¿Tus relaciones se parecen a la de tus padres? Lo que explica la psicología
Especialistas en salud mental sostienen que la forma en que aprendemos a relacionarnos durante la infancia puede repercutir en la vida adulta,
Los padres son la primera referencia de pareja que tenemos.
Las relaciones personales ocupan un lugar central en la vida cotidiana, pero también pueden tener un impacto directo sobre la salud. Si bien la alimentación, el ejercicio y el descanso suelen asociarse con el bienestar físico, cada vez más especialistas advierten que la calidad de los vínculos familiares, afectivos y sociales también influye en el equilibrio emocional e incluso en el funcionamiento del organismo.
En este contexto, la psicóloga sanitaria Emma Iglesias, especialista en apego, autoestima, trauma y relaciones de pareja, explica en su libro "Amar sin ansiedad". Cómo pasar de la inseguridad a la calma en tus relaciones que muchos de los conflictos que aparecen en la vida adulta tienen su origen en los modelos de relación incorporados durante la infancia.

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Cómo influyen los vínculos de la infancia en las relaciones de pareja
Las primeras experiencias familiares constituyen la referencia inicial sobre cómo se construyen los vínculos. No solo importa la relación que cada niño mantiene con sus padres, sino también la manera en que los adultos resuelven sus diferencias, expresan el afecto o enfrentan los conflictos dentro del hogar.
Según la especialista, esos modelos suelen convertirse en patrones que muchas personas repiten de manera inconsciente durante la adultez. Cuando en la infancia predominan los gritos, la indiferencia, la violencia o la invalidación emocional, existe la posibilidad de que esas dinámicas se naturalicen y sean interpretadas como parte habitual de una relación.
Comprender ese origen permite identificar conductas aprendidas y trabajar para modificarlas, incorporando formas más saludables de vincularse.
El impacto de los conflictos familiares sobre la salud
La forma en que una persona gestiona sus emociones también está estrechamente relacionada con el ambiente en el que creció. Si durante la infancia no existió un espacio seguro para expresar lo que sentía, es posible que en la vida adulta le resulte más difícil comunicar sus emociones, pedir ayuda o resolver conflictos.
Los especialistas advierten que esa carga emocional puede sostenerse durante años y manifestarse a través de distintos síntomas físicos. El estrés crónico, la ansiedad y la tensión emocional sostenida son algunos de los factores que pueden afectar el bienestar general cuando no existen herramientas adecuadas para procesar lo que ocurre en los vínculos personales. Por ese motivo, la salud emocional comienza a ser considerada como un componente inseparable de la salud integral.
Por qué muchas personas repiten relaciones poco saludables
Desde la psicología del apego se explica que el cerebro construye, desde los primeros años de vida, esquemas sobre cómo funcionan las relaciones. Esas experiencias se convierten en una referencia que influye en la manera de interpretar el afecto, la confianza y la seguridad emocional.
Cuando una persona no tuvo modelos de relaciones basadas en el respeto, la comunicación o la validación emocional, puede llegar a creer que los conflictos permanentes, los silencios prolongados o la descalificación forman parte de una convivencia normal.
La especialista compara este fenómeno con el mito de la caverna de Platón: si nunca se conoce una realidad diferente, resulta difícil imaginar que existen otras formas de relacionarse.
Los profesionales de la salud mental coinciden en que reconocer estos patrones constituye el primer paso para transformarlos. Incorporar nuevos referentes, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para una comunicación más saludable permite modificar dinámicas que muchas veces se arrastran desde la infancia.


