La foto del telescopio espacial James Webb que resolvió un misterio sobre los agujeros negros
Una observación inédita del telescopio espacial James Webb permitió identificar el verdadero origen de un brillo infrarrojo detectado desde hace décadas en agujeros negros.
El telescopio espacial James Webb logró observar con un nivel de detalle inédito el entorno de un agujero negro supermasivo.
NASA, ESAEl espacio exterior es uno de los mayores misterios que la humanidad tiene por delante. Sin embargo, gracias al avance de la tecnología, hoy es posible conocer cada vez más sobre sus rincones más extremos. En ese camino, el telescopio espacial James Webb se convirtió en la herramienta más avanzada de la astronomía moderna y acaba de captar una imagen tan impactante como reveladora.
Un equipo internacional de científicos presentó una fotografía obtenida por el telescopio espacial James Webb que es la más detallada jamás lograda del entorno inmediato de un agujero negro supermasivo, un avance que permite empezar a resolver un misterio que intriga a los astrónomos desde la década de 1990.
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Durante décadas, los astrónomos detectaron un brillo infrarrojo intenso alrededor de algunos agujeros negros activos ubicados en el centro de galaxias. La explicación dominante sostenía que ese exceso de radiación provenía de poderosos chorros de materia expulsados hacia el espacio. Sin embargo, los nuevos datos del telescopio espacial James Webb muestran que esa interpretación no era correcta.
La investigación, publicada el 13 de enero en la revista Nature Communications, se centró en el núcleo de la galaxia Circinus, situada a unos 13 millones de años luz de la Tierra. Gracias a la sensibilidad del telescopio espacial James Webb y al apoyo de observaciones realizadas desde la Tierra, los científicos lograron penetrar una región que hasta ahora permanecía oculta por gas y polvo.
El telescopio espacial James Webb sigue sorprendiendo
El estudio mostró que ese brillo no proviene de material que el agujero negro expulsa al espacio, como se creía hasta ahora, sino del polvo y el gas que están cayendo hacia él. Ese material forma un disco que gira alrededor del agujero negro, se calienta cada vez más y emite luz infrarroja mientras lo alimenta.
Este descubrimiento es importante porque cambia cómo los científicos entienden el comportamiento de los agujeros negros y su impacto en las galaxias. No es lo mismo que la energía venga de material que el agujero negro expulsa hacia afuera que de material que está cayendo hacia su interior. Esa diferencia modifica las teorías sobre cómo estos objetos pueden influir en el nacimiento o el freno de nuevas estrellas en una galaxia.
Aunque suele pensarse que los agujeros negros “se tragan todo”, en realidad tienen un límite. Están rodeados por una gran estructura de gas y polvo con forma de anillo, parecida a una dona. Desde el borde interno de ese anillo, el material comienza a caer y forma un disco que gira cada vez más rápido alrededor del agujero negro, calentándose y emitiendo luz.
Una parte de ese material puede salir despedida en forma de vientos o chorros, pero las nuevas observaciones del telescopio espacial James Webb muestran que, en el caso de la galaxia Circinus, el brillo infrarrojo proviene principalmente del disco que alimenta al agujero negro y no del material que es expulsado hacia el espacio.
"El problema era que no podíamos ver directamente el centro de la galaxia", explicó Enrique López-Rodríguez, autor principal del estudio, en un comunicado de NASA. Hasta ahora, los modelos se basaban en mediciones indirectas. La resolución del James Webb permitió, por primera vez, separar con claridad las distintas estructuras que rodean al agujero negro.
Con este avance, el telescopio espacial James Webb vuelve a demostrar su capacidad para cambiar conceptos arraigados y abrir una nueva etapa en el estudio de los agujeros negros supermasivos y su papel en la evolución del universo.
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