Eutanasia en España: los detalles del protocolo de muerte de Noelia Castillo tras su compleja batalla
La joven catalana de 25 años falleció este jueves en la intimidad de su habitación en Barcelona.
El procedimiento completo de muerte duró entre 15 y 30 minutos.
Antena 3Tras casi dos años de una lucha que trascendió las fronteras de España y llegó a los tribunales europeos, la vida de Noelia Castillo Ramos llegó a su fin. La joven de 25 años, cuya historia estuvo marcada por la adversidad y una paraplejía irreversible tras un intento de suicidio en 2022, recibió la eutanasia este jueves 26 de marzo en su domicilio de Barcelona, ejerciendo el derecho que le otorgó la justicia pese a la férrea oposición de sus padres.
El caso de Noelia se convirtió en un emblema del debate sobre la autonomía de la voluntad. Mientras su padre agotaba todos los recursos judiciales para impedir el procedimiento, alegando falta de capacidad mental, los magistrados ratificaron que la joven era plenamente consciente de su decisión de dejar de sufrir.
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El último deseo: intimidad y despedida
Según revelaron fuentes médicas a El Confidencial, el procedimiento se llevó a cabo siguiendo estrictamente el deseo de Noelia. Aunque su familia la acompañó hasta los instantes previos, la joven solicitó que sus padres no estuvieran presentes en la habitación al momento de la administración de los fármacos.
Todo sucedió en la intimidad de su cuarto, bajo la supervisión exclusiva del equipo médico designado por el Sistema Nacional de Salud. El primer paso del protocolo fue un trámite ético final: confirmar, por última vez, que Noelia mantenía su deseo firme de morir y que su capacidad cognitiva no estaba alterada.
Detalles: cómo fue el protocolo médico
El Ministerio de Sanidad de España establece manuales rigurosos para la prestación de ayuda para morir. En el caso de Noelia, se optó por la vía intravenosa, un método que facilita la administración y asegura la rapidez del proceso. El kit, preparado con antelación, constó de tres etapas fundamentales:
Sedación previa (Midazolam): Se aplicó una premedicación para disminuir el nivel de conciencia. El efecto fue casi inmediato, preparando el cuerpo para la inducción al coma en menos de dos minutos.
Inducción al coma profundo (Propofol): En un lapso de cinco minutos, se administró este fármaco para asegurar que la paciente no tuviera percepción alguna de los pasos siguientes. El equipo médico verificó la profundidad del estado de coma antes de proseguir.
Bloqueante neuromuscular: Finalmente, una vez confirmado el coma profundo, se inyectó el fármaco que provoca la parada cardiorrespiratoria. Este paso se realiza siempre, incluso si el paciente presenta signos de muerte tras la inducción al coma.
El procedimiento completo duró entre 15 y 30 minutos. Noelia Castillo, víctima de una violación grupal y sobreviviente de una caída de un quinto piso que la dejó dependiente y con dolores neuropáticos crónicos, logró finalmente lo que pidió durante 20 meses: irse en paz.
La ley española permite tanto la administración por parte de profesionales como la autoadministración por vía oral, pero en este caso la asistencia médica directa garantizó que se cumplieran los tiempos y la voluntad de privacidad de la joven. Con su fallecimiento, se cierra uno de los capítulos judiciales más polémicos desde la aprobación de la Ley de Eutanasia en España.


