Idrettsglede, la filosofía de "disfrute del deporte" en Noruega que prohíbe contar los resultados en partidos con menores de 11 años
Con apenas 5,6 millones de habitantes y más dedicado a los deportes de invierno que al fútbol, Noruega está plantando cara a las grandes potencias del Mundial. ¿Cuál es su secreto?
Noruega se juega este sábado frente a Inglaterra el pase a la semifinal de la Copa del Mundo 2026.
Con un excepcional rendimiento colectivo y figuras como Erling Haaland, Martin Ødegaard o Alexander Sørloth, la selección escandinava eliminó a Brasil y se ha consolidado como una de las más sólidas del Mundial.
Su inesperado éxito plantea una pregunta inevitable.
¿Cómo un país de apenas 5,6 millones de habitantes, en el que el fútbol ocupa un papel secundario en favor de los deportes de invierno, ha logrado competir de tú a tú con las grandes potencias?
Hay que decir que el fútbol no es una excepción: Noruega lleva décadas produciendo algunos de los mejores deportistas del planeta en numerosas disciplinas, como el atletismo o el esquí.
Los hermanos Ingebrigtsen revolucionaron el mediofondo mundial, mientras Karsten Warholm hizo historia al pulverizar por dos veces el récord del mundo de los 400 metros vallas; Johannes Høsflot Klæbo marcó una época en el esquí de fondo y Aleksander Aamodt Kilde fue el gran referente del esquí alpino en velocidad.
Es un hecho que los noruegos están sobrerrepresentados en disciplinas de élite, y la explicación podría venir en parte de la manera muy distinta en la que entienden el deporte: una filosofía a la que llaman idrettsglede.
Este concepto difícil de traducir se resume habitualmente como "el disfrute del deporte", pero es algo más que eso.
"Es ese disfrute del deporte, pero al mismo tiempo con una enorme ambición", le explica a BBC Mundo Tore Øvrebø, director de élite de Olympiatoppen, el centro de alto rendimiento de Noruega.
Pero, ¿en qué consiste exactamente esa filosofía? Y, ¿hasta qué punto explica el sorprendente ascenso de la selección noruega y la irrupción de una de las generaciones de futbolistas más talentosas de la historia del país?
Qué es el idrettsglede
Más que una estrategia o un método de entrenamiento, el idrettsglede es toda una filosofía; una forma de entender el deporte.
Se basa en una idea profundamente arraigada en la cultura del país: los niños deben practicar deporte porque quieren hacerlo, no porque se sientan obligados o presionados para ganar.
Pero ese disfrute, remarca Øvrebø, no implica renunciar a la excelencia: "No es simplemente por diversión; es diversión combinada con ambición y eso hace que sea todavía más divertido para las personas que son muy ambiciosas".
El idrettsglede, matiza, no es algo concebido para fabricar deportistas de alto rendimiento, sino que forma parte de la identidad del país desde hace generaciones.
"Muy pocas personas en Noruega practican deporte porque tengan que hacerlo. Es una actividad de ocio y todo está basado en el voluntariado desde el principio", afirma.
Øvrebø explica que tanto padres como entrenadores y clubes locales participan en un sistema en el que el deporte se entiende como una actividad comunitaria, ligada también a la salud y a la vida al aire libre.
Para ello cuentan con abundantes instalaciones deportivas que los municipios y las administraciones públicas han construido y mantienen desde hace décadas por todo el país.
La idea es dar a cada niño o niña la oportunidad de elegir el deporte que desee, proveer los medios en la medida de lo posible y, sobre todo, esperar a que sea el propio menor quien desarrolle su propia motivación y sus aspiraciones.
"Tendemos a retrasar la profesionalización hasta los 15 o 16 años, y el proceso se hace de forma muy gradual", afirma Øvrebø.
Antes de esa edad "no forma parte de la cultura deportiva noruega abordar el deporte de una forma muy profesional y obsesionada con los resultados y el rendimiento", indica.
El motivo, puntualiza, es que cada niño madura de forma distinta.
"Algunos están ahí únicamente por el aspecto social y otros porque quieren ser los mejores del mundo. Y, en algunos casos, esa ambición aparece bastante pronto", añade.
El objetivo, en definitiva, es que el impulso nazca desde dentro de cada pequeño deportista en potencia.
Según Øvrebø, los jóvenes noruegos se entrenan porque disfrutan haciéndolo y desean descubrir hasta dónde pueden llegar, no para satisfacer las expectativas de los adultos.
Cuando le preguntamos qué recomendaría a otros países, responde con una frase que resume el idrettsglede.
"Dejen tranquilos a los niños. Déjenlos jugar, divertirse y retrasen la presión del deporte".
"Cuando un niño juega bien al fútbol, siempre alguien dice 'este es el nuevo Messi' o 'el nuevo Haaland', y eso roba a los niños el disfrute del deporte, porque entonces tienen que cumplir los sueños de otras personas", sentencia.
