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Por la guerra contra Irán, Estados Unidos tomó una decisión con su portaaviones más antiguos

En medio de la tensión militar y con la presión de sostener su presencia naval en distintos frentes, Estados Unidos decidió extender la vida operativa del USS Nimitz, el portaaviones más antiguo que sigue en servicio.

El USS Nimitz seguirá activo más tiempo del previsto mientras Estados Unidos ajusta su estrategia naval.

El USS Nimitz seguirá activo más tiempo del previsto mientras Estados Unidos ajusta su estrategia naval.

Wikipedia

La guerra con Irán y el nuevo nivel de tensión en Medio Oriente volvieron a poner en primer plano el despliegue militar de Estados Unidos. En ese escenario, Washington empezó a recalcular tiempos, prioridades y recursos, y una de las decisiones más simbólicas fue la que tomó con el USS Nimitz, el portaaviones más antiguo que todavía sigue operativo en la Marina estadounidense. La medida no fue presentada oficialmente como una respuesta directa al conflicto con Irán, pero sí se da en un contexto de fuerte presión militar global.

La Marina de Estados Unidos resolvió extender la vida útil del USS Nimitz hasta marzo de 2027. Con eso, postergó casi diez meses su retiro, que en principio iba a comenzar este año. La decisión apunta a evitar una baja temporal en la cantidad de portaaviones disponibles, ya que el reemplazo previsto, el USS John F. Kennedy, también llegaría recién en marzo de 2027.

El problema para el Pentágono es concreto: si retiraba ahora al Nimitz, la Marina iba a quedar por debajo de las 11 unidades activas que exige el Congreso de Estados Unidos. En la estructura militar estadounidense ese faltante tiene hasta nombre propio, “carrier gap”, una especie de bache operativo que Washington quiere evitar en un momento delicado para su presencia global.

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La decisión sobre el USS Nimitz busca evitar que la Marina quede por debajo del mínimo legal de portaaviones en servicio.

La decisión sobre el USS Nimitz busca evitar que la Marina quede por debajo del mínimo legal de portaaviones en servicio.

A eso se suma la demora del USS John F. Kennedy, el nuevo portaaviones de la clase Ford que debe ocupar su lugar. Los retrasos en esa nueva generación de buques ya habían obligado a revisar la planificación naval de Estados Unidos, que sigue dependiendo de plataformas más antiguas para sostener su capacidad de despliegue y disuasión en distintos puntos del mundo.

Mientras tanto, el Nimitz ya entró en la etapa final de su carrera. El 7 de marzo partió desde la Base Naval Kitsap-Bremerton, en Washington, en lo que fue su última salida desde ese puerto. Ahora se dirige hacia Norfolk, en Virginia, donde quedará posicionado para el tramo final de su vida operativa y para los preparativos previos a su futura desactivación.

Antes de quedar fuera de servicio, el portaaviones todavía tendrá una misión más. Según voceros de la Marina, será desplegado esta primavera en el área del Comando Sur como parte del operativo Southern Seas 2026. Eso significa que el histórico buque continuará cumpliendo tareas en aguas internacionales en una última fase que combina presencia militar, cooperación y capacidad de respuesta.

En paralelo, el Pentágono ya activó contratos para planificar su futura desactivación y conseguir materiales críticos para ese proceso. Es decir, el retiro del Nimitz no fue cancelado, sino reprogramado. La idea de fondo es sincronizar su salida definitiva con la entrada en servicio del John F. Kennedy para que la Marina no pierda capacidad en un momento en que los portaaviones siguen siendo una pieza central de la estrategia militar de Estados Unidos.