"Pensé que íbamos a morir": la catastrófica situación en Colombia tras el terremoto, contada en primera persona
El brutal sismo que se desató en Colombia dejó más de 250 muertos y cientos de heridos. MDZ pudo hablar con distintos colombianos en las zonas más afectadas.
El terremoto en Colombia se produjo este lunes por la mañana.
EFE"Dame un ratito, porque en este momento la situación es de total caos", dijo el periodista Hugo Correa Marín (38) desde una zona de rescate en el sur de Cali, Colombia. Su voz se escuchaba saturada: hablaba muy cerca de su celular por todo el ruido que había alrededor.
"Un edificio colapsó completamente y estamos con brigadistas y sonidistas metiendo micrófonos entre las hendiduras para detectar señales de vida", explicó. Y es que Cali fue una de las ciudades más afectadas por el terremoto que se desató este lunes por la mañana. Hasta el momento, se registraron más de 250 muertos y otros cientos de heridos, desaparecidos y viviendas que se destruyeron por completo.
Mientras las autoridades despliegan todos sus refuerzos para intentar contener la catastrófica situación, MDZ pudo dialogar con distintos colombianos que residen en las zonas más perjudicadas por el sismo.
Chocó, el epicentro del terremoto
A eso de las 7:30 de la mañana del lunes, Ana Sofía Manyoma (33) estaba en el patio de su casa en Quibdó, capital de Chocó, bañando a su hijo para llevarlo al Kinder, cuando vio a unos gatos correr en el techo, como de costumbre. "Ves, ya empezaron", le dijo a su hermana, que estaba dentro de la casa. Pero ella le contestó algo muy distinto a lo normal: "Sofía, ¡sal ya con el bebé, que está temblando!".
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La madre obedeció y entró a su casa con su hijo envuelto en una toalla. Se movía absolutamente todo: las paredes, el techo, el televisor. Necesitaban salir de allí, pero la reja de su casa tenía el candado puesto y empezaron a buscar las llaves entre los cientos de escombros que caían al piso.
"Toda la gente estaba afuera de sus casas. Gritaban, corrían, buscaban a sus niños por los colegios. En cuanto pasó el terremoto, entré a mi casa a buscar unas cosas y me fui a lo de mi mamá. Aún seguimos aquí. Estamos muy preocupados, pero estamos bien, gracias a Jehová. Fue muy aterrador. La verdad, pensé que íbamos a morir", relató Ana Sofía.
"La situación es devastadora. Apenas empezaron a difundirse las imágenes en realidad, porque no hubo conectividad inmediatamente después de lo ocurrido", contó Isabella Quiceno (27), también desde Quibdó, epicentro del terremoto. No obstante, aclaró Isabella, los apagones son algo cotidiano en la zona y no tienen relación directa con el sismo.
"Los hospitales están colapsados, no solamente por los insumos médicos, que es lo que más necesita ahorita en el departamento, sino también porque no hay suficientes médicos para atender. Son muchos lesionados. Las instituciones educativas también. Ahorita les están realizando verificaciones a la infraestructura, entonces no hay clases en los colegios hasta que no se compruebe que es un lugar seguro para habitar", describió Quiceno.
Por su parte, la Alcaldía de Quibdó habilitó puntos de acopio para los insumos y otros recursos que se están necesitando con mayor urgencia para atender la situación. El departamento también recibió ayuda de otras ciudades, como Bomberos Voluntarios y rescatistas.
"La realidad es que Chocó no tiene la capacidad de atender una emergencia, ni siquiera una de menor impacto. Por ejemplo, hace un mes tuvimos un incendio en la ciudad, hubo dos fallecidos y 39 viviendas afectadas, y tampoco teníamos capacidad para eso. Ahora imagínate un terremoto, el temblor más grande del siglo que tuvo el país verificado por el Servicio Geológico Colombiano. La situación es tremenda y está como totalmente abandonada, y no es novedad que haya tantas afectaciones", explicó Isabella.
Manizales
Cuando ocurrió el sismo, Lorena Mejia estaba en su casa, en la ciudad de Manizales. Saltó de su cama, se fue al cuarto de su mamá y juntas se refugiaron en la puerta de dicha habitación mientras le pedían a Dios que por favor terminara pronto.
"Los temblores han venido aumentando en Manizales desde el año pasado. En enero tuvimos uno muy fuerte, también en mayo y en agosto. Yo no he tenido paz. Estaba esperando este momento, presentía este terremoto hace por lo menos año y medio. No me dormía en calma en mi casa ni me despertaba sin pensarlo, sin tener este pensamiento muy presente", explicó Lorena.
A pesar del horror que fue ese minuto y 40 de temblor, una vez que paró, madre e hija estaban muy aliviadas y tranquilas. No había nada en pie: la vajilla estaba rota, el microondas se había salido de su lugar, la heladera y los muebles del comedor estaban desparramados por la casa y el televisor se había estampado contra una de las puertas. Pero las paredes estaban firmes como siempre, así que era un motivo de gratitud.
No obstante, no pudieron quedarse en su casa mucho tiempo: "Yo vivo en el octavo piso de un edificio pequeño, y en un momento me asomé al balcón y ahí me di cuenta que el edificio estaba muy afectado y que íbamos a tener que evacuarlo. Nosotras veíamos que las grietas en nuestro apartamento no habían sido graves y creíamos que era posible simplemente limpiar todo el desastre y seguir, ¿no? Como si nada", dijo Lorena. Ya para ese entonces se había cortado el agua, gas y las comunicaciones funcionaban muy intermitentemente.
Como ya se mencionó anteriormente, los sismos son bastante frecuentes en Manizales, por lo que las construcciones más nuevas tienen un sistema sismoresistente, a diferencia de lo que ocurrió con muchos edificios en Chocó o Cali. Aún así, muchas personas debieron evacuar sus hogares y quedarse en uno de los tres albergues que se montaron en coliseos deportivos.
Cali
Además de ser periodista, Hugo Correa Marín es productor de podcast. Sin embargo, desde la mañana del lunes, empezó a usar sus micrófonos y conocimientos de sonido para algo que jamás había pensado.
"Estamos organizando una jornada de brigadistas, sonidistas, podcasteros y productores de audio para disponernos en equipos de rescate e ingresar a los escombros a grabar. Ya hemos logrado encontrar gente con vida a través del sonido. Justo en el punto donde estoy hace media hora sacaron a dos personas vivas", contó desde la ciudad de Cali. En las jornadas también trabajan coordinadamente con Cruz Roja, bomberos, Defensa Civil y otras organizaciones.
"Tenemos un protocolo en el que los brigadistas entran (a los edificios derrumbados), trabajan con maquinaria un tiempo para abrir huecos y que podamos meter los micrófonos, nosotros pedimos que se haga silencio, prendemos equipos y así se logran escuchar cosas", explicó.
"También estamos trabajando con sondas de video y hemos podido ver cosas. Las imágenes son muy aterradoras. Es muy difícil. Es muy difícil, pero hay mucha solidaridad y nos estamos organizando", concluyó, emocionado.


