los que vivimos de esto acá. No somos exclusivos de ningún boliche.

-¿Cuánto hace que trabajás de stripper?

-Empecé a los 18, ahora tengo 29.

-¿Estudiaste danzas…?

-No, soy autodidacta. Siempre me gustó bailar. Por suerte tengo cierta facilidad para realizar los movimientos que imagino.

-¿Qué te llevó a trabajar de bailarina erótica?

-Yo tenía un trabajo normal de día, era encargada de personal en una fábrica. Y bueno… me quedé sin trabajo. Entonces, mis compañeros me sacaron a bailar para levantarme el ánimo. Habíamos ido a un boliche donde había show de strippers y después del espectáculo nos pusimos a bailar con mis amigas. En ese momento se me acera un hombre y me pide sacarse una foto conmigo porque me había confundido con la bailarina que había hecho el show. Y ahí dije: “Este es mi próximo trabajo”. (Risas).

-¿Cómo fue la primera vez…?

-Fue una mezcla de todo. Fue una mezcla de nervios, de… de nervios… de todo. Fue lindo y a la vez fue raro. Yo me preguntaba: “¿Qué hago acá? La gente me está mirando”. Fue una mezcla de muchas sensaciones. Pero después del primer show me di cuenta que era lo mío, que era lo que me gustaba hacer. Ese show fue en un boliche que era tipo Golden por la lateral de la Costanera. De ahí, los bailarines me empezaron a presentar en diferentes lugares. A veces uno no tiene previsto lo que la vida te tiene marcado. Después de eso no paré de trabajar hasta hoy.

-¿Tenés hijos?

-Tengo un nene de ocho años. Durante el embarazo bailé hasta los cuatro meses que fue lo que me permitió mi médico. Después de que nació, cuando él tenía dos meses retomé la actividad.

-¿Sabe cuál es tu profesión?

-Sí. Mi hijo creció con esto y lo ve como el trabajo de la mamá. Yo le muestro fotos y sabe que su mamá es bailarina, conoce mis trajes. Trato de hablarle y explicarle que este es mi medio de vida y le cuento con la gente famosa que he bailado. A pesar de tener horarios distintos, porque él vive de día y yo de noche, trato de acompañarlo muy de cerca en todo, lo llevo a la escuela, hacemos las tareas…

-¿El padre es bailarín también?

-No, no, no. El papá del nene era seguridad en un boliche y lo conocí así.

-Previamente a comenzar la entrevista me decías que preferís no dar tu apellido, ¿es para no tener inconvenientes familiares?

-Toda mi familia sabe de mi profesión, algunos se enteraron por una nota que salió en un diario hace unos cuantos años atrás. Pero prefiero no darlo porque es un apellido poco común y somos pocos los que lo llevamos en Mendoza.

-¿Tu familia te apoya o están en contra de tu profesión?

-No es que estén ni a favor ni en contra. Hay veces que esta profesión se malinterpreta. Si sos stripper lo asocian con otra cosa que nada que ver. Hay mucha gente que viene y te propone otras cosas, pero está en uno si acepta o no.

-¿Qué te han ofrecido?

-La gente te ve arriba de un escenario y te confunden con una prostituta y te quieren tener a toda costa. Y te dicen que te dan los que vos quieras desde plata, casa, autos… Pero está en la esencia de cada uno aceptar o no.

-¿Te han hecho alguna propuesta en la que te han ofrecido una suma descomunal?

- Sí, sí, sí…

En Mendoza me han ofrecido varios miles de pesos y en Chile, también, por pasar una noche conmigo. Un japonés en Chile me ofreció más de un millón de pesos chilenos. Obviamente que nunca acepté. No va conmigo ese tipo de propuestas.

-¿En qué tipo de eventos privados bailás?

-En despedidas de solteros, en cumpleaños de 15, de 18. En reuniones de amigos, de empresarios… Lo que no hago es shows privados para una persona. Hago eventos con mucha gente y nunca voy sola. Siempre voy con seguridad. Además, todos los fines de semana estoy en algunos boliches.

-Los shows para empresarios, ¿fueron en Mendoza o en otras provincias?

-En la provincia, en San Luis, San Juan, San Rafael, en varios lugares. Con este trabajo he viajado mucho.

-¿Para políticos has bailado?

-(Silencio) Eh… En alguna oportunidad puede haber sido (risas). Prefiero no decir… (Risas).

