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Proyecto Islero: España y su frustrado plan nuclear para construir una bomba atómica

El desarrollo de la bomba atómica en España, denominado Proyecto Islero, implicó la acumulación de material fisible fuera de control internacional.

El plan nuclear para desarrollar la bomba atómica de España quedó trunco con la muerte del dictador Franco y por la necesidad de reinsertar el país en el mundo.

El plan nuclear para desarrollar la bomba atómica de España quedó trunco con la muerte del dictador Franco y por la necesidad de reinsertar el país en el mundo.

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Hubo un momento en que España intentó fabricar una bomba atómica. Fue un programa real, financiado con científicos, ingenieros y plantas industriales propias. Su nombre fue Proyecto Islero y se gestó en 1951, recibió aprobación oficial como programa militar en 1963 y solo terminó del todo en 1987, doce años después de la muerte del dictador Francisco Franco.

El nombre lleva carga simbólica porque Islero fue el toro Miura que mató al torero Manolete en 1947 en la plaza de Linares. En realidad, sus impulsores querían un arma silenciosa, capaz de matar al gigante. En 1945 el régimen de Franco quedó aislado por su simpatía con la Alemania nazi. La Guerra Fría cambió pronto el escenario porque Estados Unidos vio el valor estratégico de la península y firmó los Pactos de 1953, que permitieron instalar bases militares estadounidenses en Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza, a cambio de ayuda económica.

El simbolismo detrás del nombre Islero

En ese marco nació en 1951 la Junta de Energía Nuclear, conocida como JEN. Hacia afuera era un centro de investigación civil, pero hacia adentro era el embrión de un programa militar. Los científicos formados en universidades estadounidenses regresaban al país y aportaban conocimiento útil para ambos fines. El gran impulsor fue Guillermo Velarde, general del aire y físico nuclear. A él se sumaron el general Agustín Muñoz Grandes y el almirante Luis Carrero Blanco, hombre de confianza de Franco. En 1963 Muñoz Grandes aprobó formalmente el Proyecto Islero como programa secreto orientado al armamento nuclear.

Las razones eran geopolíticas. Marruecos logró su independencia en 1956 y amenazaba los enclaves españoles del norte de África de Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental. Argelia, independiente desde 1962, entró en órbita prosoviética. En ese contexto, España no confiaba en que Estados Unidos acudiera en su defensa, y solo una capacidad nuclear propia daría suficiente peso disuasivo.

El incidente de Palomares y el avance nuclear

En enero de 1966, sobre Palomares, en Almería, un bombardero estadounidense B-52 chocó con un avión cisterna. Cuatro bombas termonucleares cayeron sobre territorio español. Dos contaminaron con plutonio radiactivo cerca de dos kilómetros cuadrados. Muchos relatos presentan el suceso como un revés del programa. Sin embargo, su efecto fue el contrario. Estados Unidos negó la información. Y los técnicos españoles, dirigidos por Velarde, examinaron los restos con discreción y reconstruyeron el diseño Ulam-Teller, el método de dos etapas que es el corazón de la bomba termonuclear o bomba de hidrógeno. A pesar del avance, Franco ordenó el freno de la fase práctica del proyecto a finales de 1966. Le preocupaba el coste, calculado en sesenta mil millones de pesetas, y el riesgo de sanciones. Entre tanto, la investigación teórica siguió y en 1968, cuando casi cincuenta países firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear, conocido como TNP, España no firmó.

En 1969 el reactor experimental Coral I produjo los primeros gramos de plutonio español. Este es uno de los dos materiales capaces de formar el núcleo de una bomba atómica. Aquellos gramos eran los únicos del mundo fuera del control del Organismo Internacional de Energía Atómica, conocido como OIEA. Así, España disponía de material para el núcleo de una bomba, fuera de toda auditoría internacional.

En 1971 el general Manuel Díez-Alegría insistió en reactivar el programa. Así, Velarde retomó la dirección y París cooperó en la central nuclear de Vandellós, equipada con un reactor capaz de producir plutonio militar. Algunas estimaciones sostienen que el país llegó a una capacidad cercana a 200 kilos de plutonio de grado militar, mucho más que una sola bomba.

En 1973 llegó la confrontación diplomática más grave. La CIA informó al secretario de Estado Henry Kissinger que el proyecto pronto daría fruto. Kissinger viajó a Madrid y Carrero Blanco, ya presidente del Gobierno, le mostró el informe Velarde. Kissinger reconoció después que el documento le causó verdadera preocupación y pidió firmar el TNP. Sin embargo, Carrero Blanco se negó. Un día después de aquella reunión, el 20 de diciembre de 1973, una bomba colocada por la organización terrorista vasca ETA mató al presidente en Madrid.

Transición democrática y renuncia al programa nuclear

La muerte de Franco en noviembre de 1975 abrió la transición democrática. Adolfo Suárez reorientó la política exterior hacia Europa y la OTAN, la alianza militar atlántica. Ambas puertas tenían un precio, y era la renuncia al programa nuclear militar. En 1981 el Gobierno aceptó las inspecciones del OIEA y canceló de manera efectiva el Proyecto Islero. En 1987, bajo Felipe González, España firmó por fin el TNP.

La historia del Proyecto Islero suele contarse como un intento incompleto, frenado por la falta de medios. Sin embargo, esa lectura es engañosa. España alcanzó el conocimiento del diseño termonuclear, el material fisible fuera de control internacional, los reactores adecuados y la cooperación francesa. Lo que faltó no fue capacidad técnica sino el margen geopolítico. España tuvo la bomba al alcance pero optó por una silla en Bruselas y la garantía atlántica.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.