Cómo se traduce en normas específicas
El idrettsglede se plasma en una serie de normas que regulan el deporte infantil para que los niños disfruten del juego al margen de la presión competitiva.
Estas se recogen en la Carta de Derechos del Niño en el Deporte y las Disposiciones sobre el Deporte Infantil, de obligado cumplimiento para todos los clubes afiliados.
Su objetivo es que los niños compitan, pero sin obsesionarse por su rendimiento y los resultados desde edades tempranas.
"Los niños compiten muchísimo, porque les encanta competir. Las normas no tienen nada que ver con el nivel de la competición, sino con los rankings y los resultados. Esa manera de pensar la posponemos para más adelante", indica Øvrebø.
Las listas de resultados, tablas y rankings solo pueden utilizarse a partir del año en que los niños cumplen 11 años, y únicamente cuando se considera apropiado.
Además, los menores no pueden participar en campeonatos nacionales, europeos o mundiales hasta el año en que cumplen 13, y los torneos regionales por lo general no comienzan hasta los 11.
Los más pequeños juegan únicamente dentro de su localidad y, a medida que crecen, pueden comenzar a hacerlo en municipios vecinos.
"Intentamos animar a los niños a estar juntos, a hacer deporte por diversión y a competir en grupos pequeños y en un entorno muy local", resume el director de Olympiatoppen.
Por otro lado, el sistema reconoce expresamente el derecho del menor a decidir cuánto quiere entrenarse y cuántas disciplinas desea practicar, y los clubes deben adaptar la actividad a la edad y el grado de madurez de cada niño.
"Todo está muy basado en la motivación del propio niño y en su impulso interior", resume Øvrebø.
Esto es factible, en parte, gracias a la extensa red de clubes locales, instalaciones municipales y entrenadores voluntarios desplegada en toda Noruega.
El resultado es una participación extraordinariamente alta: nueve de cada diez niños de entre 6 y 12 años practican al menos un deporte organizado, según la Confederación Deportiva Noruega.
Qué tiene que ver con Haaland y la selección
Pero, ¿hasta qué punto estas reglas pensadas para fomentar el disfrute de la actividad física en la infancia contribuyen a producir estrellas?
Cuando le hacemos esta pregunta a Øvrebø, responde que atribuir al idrettsglede el éxito de Haaland, Ødegaard o Sørloth sería una simplificación.
"En realidad el motivo es que son buenos jugando al fútbol", comenta, en tono de broma.
Aunque no cree que el idrettsglede explique por sí solo la abundancia de talento noruego, considera que esta filosofía crea unas condiciones especialmente favorables para aprovechar las habilidades de los atletas.
En primer lugar, destaca que el sistema logra que prácticamente todos los niños tengan la oportunidad de practicar un deporte.
"Eso significa que la cantera potencial de talentos se acerca al 100%", puntualiza.
A ello contribuyen las ya mencionadas instalaciones financiadas por los municipios, el trabajo de los clubes locales y un costo relativamente asequible para las familias, lo que reduce las barreras de acceso y amplía la base de la pirámide.
Øvrebø considera, en todo caso, que el factor más importante es el psicológico.
"La forma en que organizamos el deporte infantil genera una motivación interna: no lo practican porque alguien les presione desde fuera. Lo hacen porque quieren hacerlo", reitera.
Así, explica, los jóvenes talentos al principio disfrutan porque juegan con otros niños, y más adelante porque quieren descubrir hasta dónde pueden llegar como deportistas.
Øvrebø cree que esa filosofía, que acompaña a muchos deportistas durante toda su carrera, ha terminado impregnando a la actual selección noruega de fútbol.
Recuerda que en años recientes el equipo era incapaz de clasificarse para las grandes competiciones y, cuando llegaban los partidos decisivos, sus jugadores parecían atenazados por las expectativas.
"Estaban tensos, tenían miedo de cometer errores y sentían el peso de lo que esperaba la gente", recuerda.
Así, el enorme salto de Haaland y sus compañeros podría tener algo que ver con el idrettsglede.
"El seleccionador, el cuerpo técnico y los jugadores han conseguido reencontrar ese disfrute del deporte que siempre había estado ahí, pero que antes no conseguían trasladar al escenario más importante", asegura.
Cree que, en realidad, los integrantes de la selección noruega han rescatado el motivo real por el que se dedican al fútbol: "No juegan porque tengan que hacerlo, sino para descubrir hasta dónde pueden llegar", remarca.
"Al fin han encontrado la fórmula para vivir realmente ese idrettsglede, poniendo al servicio del equipo toda su capacidad, toda su resistencia, toda su fuerza y todos los años de entrenamiento. Han conseguido mostrarlo y hacer que funcione en el mayor escenario posible".

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FUENTE: BBC
