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La economía de Brasil cerró 2025 con un dato que inquieta: de qué se trata

El balance de fin de año en Brasil expuso una señal que volvió a poner a la economía bajo la lupa.


La economía de Brasil dejó en 2025 una señal que no pasó desapercibida para analistas e inversores: el flujo total de dólares cerró con un saldo negativo de 33.316 millones, lo que marcó la segunda mayor fuga de divisas registrada desde que el país comenzó a medir este indicador, en 1982.

Según datos oficiales, el resultado solo fue superado por el de 2019, cuando la salida neta de dólares alcanzó los 44.768 millones. Además, el rojo de 2025 duplicó al de 2024, que ya había sido uno de los más elevados de la serie histórica.

La cuenta financiera, el principal foco de tensión en Brasil

El dato más preocupante para Brasil se explicó por el comportamiento de la cuenta financiera. En ese rubro —que incluye inversiones extranjeras directas, movimientos en bolsa, títulos y remesas de utilidades— la salida neta de dólares alcanzó los 84.467 millones en 2025, un nivel récord y apenas superior al observado el año anterior.

Este retiro masivo de capitales financieros contrastó con el desempeño del comercio exterior. La cuenta comercial cerró el año con un saldo positivo de 49.151 millones de dólares, lo que amortiguó parcialmente el impacto de la fuga, aunque no logró revertir el resultado final negativo.

Luiz Inácio Lula da Silva efe

Brasil registró en 2025 la segunda mayor fuga de dólares desde 1982.

Un dato paradojal: el real se fortaleció en Brasil

Uno de los aspectos más llamativos del panorama económico de Brasil fue la evolución de su moneda. A pesar de la salida de divisas, el real brasileño se apreció un 11,18 % frente al dólar en 2025, la mayor suba anual de la última década.

La moneda no mostraba una mejora de esa magnitud desde 2016, cuando había registrado un avance del 17,8 %. El contraste fue marcado respecto de 2024, año en el que el real se había depreciado un 27,35 %, una de las mayores caídas desde la pandemia.

Déficit fiscal y dudas que pesan sobre Brasil

Parte de la explicación de la fuga de dólares en Brasil está vinculada a las dudas del mercado sobre la situación fiscal. Los inversores siguen de cerca la capacidad del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para ordenar las cuentas públicas y reducir el déficit.

Desde el inicio de su tercer mandato, en enero de 2023, el presidente brasileño prometió llevar el déficit fiscal primario a cero, un objetivo que todavía no logró concretar. En los doce meses acumulados hasta noviembre, el déficit total de las cuentas públicas equivalía al 8,13 % del producto interior bruto.

El déficit primario —que excluye el pago de intereses de la deuda y es el indicador de referencia del Gobierno— se ubicaba en el 0,36 % del PIB en el mismo período, un dato que, si bien es menor, sigue generando interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal de Brasil.