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Lo bueno y lo malo del uranio que Estados Unidos procura retirar de Irán

Día clave en guerra en Medio Oriente de Estados Unidos contra Irán y por qué la TV norteamericana 60 Minutos recuerda la hazaña del uranio en Kazajistán



Desde la primera batalla librada en la historia de la humanidad siempre detrás de lo malo emerge lo bueno, el aspecto positivo, aunque el juicio suponga aventurarse en un conflicto que persiste de modo agotador en la reciente Guerra en Medio Oriente, con un tesoro que ninguna de las partes quiere resignar.

En buen criollo: las desconocidas y peligrosas reservas de uranio en poder de los iraníes.

Hoy podría haber una definición más tajante en la guerra entre Estados Unidos e Irán, mientras el programa periodistico más prestigioso de la televisión norteamericana, 60 Minutes, se encarga de recordar que buena parte de esta escalada bélica esconde un botín de uranio que, en manos incorrectas, es más que una bomba de tiempo: serían 6, en cálculos de los periodistas citados.

Estados Unidos

Lo bueno en esta instancia es que Estados Unidos ya cuenta con antecedentes exitosos de apropiación de uranio de gobiernos y países insensatos.

En 1994, una operación encubierta llamada Proyecto Zafiro retiró casi 600 kilos de uranio de calidad bomba de Kazajistán. El secreto era primordial.

"Era muy importante que nadie supiera que íbamos a mover el material esa noche fría y nevada", dice Andrew Weber, quien ayudó a dirigir la operación.

Kazajistán

Este país de Asia Central posee el 14% de las reservas mundiales de uranio y ha sido el principal productor mundial desde 2009. El año pasado produjo alrededor de 25.839 toneladas. Casi el 40% del total mundial.

Kazajistán cuenta con una importante planta de producción de combustible nuclear y aspira a vender combustible de valor añadido en lugar de solo uranio. La planta de fabricación de combustible se inauguró en 2021 y alcanzó su capacidad de diseño de 200 toneladas de uranio al año en 2024.

Fue en ese año que el 70% de los votantes respaldó las nuevas energías nucleares en un referéndum nacional. Fue en ese año que el 70% de los votantes respaldó las nuevas energías nucleares en un referéndum nacional.

Uranio

Hace pocos días la prensa más calificada de Estados Unidos, como Wall Street Journal el pasado 19 de abril, revela los planes de Trump menos conocidos, como las operaciones para tomar control del uranio enriquecido de Irán.

"Estados Unidos tiene amplia experiencia en ese transporte tan delicado desde otros países, pero se enfrentaría a desafíos únicos al extraer material nuclear de Irán, según exfuncionarios y expertos ajenos al gobierno", cita el diario. Y lo explica.

"El transporte de material nuclear implicaría extraerlo de instalaciones nucleares que han quedado reducidas a escombros por bombardeos y ataques con misiles estadounidenses e israelíes, y que los inspectores internacionales no han visitado en 10 meses. También requeriría un acuerdo político sobre adónde se podría enviar el uranio enriquecido de Irán".

¿Qué sería lo malo? El fracaso de cualquier paso de esta operación, por las buenas o por la malas.

Se trata de una acción delicada y de máxima importancia. Y lo que para James Bond sería un trámite, en la vida real nada que ver.

El uranio es bien conocido como herramienta bélica. La reacción en cadena de fisión bien se grafica en la película "Oppenheimer", aquel relato biográfico centrado en Robert Oppenheimer y el Proyecto Manhattan.

Trump quizá se enfrenta a la decisión más difícil en esta guerra.

O tal vez ya está todo decidido. Por ahora no suena ninguna alarma dramática. Y eso también califica entre lo bueno.