La ciencia en terapia intensiva: el "precio" de los investigadores y un ajuste que puede ser irreversible
Mientras los investigadores del CONICET suman logros, el organismo sigue enfrentando la crisis. Recortes, becarios en riesgo y una realidad que empuja al país a "regalarle" al afuera su bien más preciado: el conocimiento humano capacitado.
Según estadísticas, el organismo experimenta una profundización de la crisis desde el 2023.
ConicetLa ciencia argentina sigue atravesando una etapa histórica de crisis y profunda "tela de juicio", frente a un presente que busca total rentabilidad en todo lo que existe. Un organismo como el CONICET, creado hace casi 70 años, pionero de grandes objetos de estudio que no pueden contabilizarse fácilmente, que nuclea a grandes talentos, avances y descubrimientos necesarios para el desarrollo de la existencia humana.
Para mencionar algunos acontecimientos cercanos a todos, en medio de un periodo de fuertes recortes e intentos de demostrar su utilidad, ocurrió la expedición "Talud Continental IV" en 2025, la cual visualizó a la mencionada "estrella culona", captada a más de mil metros de profundidad en el recorrido del cañón submarino de Mar del Plata y que logró captar la atención de miles de argentinos. Dicha investigación, documentó un espécimen poco visto (Hippasteria), bajo condiciones de extrema presión, oscuridad y profundidad.
Recientemente, Pilar Ferrer, una bióloga de apenas 25 años y egresada de la Universidad Favaloro, representa un avance revolucionario: el desarrollo de un hidrogel inyectable para reparar el tejido cardíaco dañado tras un infarto. La joven es becaria doctoral del CONICET en el Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (IMETTyB). El proyecto, que se sostiene con fondos públicos, corre riesgos en un contexto de recorte presupuestario.
Números en caída
Entre el 2023 y 2026, según cálculos del sitio Chequeado basados en el crédito vigente para todo 2026 y proyecciones del Banco Central, la Función Ciencia y Técnica sufrió un recorte del 50,2%. Mientras que, en abril de 2026, el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, informó ante el Congreso una caída del 43% en valores constantes.
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Por otro lado, los salarios de becarios del CONICET cayeron un 40,5%. Y la CONAE pasó de tener 70 millones de pesos a 42 millones. Esto representa una caída del 53% de sus fondos.
Frente a dicha situación, se le suma un clima de sostenido hostigamiento político. En los últimos días, el presidente Javier Milei calificó públicamente de "terroristas" a investigadores, docentes y estudiantes científicos... sin olvidar las intenciones de privatizar el organismo previo a su asunción en el cargo. Ante las fuertes premisas, la Red de Directores y Directoras de los Centros Científicos Tecnológicos (CCT) del CONICET repudió los dichos, considerándolos "un ataque institucional de extrema gravedad".
400: una década de formación en peligro
Los becarios posdoctorales son los principales afectados. Cerca de 400 científicos se enfrentan a la posibilidad de quedarse sin ingresos.
Hablamos de profesionales que transitan una formación de casi una década y rinden concurso para ingresar a la Carrera del Investigador Científico (planta permanente). Hoy, los resultados podrían demorar hasta dos años, lo que representa un grave conflicto para los becarios en cuestión de vida.
Históricamente, el organismo prorrogaba estas becas hasta que se publicaran los resultados, pero la actual gestión cortó esa red de contención. Los investigadores y delegados señalan como principal responsable de frenar esta extensión al presidente del CONICET, Daniel Salamone. Según las denuncias del sector, Salamone se negó a solicitar a la Jefatura de Gabinete la partida presupuestaria adicional necesaria, estimada entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, para sostener a los científicos en esta etapa de transición, alineándose estrictamente con las políticas de ajuste del Gobierno.
Datos y la realidad en Mendoza
Para entender cómo impacta este presente sostenido en los últimos años en el interior del país, la investigadora mendocina y doctora en Ciencias Sociales, Fabiana Grasselli, con dos décadas de trayectoria en el organismo, aporta información para clarificar la realidad.
El CONICET es un organismo que cuenta con más de 25 mil becarios. De los casi 400 becarios posdoctorales en riesgo de quedar fuera tras años de trabajo, 23 pertenecen a Mendoza.
