Inteligencia artificial, hackeos y un plan iniciado en 2001: así fue la operación contra Ali Jamenei
La operación que terminó con la muerte de Alí Jamenei combinó inteligencia artificial, espionaje y años de infiltración de Israel y Estados Unidos en Irán.
La muerte de Ali Jamenei, planeada en conjunto por la inteligencia israelí y estadounidense y que comenzó hace 25 años.
La muerte de Alí Jamenei, líder supremo de Irán, abrió una nueva etapa en la escalada regional y expuso, de acuerdo con reportes internacionales, el alcance de la infiltración de los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel en estructuras clave del aparato iraní que culminaron con el fallecimiento del ayatolá.
El ayatolá, de 86 años, falleció tras un operativo que utilizó inteligencia artificial y recursos humanos para confirmar su ubicación en Teherán el sábado por la mañana, según publicaron Sky News y Financial Times.
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Una plan que comenzó hace 25 años
De acuerdo con lo informado, el diseño de la operación se remonta a 2001. Ese año, el entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, instruyó al Mossad para que Irán se convirtiera en su principal foco de atención.
Con el correr de los años, el esquema inicial fue modificándose hasta convertirse en una estrategia más amplia y compleja. El reporte indica que el plan fue afinado durante meses y ajustado en los días inmediatamente anteriores al ataque. Analistas militares citados por medios estadounidenses señalaron que el propósito era llevar adelante una acción “decapitante”, orientada a desarticular la conducción político-militar de la República Islámica en las primeras etapas del conflicto.
Tanto Washington como Tel Aviv, según los informes, habían evaluado con anterioridad la posibilidad de ejecutar un ataque selectivo contra la cúpula iraní.
Uso de la inteligencia artificial
Por otro lado, el Financial Times publicó que Israel intervino cámaras de tránsito en Teherán para monitorear la rutina diaria de altos funcionarios iraníes. Esta tarea formó parte de los preparativos de la denominada “Operación León Rugiente”, en cuyo marco murió el ayatolá Ali Jamenei.
A partir de ese hackeo, la inteligencia israelí habría identificado patrones de movimiento del líder supremo y de su equipo de seguridad. Desde ahí monitorearon rutas habituales de desplazamiento, horarios de actividad e identidades de funcionarios de alto rango que lo acompañaban con frecuencia. El informe también sostiene que se emplearon sistemas de inteligencia artificial y algoritmos para ordenar y analizar grandes volúmenes de información recopilada sobre el liderazgo iraní y sus desplazamientos.
La decisión final y las últimas de Ali Jamenei
La determinación de eliminar al líder supremo se habría adoptado al inicio del ataque, antes de que pudiera trasladarse a un búnker reforzado. Según los reportes, en los días previos la inteligencia estadounidense e israelí detectó que Jamenei y otros altos funcionarios civiles y militares tenían previsto reunirse en su complejo el sábado por la mañana. Esa información habría sido clave para ultimar los detalles del operativo.
Posteriormente se conoció que el propio Jamenei tomó la “elección consciente” de permanecer en su lugar de trabajo, situado en el centro de Teherán, cuando comenzaron los ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos.

