Este es el precio que Estados Unidos tendría que pagar si quiere quedarse con Groenlandia
Un informe calculó cuánto debería desembolsar Estados Unidos si avanzara con la idea de quedarse con Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa.
Groenlandia se convirtió en una pieza clave de la disputa geopolítica en el Ártico
XEl año arrancó fuerte en términos geopolíticos, la captura de Nicolás Maduro, las protestas en Irán y ahora la urgente necesidad que tiene Donald Trump por quedarse con Groenlandia. Comenzó con una broma en 2019 que continuó en 2024 y que a finales de 2025 empezó a sonar preocupante para los países europeos. Ahora, un informe de la NBC detalló cuánto saldría que Estados Unidos adquiera Groenlandia.
Un análisis de expertos divulgado por NBC News estima que la compra de Groenlandia por parte de la Administración del presidente estadounidense Donald Trump podría costar hasta 700.000 millones de dólares si Dinamarca accediera a una negociación formal. Esta cifra —calculada por académicos y exfuncionarios estadounidenses— refleja tanto el valor estratégico como los recursos y el papel geopolítico que tiene la isla ártica en un mundo cada vez más competitivo por la supremacía en el Ártico.
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La propuesta de adquirir Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa, no es nueva en la retórica estadounidense, pero ha ganado fuerza en la agenda política actual. Según los analistas, el costo estimado de 700.000 millones de dólares es más de la mitad del presupuesto anual del Departamento de Defensa de Estados Unidos, lo que subraya la magnitud de la operación financiera que implicaría.
Trump y sus asesores argumentan que Groenlandia es esencial para la seguridad nacional de Estados Unidos frente al avance de potencias como China y Rusia en el Ártico, donde la ubicación de la isla ofrece un importante valor estratégico militar y logístico.
La oposición de Dinamarca y Groenlandia
Tanto las autoridades de Dinamarca como las de Groenlandia han rechazado tajantemente que la isla esté a la venta, recordando que la soberanía danesa sobre el territorio es un principio no negociable. La primera ministra de Groenlandia ha reiterado que la población local no busca ser “propiedad de Estados Unidos”, y que sus aspiraciones políticas están enmarcadas en un camino hacia la autonomía o incluso la independencia, no en una venta territorial.
Además de la compra directa, la Administración Trump está evaluando otras opciones, como un pacto de libre asociación similar a los acuerdos que Estados Unidos tiene con países del Pacífico, mediante el cual se podría dar asistencia financiera a Groenlandia a cambio de permitir una mayor presencia de seguridad estadounidense en el territorio.
Este enfoque podría ser una alternativa menos costosa que los 700.000 millones de dólares, aunque sigue sujetándose a la voluntad de Groenlandia y Dinamarca. Cualquier avance unilateral por parte de Washington ha generado fuertes críticas diplomáticas en Europa y ha tensado las relaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y los países aliados dentro de la OTAN.
Aunque el cálculo de expertos sitúa el precio de Groenlandia en cifras astronómicas para una compra directa, muchos analistas subrayan que no existe un mecanismo realista para “comprar” un territorio soberano en el contexto del derecho internacional moderno. Las estimaciones de precios son más bien un ejercicio teórico que una tasación práctica con posibilidad de concretarse.
Mientras tanto, la población de Groenlandia —que ronda las 56.000 personas— ha expresado su oposición mayoritaria a abandonar la relación política con Dinamarca, incluso ante incentivos financieros o propuestas de anexión.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia y el debate sobre su costo han puesto en primer plano la compleja interacción entre geopolítica, estrategia militar y soberanía nacional. Si bien los 700.000 millones de dólares son un número de referencia impactante, el camino para que Washington “se quede” con Groenlandia enfrenta barreras legales, diplomáticas y políticas que parecen, por ahora, insuperables.
En qué otras ocasiones Estados Unidos compró territorio
El interés de Estados Unidos por Groenlandia tiene antecedentes concretos. A lo largo de su historia, Washington amplió su territorio mediante compras estratégicas que hoy forman parte central del país. El caso más conocido es la Compra de Luisiana, concretada en 1803, cuando Estados Unidos adquirió a Francia un extenso territorio que duplicó su tamaño y aseguró el control del río Misisipi.
Otro antecedente clave es la compra de Alaska a Rusia en 1867 por 7,2 millones de dólares. En su momento fue criticada, pero con el tiempo se volvió estratégica por sus recursos y su ubicación en el Ártico.
También se suma la Compra de Florida, adquirida a España en 1819 mediante un tratado que consolidó el control estadounidense sobre el sudeste del país. Además de estas compras, Estados Unidos incorporó territorios como Puerto Rico, Guam y Filipinas tras la guerra con España, aunque no se trató de adquisiciones comerciales sino de cesiones tras un conflicto armado.
El intento de compra de Groenlandia en el siglo XX
Mucho antes de Donald Trump, Estados Unidos ya había puesto la mirada en Groenlandia. En 1946, el gobierno estadounidense ofreció comprar la isla a Dinamarca, en plena posguerra y con el inicio de la Guerra Fría. La propuesta fue rechazada, pero Washington mantuvo presencia militar en el territorio, especialmente a través de bases aéreas.
Ese antecedente muestra que el interés por Groenlandia responde a una lógica estratégica de largo plazo, más allá de los gobiernos de turno.



