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El hallazgo arqueológico que cabe en una uña y permaneció oculto durante 40.000 años

El hallazgo apareció en una cueva de Alemania y sorprende por el nivel de detalle alcanzado por los primeros artistas de Europa.

El hallazgo fue recuperado en la cueva Hohle Fels, uno de los sitios prehistóricos más importantes de Alemania.

El hallazgo fue recuperado en la cueva Hohle Fels, uno de los sitios prehistóricos más importantes de Alemania.

University of Tübingen / Ralf Ehmann

Un extraordinario hallazgo arqueológico permitió recuperar dos diminutas esculturas de aves fabricadas hace aproximadamente 40.000 años. Las piezas, talladas en marfil de mamut, permanecieron enterradas en la cueva Hohle Fels, al suroeste de Alemania, hasta que un equipo de la Universidad de Tubinga las encontró en 2025.

Las figuras son apenas más grandes que una uña. Una representa a un ave recostada, posiblemente incubando sus huevos, mientras que la segunda muestra a otro animal con las alas abiertas.

Esta última mide alrededor de dos centímetros de largo, uno de ancho y medio centímetro de alto, dimensiones que la convierten en la obra de arte de la Edad de Hielo más pequeña descubierta hasta ahora en esa región.

A pesar de su tamaño, los antiguos artesanos lograron incorporar rasgos muy precisos. La figura recostada posee grandes ojos redondos, mientras que la otra presenta un pico marcado y líneas paralelas sobre las alas que parecen reproducir las plumas. Los investigadores consideran que estos detalles demuestran una cuidadosa observación del comportamiento de las aves.

Las diminutas piezas fueron talladas en marfil de mamut hace unos 40.000 años.

Las diminutas piezas fueron talladas en marfil de mamut hace unos 40.000 años.

El misterio detrás del diminuto hallazgo de mamut

Los arqueólogos creen que una de las esculturas podría representar a un lagópodo, un ave adaptada a los climas fríos cuyos restos óseos aparecieron con frecuencia en los niveles prehistóricos de la zona. La identidad de la segunda resulta más difícil de establecer: podría tratarse de otro lagópodo, de un urogallo o incluso de alguna especie de ave rapaz.

La postura del animal con las alas extendidas también admite varias interpretaciones. Podría estar volando, aterrizando sobre el agua, secando sus plumas o desplegándolas durante un ritual de cortejo o intimidación. La otra figura, en cambio, parece mantener la cabeza y las patas cerca del cuerpo, como si estuviera protegiendo sus huevos o resguardándose del frío.

Ambas esculturas proceden de la misma capa arqueológica, correspondiente al período Auriñaciense, aunque fueron localizadas a cerca de un metro y medio de distancia. Por eso, todavía no se sabe si fueron creadas por una misma persona o si pertenecieron a generaciones diferentes. Sus pesos también resultan sorprendentes: una alcanza apenas los 1,3 gramos y la otra, 0,7 gramos.

Hohle Fels es uno de los sitios más importantes para el estudio de los primeros humanos modernos en Europa. En la cueva ya aparecieron instrumentos musicales fabricados con huesos, figuras de animales y la célebre Venus de Hohle Fels, considerada una de las representaciones humanas más antiguas conocidas. Además, en 2001 se había descubierto allí otra ave de marfil, por lo que el lugar ya reúne tres esculturas de este tipo.

El significado de estas piezas continúa siendo un misterio. Los especialistas plantean que pudieron utilizarse como talismanes personales, símbolos de identidad colectiva o elementos vinculados con las creencias de los cazadores y recolectores. Más allá de su función, el hallazgo revela que quienes vivieron en Europa hace 40.000 años no solo dominaban el trabajo del marfil, sino que también eran capaces de transformar escenas de la naturaleza en obras minúsculas y cargadas de significado.