El sorprendente récord que obtuvo Rusia en plena guerra y que hace ruido en Occidente
Rusia alcanzó en abril su mayor ingreso por combustibles fósiles en dos años y medio, pese a vender menos volumen al exterior.
Rusia volvió a mostrar el peso de sus exportaciones energéticas en medio de la guerra.
EFE/MAXIM BLINOVMientras la tensión en el estrecho de Ormuz ocupa buena parte de la agenda internacional, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue abierta y deja otro dato sensible para Occidente. Rusia consiguió en abril un registro económico inesperado: en plena guerra y bajo sanciones internacionales, alcanzó su mayor nivel de ingresos por exportaciones de combustibles fósiles en dos años y medio.
Récord de ingresos rusos por combustibles fósiles
Según un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, conocido como CREA, los ingresos de Rusia por ventas de combustibles fósiles crecieron 4% respecto de marzo y llegaron a 733 millones de euros diarios. El dato resulta todavía más llamativo porque el volumen exportado cayó 7% en el mismo período.
Te puede interesar
Volodímir Zelenski destacó a Rusia: el verdadero motivo
La explicación está en los precios. La tensión en Medio Oriente, con problemas de suministro vinculados al estrecho de Ormuz, empujó los valores de la energía y permitió que Rusia ganara más dinero incluso con menos ventas. En otras palabras, Moscú exportó menos, pero cobró más caro.
El crudo fue la parte más golpeada del negocio. Los ingresos de Rusia por exportaciones de petróleo cayeron 9% en abril, hasta los 374 millones de euros diarios. CREA vinculó esa baja con los ataques de drones de Ucrania contra infraestructura petrolera rusa, que provocaron una caída del 24% en los envíos marítimos de crudo.
Sin embargo, otros sectores compensaron esa pérdida. Las exportaciones de crudo por oleoducto crecieron 36% por la reanudación del flujo a través del Druzhba, que conecta Rusia con Hungría y Eslovaquia. Ese movimiento volvió a poner sobre la mesa el peso que todavía tienen algunos países europeos en el comercio energético con Moscú.
El gas natural licuado también dejó un fuerte ingreso para Rusia. En abril, los ingresos por GNL subieron 25% y llegaron a 58 millones de euros diarios, aunque los volúmenes casi no crecieron. Según CREA, el 55% de las cargas rusas de GNL que llegaron ese mes fueron descargadas en puertos de la Unión Europea.
Ese punto es el que más ruido hace en Occidente. La Unión Europea sostiene desde 2022 que busca reducir su dependencia energética de Rusia y avanzar hacia un corte total de las importaciones rusas de gas y petróleo. De hecho, el Consejo de la UE recuerda que esa dependencia implica riesgos económicos y de seguridad, y que el bloque adoptó medidas para eliminarla de manera gradual.
Aun así, los números muestran que el vínculo no desapareció. En abril, la UE fue el cuarto comprador mundial de combustibles fósiles rusos y aportó cerca de 1.700 millones de euros a los ingresos de Rusia. Dentro del bloque, Francia fue el principal importador, seguida por Hungría, Bélgica, Eslovaquia y España. En conjunto, esos cinco países pagaron 1.600 millones de euros por energía rusa.
China, de todos modos, siguió siendo el cliente más importante. El gigante asiático compró combustibles fósiles rusos por 7.300 millones de euros en abril, lo que representó el 41% de los ingresos de Rusia entre sus principales compradores. El crudo fue la parte central de esas compras, seguido por gas por gasoducto, derivados del petróleo, carbón y GNL.
El récord deja una señal incómoda para las potencias occidentales. Aunque las sanciones buscan limitar los recursos de Moscú, Rusia todavía encuentra compradores, rutas y precios favorables para sostener una parte clave de su economía. En medio de la guerra, la energía volvió a mostrar que sigue siendo una de las principales fuentes de dinero del Kremlin.


