España tocó fondo en educación: qué revelan y cómo son las pruebas PISA
El informe PISA 2025 dejó a España por debajo de la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias, con retrocesos históricos y fuertes diferencias regionales marcadas.
Casi 30.000 estudiantes españoles participaron de la edición 2025 de las pruebas PISA, cuyos resultados fueron publicados en septiembre de 2026.
España volvió a retroceder en uno de los principales termómetros internacionales de la educación. Las pruebas PISA 2025 situaron a sus estudiantes por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en lectura, matemáticas y ciencias, con resultados que se ubican entre los más bajos de su historia.
La evaluación alcanzó a 29.967 alumnos de entre 15 y 16 años, distribuidos en 956 establecimientos educativos. La muestra representa a unos 459.800 adolescentes españoles y el 77% de quienes rindieron cursaba cuarto año de la Educación Secundaria Obligatoria. En total participaron más de 760.000 jóvenes de 91 países y economías, según la información oficial de la OCDE.
Los resultados de España en las pruebas PISA 2025
El mayor deterioro se registró en comprensión lectora, donde España obtuvo 451 puntos frente a los 461 de la OCDE y los 459 de la Unión Europea. En matemáticas alcanzó 457 puntos, seis menos que ambos promedios internacionales. La diferencia fue más reducida en ciencias: el país consiguió 477 puntos, mientras que la OCDE llegó a 482 y la Unión Europea a 481. Los datos oficiales muestran que el desempeño descendió respecto de 2022 en lectura y matemática, mientras que en ciencias se mantuvo estadísticamente estable. Si la comparación se amplía hasta 2015, la caída alcanza 45 puntos en lectura, 29 en matemática y 16 en ciencias.
El problema no aparece solo en las calificaciones generales. Apenas el 2% de los estudiantes españoles llegó a los niveles más altos de competencia lectora, frente al 6% del promedio de la OCDE. En matemática, los alumnos destacados representaron el 4%, la mitad de la media internacional. Al mismo tiempo, el 32% no alcanzó el nivel básico de comprensión de textos y el 33% quedó por debajo del mínimo esperado en matemática. La proporción de estudiantes con bajo rendimiento creció de forma sostenida durante la última década.
Pantallas, ausentismo y falta de recursos
El informe ofrece otras señales sobre lo que ocurre dentro de las escuelas. El 29% de los alumnos dijo que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o la totalidad de las clases de ciencias. Quienes declararon convivir con ese problema obtuvieron 16 puntos menos que aquellos que no registraron interrupciones.
Además, el 54% afirmó utilizar semanalmente herramientas de inteligencia artificial para estudiar, aunque la OCDE no presenta ese uso como causa directa del retroceso. También aumentaron las dificultades materiales: el 49% estudia en centros cuyos directivos reportaron falta de profesores y el 72%, escasez de personal de apoyo. A eso se suma que el 34% faltó al menos un día durante las dos semanas anteriores a la evaluación.
Las fortalezas y las diferencias entre regiones
El panorama contiene algunos indicadores favorables. España conserva un sistema relativamente equitativo frente a otros países de la OCDE, registra una menor exposición al acoso escolar y sus estudiantes muestran niveles elevados de perseverancia y pertenencia a la escuela. Madrid, Castilla y León y Asturias aparecen entre las comunidades con mejores desempeños, mientras que Ceuta y Melilla ocupan los últimos lugares.
Cataluña no fue publicada por separado debido a que el 23,2% de los alumnos seleccionados quedó excluido de la muestra, por encima de los límites técnicos habituales. La OCDE aclaró que esta anomalía no invalida la comparación nacional, pero advirtió que puede sesgar los resultados hacia arriba. El Gobierno español destacó los avances en equidad y perseverancia, aunque los nuevos puntajes reabrieron el debate sobre la profundidad de la crisis educativa.