La labor del becado no es improvisado. Según Grasselli, el régimen laboral está marcado por el estricto control y fuerte productividad: se exige publicar como mínimo dos artículos (papers) anuales en revistas internacionales del "Grupo 1", representadas como las mejores rankeadas a nivel mundial:
"Cuando entrás a la carrera del investigador, firmás las condiciones en las que vas a trabajar desde ahora hasta que te jubilás y la principal cláusula es el informe reglamentario. Cada dos años informás. Si estás por debajo de los estándares, el informe es rechazado, y si tenés dos informes rechazados, equivale al despido".
A pesar de las exigencias, las condiciones laborales rozan la informalidad para los dos rangos iniciales. Los becarios doctorales y posdoctorales no perciben un salario, sino un "estipendio" (que en Mendoza ronda entre los 1.4 y 1.6 millones de pesos), por lo que no se les reconoce la relación de dependencia legal con el Estado, no tienen aportes jubilatorios y no cuentan con obra social.
Los posdoctorales y los "por qué" de su afectación
¿Por qué el sector posdoctoral es el principal afectado de esta crisis? Para comprenderlo, hay que repasar el camino de la ciencia argentina. Todo el organismo está dividido equitativamente en cinco grandes áreas de investigación para garantizar un desarrollo federal e integral: Humanidades y Ciencias Sociales, Físico-Matemáticas, Ciencias Agrarias y de la Tierra, Ciencias Biológicas y Medicina, y una rama dedicada al Hábitat y la tecnología.
Quienes logran ingresar a este sistema con los mejores promedios universitarios, transitan cinco años de beca doctoral. Luego, deben aplicar a la beca posdoctoral, otros tres años de formación, donde definen su especificidad para, finalmente, concursar a la planta permanente presentando un plan de trabajo proyectado de 5 a 10 años.
"Lo que han hecho es ir contra lo que podríamos decir el eslabón más débil", reflexiona la investigadora mendocina. "Esas personas llevan ocho años formándose como recursos humanos de alta calidad, y en el momento en el que tienen la posibilidad de entrar a planta permanente, el gobierno lo que hace es cortar esa trayectoria".
La "mercantilización" de la ciencia
Grasselli advierte sobre el peligro de medir la ciencia exclusivamente con la vara del mercado, una lógica que predomina en el discurso del actual Gobierno Nacional. Para la investigadora, la ciencia no tiene que ver únicamente con la rentabilidad comercial.
"Lo que hoy conocemos como el GPS, la base teórica que posibilita su desarrollo, es la teoría de la relatividad de Einstein. Con el criterio de Milei de que toda línea de investigación que no genere plata para las empresas no sirve y hay que desecharla, a Einstein no le hubieran financiado". Y remata: "Un ejemplo: el GPS, invento necesario, no sale de un poroto, sale de desarrollos científicos que a veces llevan 50, 60 años".
Talento que migra hacia el exterior
Según Fabiana, desde el sector investigador económico estiman que el organismo ya sufrió un recorte de 2.375 puestos de trabajo, un desmantelamiento estructural que, según las bases, retrotrae al país a las políticas de los años 90.
El problema de fondo trasciende el drama laboral individual. Formar a un investigador exige años de recursos públicos, pero destinados a la sociedad. Al coartarlos en la recta final de la formación, muchos de los científicos se ven obligados a salir del país o a pensar en otra alternativa más allá de la investigación:
"Es una irracionalidad en términos económicos y de desarrollo del país, porque el Estado invirtió diez años en formar una persona que después lo descarta. O se lo regala a los sistemas científicos del norte global con una formación hipercalificada".
Y culmina: "Nosotros, los científicos de Argentina, somos reconocidos por saber hacer mucho con poca plata. Vas a los sistemas científicos del norte y, con lo mismo que están acostumbrados a trabajar ellos, la gente hace unos trabajos impresionantes".
En síntesis: ¿Cuánto vale un investigador? Años de formación y desarrollo dedicados a generar descubrimientos que transforman la vida y cambian la historia por completo. Sin embargo, hoy se ven empujados a abandonar el sistema para poder subsistir. Un presente crítico que no solo pone en riesgo el futuro de 400 becarios o de una planta de 25 mil, sino que trata de una grieta más profunda: vaciar la ciencia de talento es, en realidad, un golpe de retroceso para el conjunto de la sociedad.




