Un descubrimiento en los Andes cambia lo que se sabía sobre las momias de los Incas
Un estudio con escáneres de tomografía computada analizó cuatro cuerpos de niños incas hallados en alta montaña.
Tomografías revelaron nuevas pistas en cuatro momias de los incas halladas en los Andes.
ShutterstockInvestigadores analizaron con tomografías computadas los restos de cuatro momias Incas halladas en picos remotos de los Andes, en Perú, y publicaron los resultados en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, con hallazgos que permiten reconstruir sus últimas horas y contrastarlos con relatos tempranos de cronistas españoles.
El trabajo, liderado por la arqueóloga Dagmara Socha, de la Universidad de Varsovia, se centró en niños sacrificados hace unos 500 años en el ritual de capacocha, una de las ceremonias más importantes del mundo Inca, en la que menores —varones y mujeres— eran asesinados de manera ritual y dejados cerca de las cumbres andinas para actuar como "mensajeros para los dioses".
La investigación se centra en niños sacrificados hace unos 500 años en el ritual de capacocha, una de las ceremonias más importantes del mundo Inca, en la que menores —varones y mujeres— eran asesinados de manera ritual y dejados cerca de las cumbres andinas para actuar como “mensajeros para los dioses”.
El trabajo analizó cuatro cuerpos: una niña de 8 años, una de 10, otra de 14 y la conocida "Lady of Ampato", cuyo cuerpo fue hallado en 1995 en un santuario cercano a la cumbre del volcán Ampato, en Perú.
Incas y capacocha: qué revelan las tomografías sobre el ritual
Uno de los principales hallazgos del estudio sobre estas momias incas aparece en el caso de la niña de 10 años encontrada cerca del volcán Ampato. Las tomografías indicaron que no habría sido sacrificada en ese lugar, como se creía, sino en otro sitio, y que su cuerpo fue trasladado después hasta la montaña para ser dejado cerca de la cumbre.
Los escaneos sumaron otra pista clave sobre cómo fue tratada antes de quedar en la altura. Según los investigadores, en su abdomen y en su pecho faltaban los órganos, y en su lugar habían colocado piedras y textiles. Recién después, el cuerpo fue envuelto y acomodado en posición sentada, con las rodillas llevadas hacia el mentón, sobre una meseta cercana a la parte alta del Ampato. Para el equipo, esta es la primera evidencia de que al menos uno de estos cuerpos fue preparado de manera deliberada para la momificación; en otras palabras, no se habría conservado solo por el frío y la altura, sino también por una intervención previa que, de acuerdo con el estudio, pudo buscar "corregir" lo que se percibía como deficiencias físicas.
Las tomografías realizadas a las cuatro momias incas —tres del Ampato y otra de un santuario cerca de la cumbre del volcán Sara Sara, a unos 160 kilómetros al oeste— también revelaron que algunos de los niños tenían lesiones y enfermedades al momento de morir, algo que contradice la idea de víctimas siempre "perfectas". En el caso de la niña de 8 años hallada en el Ampato, los estudios mostraron un esófago agrandado, que podría estar relacionado con la enfermedad de Chagas (una infección parasitaria común en la región), y cicatrices en los pulmones que podrían haber sido causadas por tuberculosis. Dicho en simple, el escáner permitió ver por dentro señales de problemas de salud que no se detectan a simple vista en un cuerpo momificado.
El trabajo también se detuvo en las posibles causas de muerte. El estudio recuerda que, en general, los métodos de sacrificio podían variar —algunos eran estrangulados y otros asfixiados—, pero Socha indicó que, en estos cuatro casos analizados, parece que la muerte llegó por un golpe severo en la cabeza, posiblemente dado con un garrote de madera.
El estudio sobre las momias incas contradice a los relatos españoles
Los resultados de la investigación contradicen algunos relatos tempranos de cronistas españoles, que sostenían que las víctimas estaban siempre en perfecto estado físico. "Nuestros hallazgos muestran que los relatos de los cronistas deben tratarse con cautela", afirmó Socha. "Aunque las fuentes históricas describen a los niños como físicamente perfectos y sin defectos, los análisis científicos modernos revelan una realidad muy diferente", agregó. La investigadora señaló que estas condiciones de salud probablemente eran comunes dentro del Imperio Inca, pero también sugirió que los cronistas europeos quizá no comprendieron completamente qué consideraban ideal los propios incas.
El estudio también recupera otra dimensión mencionada en crónicas tempranas: la idea de que estas momias incas continuaban teniendo un rol después de la muerte, más allá del sacrificio. Un informe atribuido al conquistador Pedro Pizarro indicó que personas vivas visitaban estas momias para pedir aprobación para matrimonios. En ese sentido, Socha sostuvo que "la evidencia sugiere que estos niños… continuaron funcionando como mediadores entre la comunidad viva y los Apus divinos [deidades andinas] mucho después de sus muertes".
Finalmente, los investigadores explicaron por qué estas momias incas se conservaron en tan buen estado durante siglos. Los cuerpos se preservaron gracias al aire extremadamente seco y a la gran altitud de los sitios donde fueron hallados, a unos 5.800 metros sobre el nivel del mar, condiciones que favorecieron una conservación natural excepcional.