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Arqueólogos hicieron un descubrimiento histórico en México: qué encontraron sobre Moctezuma y los aztecas

Arqueólogos del Templo Mayor hallaron nuevas ofrendas que permitieron reconstruir una ceremonia monumental realizada en tiempos de Moctezuma.

El descubrimiento fue realizado en el Templo Mayor, uno de los sitios arqueológicos más importantes de México y antiguo centro religioso de Tenochtitlan.

El descubrimiento fue realizado en el Templo Mayor, uno de los sitios arqueológicos más importantes de México y antiguo centro religioso de Tenochtitlan.

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Un nuevo descubrimiento en México volvió a poner al Templo Mayor en el centro de la historia prehispánica. Un equipo de arqueólogos encontró nuevas evidencias de una ceremonia monumental realizada en tiempos de Motecuhzoma Ilhuicamina, uno de los grandes gobernantes mexicas.

El hallazgo fue presentado por especialistas del Proyecto Templo Mayor, que analizaron las ofrendas 186, 187 y 189 y las vincularon con otras tres encontradas décadas atrás. A partir de esa relación, los investigadores concluyeron que las seis formaron parte de un mismo acto ritual de gran escala realizado entre 1440 y 1469, durante una etapa clave de construcción del Templo Mayor.

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El descubrimiento realizado por arqueólogos del Proyecto Templo Mayor incluye nuevas ofrendas con esculturas de piedra verde, conchas y otros elementos rituales de una ceremonia monumental de la época de Moctezuma.

El descubrimiento realizado por arqueólogos del Proyecto Templo Mayor incluye nuevas ofrendas con esculturas de piedra verde, conchas y otros elementos rituales de una ceremonia monumental de la época de Moctezuma.

Lo más llamativo del descubrimiento es que permitió confirmar una hipótesis que los arqueólogos sostenían desde hace años. Las primeras ofrendas vinculadas con este conjunto habían sido halladas a fines de los años 70 y otra apareció en 1991. Ahora, con las nuevas piezas ubicadas en los lados este y sur del monumento, los expertos lograron completar el circuito ceremonial alrededor de la gran pirámide.

Según explicó Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, todo indica que se trató de una ceremonia enorme, con una preparación fuera de lo común. Para ese ritual se movieron esculturas de entre 600 y 1.000 kilos con cuerdas, palancas y rodillos de madera, además de una gran cantidad de objetos depositados como ofrenda.

Entre los materiales encontrados aparecen 83 figurillas antropomorfas de estilo Mezcala, talladas en piedra verde. Los especialistas creen que muchas de esas piezas llegaron a Tenochtitlan como botín de guerra desde territorios del actual estado de Guerrero, sometidos por los mexicas a mediados del siglo XV. Para los investigadores, esa concentración de objetos muestra no solo una práctica religiosa, sino también una demostración de poder político y militar.

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Una de las esculturas de piedra verde halladas en el Templo Mayor forma parte del descubrimiento que permitió reconstruir una gran ceremonia mexica de la época de Moctezuma.

Una de las esculturas de piedra verde halladas en el Templo Mayor forma parte del descubrimiento que permitió reconstruir una gran ceremonia mexica de la época de Moctezuma.

El descubrimiento también incluyó más de 4.000 elementos malacológicos, entre caracoles y conchas, varios de ellos procedentes del Atlántico. Los análisis del equipo señalaron que algunos ejemplares conservaron capas orgánicas muy delicadas, lo que sugiere que pudieron haber sido transportados vivos en recipientes con agua salada hasta la capital mexica. Ese dato refuerza la idea de que existía una red de traslado y abastecimiento muy compleja.

Otro punto importante fue el trabajo de conservación. Las cajas de piedra debieron mantenerse durante meses bajo condiciones controladas de humedad y sin exposición directa al sol. Además, los restauradores hallaron restos de pigmentos rojos y blancos en varias esculturas, una señal de que los mexicas modificaron estas piezas para integrarlas a su propia simbología religiosa, en especial a la vinculada con Tláloc.

Para los especialistas, este descubrimiento ayuda a entender mejor cómo los mexicas unían religión, guerra y expansión territorial en un mismo lenguaje ceremonial. También abre la puerta a futuras exhibiciones en el Museo del Templo Mayor, donde las nuevas ofrendas serán conservadas y estudiadas junto con las encontradas en décadas anteriores.