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Geografía, costos y colonialismo: los fundamentos de Simon Jenkins en The Guardian para pedir un acuerdo por Malvinas

El columnista sostuvo que el mantenimiento del enclave británico en el Atlántico Sur es cada vez más difícil de justificar y fundamentó su postura en antecedentes diplomáticos, el alto costo militar y los cambios del escenario internacional.



En medio del histórico reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, una de las voces más influyentes del periodismo británico volvió a sacudir, luego de la semifinal en la que la Selección argentina venció a Inglaterra, y donde los jugadores mostraron una bandera sobre Malvinas, el debate en el Reino Unido. Se trata de Simon Jenkins, exeditor de The Times y uno de los columnistas políticos más respetados de Gran Bretaña, quien publicó una columna en The Guardian en la que sostiene que las Islas Malvinas pertenecen a la Argentina y que Londres debería retomar las negociaciones sobre la soberanía.

El artículo generó un fuerte impacto porque proviene de un periodista identificado durante décadas con el establishment británico. Jenkins no solo cuenta con una extensa trayectoria en la prensa del Reino Unido, sino que además siguió de cerca la Guerra de Malvinas de 1982 y ha escrito numerosos análisis sobre la política exterior británica, el legado colonial y las relaciones internacionales.

Quién es Simon Jenkins

Simon Jenkins nació en 1943 y desarrolló una carrera de más de cinco décadas en algunos de los principales medios británicos. Fue editor del diario The Times entre 1990 y 1992, además de desempeñarse como editor del Evening Standard. También escribió para The Sunday Times y actualmente es uno de los principales columnistas de The Guardian, donde aborda temas de política, historia, patrimonio y relaciones internacionales.

Reconocido por mantener posiciones independientes y, en ocasiones, contrarias al consenso político británico, Jenkins ha publicado numerosos libros sobre historia y patrimonio del Reino Unido y suele cuestionar el costo político y económico de determinadas decisiones del Estado británico.

Por qué escribió la columna sobre las Malvinas

La publicación de Jenkins se produjo en un contexto de renovado debate sobre el papel internacional del Reino Unido tras el Brexit y de crecientes cuestionamientos al mantenimiento de territorios de ultramar.

En su artículo, el periodista sostiene que la política británica hacia las Islas Malvinas permanece congelada desde 1982 y que el Gobierno de Londres debería abandonar una posición que considera anclada en el pasado colonial. Según plantea, el conflicto no puede seguir sustentándose únicamente en argumentos históricos, sino que debe analizarse desde criterios de geografía, pragmatismo y costos estratégicos.

Vista actual de Puerto Stanley, en las Islas Malvinas, desde el otro lado de la bahía. Gentileza Jonathan Buckmaster.

Uno de los disparadores de su reflexión fue el reciente acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y España respecto de Gibraltar, que eliminó la frontera física entre ese territorio y el país ibérico. Para Jenkins, ese entendimiento demuestra que aún los conflictos históricos pueden encontrar soluciones negociadas cuando existe voluntad política.

Los principales argumentos del periodista

En su columna, Jenkins recuerda que durante la década de 1970 los gobiernos británicos mantenían conversaciones con Argentina para avanzar hacia una transferencia de soberanía. Entre esos antecedentes menciona el acuerdo de comunicaciones firmado en 1971 y la propuesta de un sistema de leaseback, mediante el cual Argentina habría recuperado la soberanía mientras el Reino Unido conservaba la administración durante un período determinado.

El periodista considera que la invasión ordenada por la dictadura militar argentina en 1982 interrumpió ese proceso diplomático y fortaleció políticamente al gobierno de Margaret Thatcher, congelando durante más de cuatro décadas cualquier posibilidad de negociación.

También cuestiona el elevado costo económico de mantener la presencia militar británica en el Atlántico Sur. Según afirma, los contribuyentes del Reino Unido destinan más de 60 millones de libras al año para sostener una base militar en unas islas ubicadas a casi 13.000 kilómetros de Londres, una inversión que considera difícil de justificar en el escenario geopolítico actual.

Una mirada crítica sobre el referéndum y el colonialismo

Otro de los puntos centrales del texto es su análisis del referéndum realizado en 2013, cuando el 99,8% de los habitantes de las islas votó por continuar siendo un territorio británico de ultramar.

Aunque reconoce esa expresión de voluntad, Jenkins sostiene que la consulta no resuelve el diferendo de soberanía ni elimina el reclamo argentino reconocido por las Naciones Unidas. En su opinión, la realidad geográfica y la evolución del derecho internacional obligan a replantear el conflicto desde una perspectiva más amplia.

El periodista incluso plantea que existe un doble estándar en la política colonial británica, al comparar el tratamiento otorgado a los habitantes de Malvinas con el recibido por poblaciones de otros antiguos territorios británicos, como Hong Kong o Diego García.

Un debate que volvió a instalarse

La columna de Simon Jenkins reavivó una discusión que durante décadas permaneció prácticamente cerrada dentro de la política británica. Aunque su postura está lejos de representar la posición oficial del Gobierno del Reino Unido, el prestigio y la trayectoria del periodista hicieron que sus argumentos adquirieran una repercusión poco habitual.

Al proponer que Londres vuelva a negociar con Argentina y al considerar que el mantenimiento indefinido de las Islas Malvinas como enclave británico resulta geográfica, política y económicamente insostenible, Jenkins desafía uno de los consensos más firmes de la política exterior británica desde el final de la guerra de 1982.