Lo bueno y lo malo de El mago del Kremlin en Mendoza
La película El mago del Kremlin se estrenó en el Cine Universidad de Mendoza durante el fin de semana largo. Jude Law como Putin es uno de los puntos altos.
Jude Law se pone en la piel y en el alma de Vladimir Putin en El mago del Kremlin. Gran trabajo del actor y también del director Olivier Assayas.
La película de la novela escrita por el politólogo italiano Giuliano da Empoli y publicada antes que comenzara la invasión militar de Rusia a Ucrania, El mago del Kremlin, se estrenó en Mendoza en el Cine Universidad mostrando a un casi irreconocible Jude Law en el papel de Vladimir Putin.
Es una película de casi 3 horas, que tuvo su estreno en la edición del año pasado en el Festival de Cannes.
Kremlin
La novela célebre ya a esta altura de Giuliano da Empoli es el esqueleto argumental para esta película que enfoca uno de los ascensos al poder más polémicos de las últimas dos décadas en el mundo. Y registra con elegancia el carácter "volcánico" de los rusos en sus pasiones y elecciones.
Comienza en lo que se llamó el surgimiento del vodka and roll, en tiempos de la desaparición de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y acampa meses antes de la invasión militar rusa a Crimea, en territorios de Ucrania.
Lo bueno
La interpretación de Jude Law. Es el punto más celebrado de manera unánime según las críticas del "capitalismo" y el "comunismo". Es que Law, a los 53 años, logra sortear la caricatura y compone a un enigmático, frío y calculador Vladimir Putin, aportándole capas de calor dramático y carisma a un guion que por momentos peca de distante.
Análisis del poder: la película, coescrita junto a Emmanuel Carrère, mantiene la ambición intelectual del libro original. Logra retratar con lucidez cómo funciona la manipulación de la verdad en la era moderna, la transición de Rusia hacia una autocracia consolidada y la creación del relato político como si fuera un producto de televisión.
La dirección de Olivier Assayas: el prestigioso director francés aporta una mirada quirúrgica y una elegancia visual que huye de los convencionalismos de los biopics tradicionales de Hollywood, intentando capturar la psicología interna del poder político. Su fascinación no es política, sino intelectual. Y logra contar una historia difícil, violenta, cerebral y temperamental. Todo junto en un mismo registro.
Lo malo
Ritmo cansino: la crítica especializada coincide en que la película se queda "a medio camino" en lo que respecta al suspenso político. Con una duración de 152 minutos, la trama se traduce a menudo en una sucesión de conversaciones densas en despachos, donde cuesta percibir el peligro real o la paranoia de la que hablan los personajes.
Frialdad: al observar los acontecimientos históricos con un lente tan intelectual, el espectador puede experimentar una constante desconexión emocional. Cuesta penetrar la verdadera psicología íntima de los protagonistas, quienes a veces parecen arquetipos para ilustrar una tesis política.
Tramas secundarias: se le cuestiona a Assayas que, en su intento de humanizar o darle dinamismo al film, dedique demasiado metraje a subtramas románticas que terminan restándole fuerza e interrumpiendo el foco de la fascinante intriga política central.
Cine Universidad
Centrada en el ascenso político de Vladimir Putin esta irrupción es vista a través de los ojos de su asesor y estratega de comunicación ficticio, Vadim Baranov. La película generó opiniones fuertemente divididas a poco de su estreno.
La propuesta del estreno del Cine Universidad muestra en gran forma el dilema de la perspectiva occidental sobre la actual Rusia.
Para algunos sectores, la película cae bajo la sospecha de construir un relato hecho a base de "conjeturas de analistas occidentales" sobre el Kremlin, simplificando ciertas complejidades de la realidad sociopolítica postsoviética.
Cine polémico y perturbador, casi como no se hace últimamente. Muy recomendable para todos los públicos.