Un descubrimiento confirma la existencia de un legendario rey que hasta ahora estaba en duda su existencia
Un descubrimiento aportó la primera prueba directa sobre Qasqash, un rey cuya figura había quedado envuelta entre la leyenda, la tradición y la duda histórica.
Un descubrimiento arqueológico en Sudán aportó la primera prueba directa sobre la existencia del rey Qasqash.
ShutterstockA lo largo de la historia hubo figuras que quedaron atrapadas entre los relatos, las tradiciones y la falta de pruebas concretas. Algunos nombres sobrevivieron durante siglos en textos tardíos o en la memoria popular, pero sin documentos que permitieran confirmar si realmente habían existido. Ahora, un descubrimiento volvió a poner esa discusión en primer plano con el caso del rey Qasqash, un personaje asociado al antiguo reino cristiano de Makuria y cuya vida era vista por muchos especialistas como semilegendaria.
Ahora, un grupo de arqueólogos que trabaja en Old Dongola, en el norte de Sudán, encontró una evidencia que cambia ese panorama. Se trata de un manuscrito en árabe emitido en nombre de Qasqash, un hallazgo que aporta la primera corroboración histórica directa de que ese rey fue una figura real y no solo un nombre conservado por la tradición.
El documento fue hallado en la antigua capital medieval de Makuria y su estudio fue detallado en la revista Azania. Los trabajos están a cargo de investigadores del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia, que en el sitio vienen recuperando distintos textos en árabe. Entre ellos apareció esta orden escrita en nombre del monarca, clave para despejar una duda que llevaba años entre los historiadores.
Hasta ahora, Qasqash solo era conocido por menciones breves en una obra hagiográfica de comienzos del siglo XIX. Esa escasez de referencias había llevado a muchos expertos a pensar que tal vez se trataba de un rey más cercano a la leyenda que a la historia documentada. Sin embargo, el arabista Tomasz Baraski, que analiza los manuscritos, sostuvo que esta nueva pieza permite confirmar su existencia histórica.
Además de validar al personaje, el texto ofrece pistas sobre el funcionamiento político y económico de Dongola en una etapa de cambios profundos. Aunque se trata de una orden administrativa, los investigadores creen que ayuda a entender cómo operaba la autoridad real y cómo se organizaba la distribución de bienes y prestigio dentro de un sistema de patronazgo que vinculaba al gobernante con sus súbditos.
El manuscrito también resulta valioso para observar las transformaciones culturales en el valle medio del Nilo durante fines de la Edad Media. Al estar escrito en árabe, muestra que los escribas vinculados a los sucesores de Makuria ya utilizaban esa lengua entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, en un contexto en el que avanzaban la arabización y la islamización de la región. De todos modos, los especialistas advierten que eso no significa que el árabe fuera todavía la lengua cotidiana de toda la corte o de la población, ya que fuera del centro político probablemente seguían vigentes las lenguas nubias locales.
Otro aspecto llamativo es el estado de conservación del hallazgo. A diferencia de muchos otros manuscritos encontrados en Old Dongola, que aparecieron fragmentados, esta orden sobrevivió casi intacta. El análisis de la escritura sugiere, sin embargo, que el copista no dominaba por completo el árabe, ya que presenta formas gramaticales no estandarizadas y una caligrafía simple, algo que para los investigadores encaja con una etapa en la que esa lengua todavía no era nativa entre los funcionarios locales.
El texto fue escrito sobre una hoja de papel de forma irregular, por lo que los arqueólogos creen que pudo haber sido un borrador más que una versión final. Fue hallado en un gran complejo residencial que habría pertenecido a la élite de la ciudad, donde también aparecieron objetos de lujo, como textiles de algodón, lino y seda, además de piezas elaboradas con marfil y cuerno de rinoceronte. En el lugar se recuperaron más de veinte documentos en árabe, varios de ellos entre capas de desechos.
El hallazgo también reforzó una tradición oral de la zona. Desde hace tiempo, los habitantes locales se refieren a esas ruinas como la “Casa del Rey”, una memoria que ahora parece coincidir con la evidencia arqueológica. Para los investigadores, este caso muestra cómo la historia oral preservada por la comunidad de Dongola puede complementar el trabajo científico y mantener vivo, durante siglos, el recuerdo de figuras como Qasqash.


