España y Marruecos acuerdan entregas inmediatas tras el desborde de los ingresos ilegales
El ministro Fernando Grande-Marlaska viajará este viernes a la ciudad autónoma en medio del desborde fronterizo.
Madrid apunta a las redes de tráfico humano por instrumentalizar un fallo judicial para impulsar los cruces irregulares.
EFEEspaña y Marruecos acordaron este jueves reforzar la coordinación operativa para frenar la grave crisis migratoria que afecta a Ceuta. Ante la entrada irregular de entre 1.500 y 2.000 personas en las últimas horas —la mayoría jóvenes que cruzaron a nado o saltando los vallados fronterizos—, ambos gobiernos se comprometieron a revisar los mecanismos bilaterales para concretar, a la mayor brevedad posible, la devolución de todas las personas que ingresaron sin autorización a la ciudad autónoma norteafricana.
La situación en la frontera se tensó de forma dramática durante la jornada, cuando cientos de jóvenes marroquíes lograron sortear las vallas de protección entre Castillejos y Ceuta tras la retirada del personal de las fuerzas auxiliares locales. Ante la gravedad del panorama, las autoridades ceutíes exigieron al Gobierno central el cierre "urgente e inaplazable" del paso fronterizo, mientras que el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, confirmó su traslado a la zona para este viernes.
La polémica judicial y el rol de las mafias en el estallido
Desde el Ministerio del Interior destacaron la "ejemplar colaboración" con Marruecos y reconocieron que los operativos del país vecino lograron frenar miles de intentos de cruce previo. No obstante, las autoridades españolas señalaron de forma directa a las redes de tráfico ilícito por impulsar esta nueva ola migratoria, acusándolas de instrumentalizar un fallo reciente del Tribunal Supremo para incentivar las salidas masivas. En dicho dictamen, la alta corte confirmó a principios de julio que la Ley de Extranjería prohíbe aplicar el rechazo inmediato en frontera —conocido como "devolución en caliente"— a los migrantes interceptados en alta mar.
A pesar del complejo escenario legal, Grande-Marlaska mantuvo contactos permanentes con su par marroquí, Abdelouafi Laftit, con el objetivo de agilizar los protocolos de entrega de los recién llegados y restablecer el control efectivo de la frontera de la Unión Europea en África.
Con información de EFE