-Recién dijiste que bailás en cumpleaños de 15 y de 18, ¿son los propios padres los que te contratan?

-Sí. Pero cuando son shows en los que hay menores no es el mismo espectáculo que hacemos en boliches. Simplemente bailamos y nos quedamos en short. En algunos cumpleaños de 18 he ido a bailar siendo el mediodía. Han hecho un almuerzo para los chicos y ahí bailamos.

-¿Cómo es el show que ofrecés?

-Para los mayores el show de stripper consiste en un tema movido donde uno muestra cómo baila y en el tema lento te sacás la ropa hasta el final. No en todos lados te podés quedar desnuda total porque depende del tipo de habilitación que tenga cada lugar… Pero por lo general, te quedás en bombacha y corpiño.

-¿Cómo manejás la situación en una despedida de soltero para que no intenten tener un acercamiento más íntimo con vos?

-En las despedidas hay que tener precaución. Siempre hay que ir acompañada de seguridad porque por más que sea la despedida del empresario más famoso del mundo después de un par de champagnes son todos iguales. A veces, en las despedidas no se miden y la cosa puede terminar mal. Por ejemplo, la primera vez que fui a una, me tuve que encerrar en el baño. En esa despedida estaban amigos muy íntimos de un compañero mío y me pidió que fuera. Ahí fui sin seguridad. Hice el primer show y cuando fui a prepararme para el segundo, ya no pude salir. Se volvieron locos y se me querían meter en el baño. Tuve que trabar la puerta y llamar a mi compañero para que me viniera a buscar. Después de eso, nunca volví a ir sola.

-Cuando son figuras públicas, como políticos y empresarios, ¿cómo se comportan?

-Son más recatados. Generalmente tienen gente que los cuidan… En las experiencias que yo he tenido nunca hubo un problema en este tipo de reuniones. Lo que pasa es que la gente que tiene calle y tiene noche se da cuenta qué chica es para tal cosa y que chica no. De todas maneras, cuando me llaman para contratarme, yo aclaro todas mis condiciones y explico que solamente voy a bailar y finalizado el show me voy.

-¿Qué precios se manejan en este tipo de shows?

-Y, por ejemplo, en las despedidas de solteros hay un piso de 350 pesos. Todo depende del tipo de show y de la cantidad de bailarines que prefieran.

-¿Trabajás mucho fuera de la provincia?

-Sí, viajo bastante por las provincias.

-¿Tu idea es seguir en esta profesión mucho tiempo o tenés planes de hacer otra cosa?

-Y, con el tiempo la edad te va limitando, pero mi idea es llegar bailando a lo que más pueda. Me gusta hacer otras cosas como trabajar en obras de teatro. Pero mi idea es bailar lo más que pueda. Ahora que mi hijo es más grande, tengo más tiempo para poder estudiar y aprender otras cosas para incorporar al show. No sé qué me depara el futuro. Trato de vivir el hoy. Lo que sé es que me voy a esforzar para hacer lo que me gusta.



Radiografía de una bailarina

  • Sabrina nació el 6 de mayo de 1983.
  • Hizo la secundaria en la escuela Argumedo. "Creo que todo el mundo debe estudiar porque te ayuda a crecer en todos los aspectos", manifiesta.
  • Actualmente no está en pareja. "En este laburo tenés que tener una persona que te comprenda y te cuide porque uno viaja bastante y trabaja de noche", sentencia la artista.
  • Le gusta leer. "Ahora estoy leyendo el libro de un amigo que está muy bueno. También leo novelas y libros de autoayuda", comenta la joven.
  • Le gusta tomar vino Malbec. "Soy una persona que no se aferra a algo. Si me decís que tomemos un vino blanco de tal bodega, también te lo acepto. Porque me gusta probar. En las comidas tampoco tengo un plato favorito. Me gusta comer de todo", dice Sabrina y agrega que lleva una dieta balanceada. "Como poco pan, pocas pastas… hay que cuidarse".
  • Va al gimnasio y sale a caminar mucho.

Maverik, Tuqui y Sabrina hacían un show en el desaparecido Almacén de Tango.

La mendocina compartió escenario con Pier Fritzche.

Sabrina y Eugenia Lemos.

La bailarina junto a Cristian U.

Sabrina y Johana, la ex Pombo.

Sabrina asegura que está feliz de los logros artísticos que ha obtenido con su profesión.

En la foto junto a un ex Mambrú, Emanuel Ntaka.

Sabrina, Alejandra Pradón y un amigo.