Disfruta de una tarta de ruibarbo hecha en casa
La tarta de ruibarbo es un clásico postre que combina la acidez vibrante del ruibarbo con una masa crujiente y dorada, creando una experiencia culinaria única y deliciosa. Este pastel es especialmente popular en primavera y principios de verano, cuando el ruibarbo está en su mejor momento, ofreciendo un contraste refrescante y agradable en medio de los días más cálidos. Originario de Asia, el ruibarbo fue inicialmente utilizado por sus propiedades medicinales, pero pronto encontró su lugar en la repostería, especialmente en Europa y América del Norte.
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El encanto de la tarta de ruibarbo reside en su simplicidad y en la manera en que el ruibarbo, con su color rosado y su sabor ácido, se transforma al cocinarlo con azúcar y un toque de limón, resultando en un relleno jugoso y ligeramente gelatinoso. La masa, que puede ser de una sola capa o cubierta con una rejilla decorativa, proporciona el equilibrio perfecto entre textura y sabor.
Este postre, aunque tradicional, permite variaciones que pueden incluir la adición de fresas, jengibre o incluso un toque de canela para enriquecer su perfil de sabor. Servida sola o acompañada de una bola de helado de vainilla o crema batida (nata), la tarta de ruibarbo es un deleite que celebra la simplicidad y la frescura de los ingredientes naturales. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa: 2 ½ tazas (310 g) de harina de trigo, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharadita de sal, 1 taza (230 g) de mantequilla sin sal, fría y cortada en cubos pequeños, 6-8 cucharadas de agua helada.
Para el relleno: 5 tazas (aproximadamente 600 g) de ruibarbo, lavado y cortado en trozos de 1 cm, 1 ½ tazas (300 g) de azúcar, ¼ taza (30 g) de almidón de maíz, 1 cucharadita de ralladura de limón, 1 cucharada de jugo de limón, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 1 pizca de sal.
Procedimiento
- En un bol grande, combina la harina, el azúcar y la sal. Mezcla bien los ingredientes secos.
- Añade la mantequilla fría cortada en cubos pequeños. Usa un mezclador de masa o tus dedos para desmenuzar la mantequilla con la harina hasta que la mezcla se asemeje a migas gruesas, con algunos trozos de mantequilla del tamaño de un guisante.
- Agrega el agua helada, una cucharada a la vez, mezclando suavemente con un tenedor hasta que la masa comience a juntarse. No debes agregar demasiada agua, solo lo suficiente para que la masa se mantenga unida cuando la presionas. Envuélve en plástico y refrigéra durante al menos 1 hora.
Prepara el relleno
- En un bol grande, combina el ruibarbo cortado, el azúcar, la almidón de maíz, la ralladura y el jugo de limón, la vainilla y la sal. Mezcla bien para que el ruibarbo se cubra uniformemente con la mezcla de azúcar y almidón de maíz. Deja reposar mientras preparas la masa.
Ensambla la tarta
- Precalienta el horno a 200°C (400°F).
- En una superficie ligeramente enharinada, extiende la masa hasta formar un círculo de aproximadamente 30 cm de diámetro. Coloca la masa en un molde para tarta de unos 23 cm, presionando suavemente para que se ajuste al fondo y los lados del molde. Deja que el exceso de masa cuelgue por los bordes.
- Vierte el relleno de ruibarbo en la base de masa, esparciéndolo uniformemente.
- Hornea en la rejilla del medio del horno durante 45-50 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el relleno burbujee.
Deja enfriar la tarta en el molde sobre una rejilla durante al menos 2 horas antes de cortarla. Esto permitirá que el relleno se asiente y sea más fácil de servir. Sirve la tarta de ruibarbo a temperatura ambiente o ligeramente tibia. Puedes acompañarla con una bola de helado de vainilla o una cucharada de nata montada para un postre aún más delicioso. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

