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Golpe para Donald Trump: la Corte Suprema rechazó la orden de limitar la ciudadanía por nacimiento

El máximo tribunal de Estados Unidos rechazó el decreto de Trump y reafirmó que los nacidos en el país son ciudadanos, con escasas excepciones.

La Corte Suprema de los Estados Unidos le proporcionó un duro revés a uno de los pilares más importantes de la política migratoria de Trump.

La Corte Suprema de los Estados Unidos le proporcionó un duro revés a uno de los pilares más importantes de la política migratoria de Trump.

DPA

El presidente Donald Trump sufrió este martes un duro revés judicial luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos declarara inconstitucional su orden ejecutiva para limitar la ciudadanía por nacimiento de los hijos de inmigrantes indocumentados o de personas con visas temporales, un derecho que el máximo tribunal consideró protegido por la Constitución.

En un fallo dividido por seis votos contra tres, la Corte ratificó la interpretación histórica de la 14.ª Enmienda, incorporada a la Constitución tras la Guerra Civil. La norma establece que "todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en que residen".

La Corte Suprema de Estados Unidos le puso un freno a Donald Trump.

La Corte Suprema de Estados Unidos le puso un freno a Donald Trump.

El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que complicó a Trump

Con esta decisión, los magistrados reafirmaron que cualquier persona nacida en territorio estadounidense, con contadas excepciones, adquiere automáticamente la ciudadanía.

Durante más de un siglo, la Corte Suprema interpretó la 14.ª Enmienda en el sentido de que casi todas las personas nacidas en suelo estadounidense son ciudadanas, independientemente de la situación migratoria de sus padres. Las únicas excepciones son casos muy específicos, como los hijos de diplomáticos extranjeros acreditados o de fuerzas enemigas que ocupen territorio estadounidense.

"La ciudadanía, entonces y ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Decimocuarta Enmienda extendieron esa promesa a 'toda persona nacida libre en esta tierra'", escribió el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, al redactar la opinión mayoritaria y citar los debates del Congreso durante la aprobación de la enmienda. "Hoy mantenemos esa promesa", concluyó.

La orden ejecutiva había sido firmada por Trump el 20 de enero de 2025, el mismo día en que asumió su segundo mandato. La medida establecía que los hijos nacidos en Estados Unidos de personas que permanecieran en el país de manera ilegal o con un estatus migratorio temporal no obtendrían automáticamente la ciudadanía estadounidense.

Los tres jueces que votaron en contra del fallo habrían permitido que la orden entrara en vigor en su momento. No obstante, un dato que sorprendió fue que dos jueces nombrados por Donald Trump, Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh, votaron a favor de rechazar el decreto del líder republicano junto con el presidente del tribunal, John Roberts, y los tres jueces del ala liberal.

No obstante, el juez Clarence Thomas escribió en su disidencia de 91 páginas (tres veces más extensa que la opinión redactada por Roberts) que "hoy, el Tribunal da el paso extraordinario de declarar inconstitucional la orden presidencial que excluye de la ciudadanía a los hijos de visitantes extranjeros temporales e inmigrantes indocumentados", y agregó: "Al hacerlo, el Tribunal se suma a la triste historia de la Decimocuarta Enmienda, que fue diseñada y entendida para garantizar la igualdad de derechos para los negros liberados, pero que en cambio ha sido utilizada para proyectos políticos que el Congreso de la Reconstrucción no apoyó".

Qué pasará con los hijos de inmigrantes

Tras el fallo de la Corte Suprema, la orden ejecutiva de Donald Trump quedó sin efecto y la ciudadanía por nacimiento continúa vigente. Aunque el Congreso podría debatir proyectos de ley sobre el tema, una norma ordinaria difícilmente sobreviviría al control judicial si contradice la interpretación constitucional de la Corte.

La única alternativa para modificar ese derecho sería reformar la Constitución mediante una nueva enmienda, un proceso que exige mayorías calificadas en el Congreso y la aprobación de tres cuartas partes de los estados, un objetivo que hoy aparece políticamente muy lejano.