Pensaban que esta recóndita isla medieval en Noruega ya no tenía secretos, pero apareció un nuevo hallazgo
El hallazgo se produjo en uno de los sitios religiosos más importantes de Noruega y volvió a demostrar que todavía queda mucho por descubrir bajo tierra.
Los arqueólogos detectaron una enorme estructura de piedra que todavía continúa bajo tierra.
Dag BertelsenDurante casi dos siglos, arqueólogos estudiaron las ruinas de Selja, una pequeña isla de Noruega. Parecía que sus principales estructuras estaban identificadas, pero un nuevo hallazgo cambió el panorama: los investigadores detectaron restos de una construcción desconocida fuera de los límites del antiguo monasterio. El hallazgo, relacionado con la isla medieval, arroja nueva luz sobre su historia.
La investigación está a cargo del Instituto Noruego para la Investigación del Patrimonio Cultural (NIKU). Mediante radares capaces de observar lo que permanece enterrado sin necesidad de excavar completamente el terreno, los especialistas localizaron una enorme base de piedra que parte desde la zona cercana al antiguo puerto y continúa hacia el sur de la isla.
Y no se trata precisamente de una pared pequeña. La estructura tiene alrededor de dos metros de espesor y pudo seguirse durante al menos 13 metros, aunque continúa bajo tierra y todavía se desconoce hasta dónde llega. Para el arqueólogo Regin Meyer, sus dimensiones muestran que allí existió una construcción importante.
El hallazgo que reescribe la historia de la isla
Por ahora, nadie sabe exactamente qué había allí. Los investigadores intentan determinar si la estructura perteneció al monasterio benedictino que se expandió entre los siglos XII y XIV, si estuvo relacionada con el obispado establecido en la isla alrededor del año 1068 o si podría ser todavía más antigua. Para resolverlo ya fueron tomadas muestras del suelo y materiales que permitirán fechar la construcción.
Selja ocupa un lugar especial en la historia medieval noruega. Según las antiguas sagas, Santa Sunniva y sus compañeros llegaron a la isla durante el siglo X y murieron allí. Con el tiempo, el lugar se convirtió en un importante centro religioso, con iglesias, peregrinos, un obispado y posteriormente un monasterio benedictino.
Pero los descubrimientos de los últimos años están mostrando algo diferente. Los arqueólogos empiezan a sospechar que Selja no fue solamente un lugar al que llegaban peregrinos para rezar, sino una comunidad bastante más grande, donde también había personas que vivían, trabajaban y desarrollaban otras actividades alrededor del complejo religioso.
Tres descubrimientos en Noruega en apenas tres años
El nuevo hallazgo es el tercero importante registrado en Selja en poco tiempo. En 2024 aparecieron restos de una iglesia de piedra anterior a la conocida, con características vinculadas a la tradición arquitectónica anglosajona. Los investigadores incluso creen que podría tratarse de una de las primeras iglesias de piedra construidas en Noruega.
En 2025 llegó otra sorpresa: una construcción medieval desconocida fue localizada al noroeste del monasterio. Ahora, la enorme pared descubierta fuera del recinto conocido suma una nueva pieza al rompecabezas y refuerza una idea que hasta hace pocos años no estaba tan clara: buena parte de la verdadera extensión de Selja todavía permanece enterrada.
Gran parte de estos avances fueron posibles gracias a estudios con georradar realizados desde 2022, además de modelos digitales del terreno y nuevas técnicas de análisis. Es decir, los investigadores están volviendo a mirar un lugar excavado durante generaciones, pero con herramientas que permiten encontrar cosas que antes simplemente no podían verse.
Y eso es justamente lo que vuelve interesante a Selja: después de casi 200 años de investigaciones, todavía consigue sorprender. Ahora habrá que esperar los análisis para saber qué antigüedad tiene la misteriosa estructura y, sobre todo, qué había realmente detrás de esos dos metros de piedra.