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El sorprendente desarrollo económico de África y por qué cada vez depende menos de las ayudas

Organizaciones internacionales y activistas denunciaron que el fin de la cooperación internacional provocaría un cataclismo, pero un año después la mayoría de los países del continente no solo han logrado amortiguar el impacto, sino que han crecido. BBC Mundo entrevistó a un experto en la región para entender lo ocurrido.

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Thomas Imo/Photothek via Getty Images

La decisión el año pasado del presidente Donald Trump de cerrar la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) supuso un duro golpe para muchos países.

Ponía fin, prácticamente, a la ayuda y cooperación internacional por parte de su país.

Con más US$80.000 millones en 2024, Estados Unidos fue el principal donante de proyectos destinados a combatir el hambre, la pobreza y enfermedades en todo el planeta.

Activistas y organismos internacionales pronosticaron que el cambio sería catastrófico especialmente para África. En un informe publicado en 2025 en la revista The Lancet, un grupo de 15 expertos advirtió que los recortes podrían provocar 14 millones de muertes prematuras en el continente para 2030.

Y aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agrupaciones humanitarias han corroborado que en el último año en algunos países se produjo un aumento de decesos producto del fin de los programas humanitarios, África en su conjunto no solo no ha entrado en crisis, sino que creció económicamente en 2025 y seguirá haciéndolo en 2026.

"Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), 11 de las 15 economías de más rápido crecimiento del mundo en 2026 estarán en África, lo que la convierte en la región de mayor crecimiento del mundo", afirmó Landry Signé, copresidente del Grupo de Acción Regional para África del Foro Económico Mundial, y quien ha investigado el comportamiento de las economías africanas tras la tormenta desatada por Trump.

"Muchos países africanos han mostrado una resiliencia que algunos podrían considerar sorprendente", agregó el experto en Economía Global y Desarrollo.

Pero ¿cómo ha ocurrido esto? ¿Qué han hecho los países africanos para sortear las turbulencias? Estas y otras preguntas fueron respondidas por Signé, profesor de la Universidad de Arizona e investigador de la Iniciativa para el Crecimiento de África del Brookings Institution, ambos en EE.UU., durante una entrevista con BBC Mundo.

Retrato del profesor Landry Signé.
Cortesía Brookings Institution
Una investigación realizada por el profesor Landry Signé reveló que la mayoría de las economías africanas logró sortear las turbulencias provocadas por las políticas de Donald Trump.

Se creía que la decisión de Trump y de países europeos como Reino Unido de recortar la cooperación para el desarrollo desencadenaría una catástrofe en África, pero usted, en una investigación publicada recientemente en Foreign Affairs, afirma que ha ocurrido exactamente lo contrario. ¿Le sorprendieron estos hallazgos?

Como he estado expuesto a las fortalezas únicas y diversas de África, no me sorprendió ver que muchos países han mostrado una notable capacidad para adaptarse y reaccionar ante los cambios en la ayuda internacional.

He observado la resiliencia y el liderazgo de muchos países africanos en áreas que otros podrían considerar sorprendentes. Por ejemplo, en tecnologías emergentes, muchos países africanos lideran indicadores clave: Mauricio encabeza el acceso generalizado a internet en escuelas, la legislación sobre comercio electrónico y la presencia de inversores de capital de riesgo.

Por su parte, Kenia lidera lo relativo al dinero móvil y Ruanda destaca en la entrega de suministros médicos mediante drones.

También existe una idea equivocada sobre la ayuda, según la cual la ayuda sostenía esencialmente a las economías africanas.

Un joven en Nigeria con un laptop.
AFP via Getty Images

¿Era un mito eso de que África era dependiente de la ayuda internacional?

Aunque la ayuda representa un gran porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) en países que enfrentan crisis humanitarias, no ocurre así en la mayoría de los países africanos.

Para la mayoría de los países la mayor proporción de sus ingresos provienen de otras fuentes, como las remesas. En 2023, la ayuda internacional al desarrollo hacia África fue de US$ 73.800 millones, menos que los 90.800 millones por concepto de remesas, de los 97.100 millones recibidos en inversión extranjera directa y de los 479.700 millones en ingresos fiscales.

La dependencia de la ayuda ya estaba disminuyendo antes de los recortes decretados por Trump. El número de países donde la ayuda internacional al desarrollo superaba el 5% del PIB cayó de 27 en 2000 a 22 en 2022; donde superaba el 10%, de 14 a nueve; y donde superaba el 20%, de cinco a uno.

Algunos expertos y ONGS advirtieron que millones de vidas se perderían si desaparecía la ayuda internacional. ¿Hay evidencia de que esto haya ocurrido o esté por ocurrir?

Sí, los recortes en salud han sido especialmente devastadores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre enero y octubre de 2025, 5.687 instalaciones sanitarias en 20 contextos humanitarios se vieron afectadas por la reducción de la ayuda internacional y unas 2.038 cerraron, reduciendo el acceso a servicios de salud para 53,3 millones de personas.

También organizaciones no gubernamentales sobre el terreno, como Médicos Sin Fronteras, informaron 652 muertes infantiles por malnutrición en Katsina (Nigeria) en los primeros seis meses de 2025 debido a los recortes.

Aún llevará tiempo conocer el impacto final, especialmente en la mortalidad, pero algunos países han logrado ajustarse. Por ejemplo, un mes después del anuncio del cierre de USAID, Nigeria logró movilizar casi la mitad de los fondos que USAID aportaba a ese país.

La sociedad civil y el sector privado también intervinieron: el Centro de Investigación y Proyectos para el Desarrollo (dRPC, por sus siglas en inglés), con apoyo de la Fundación Ford, creó una iniciativa para financiar a 17 ONG nigerianas durante tres meses.

El factor determinante será si los fondos provenientes de ajustes gubernamentales, del sector privado, de la sociedad civil u otros donantes pueden desplegarse e implementarse de manera eficaz y rápida para cubrir lo que antes financiaba la ayuda de EE.UU.

Trabajadores de USAID protestan contra el cierre de la agencia en febrero de 2025.
Kevin Dietsch/Getty Images
La decisión de Trump de cerrar USAID y recortar drásticamente la ayuda internacional al desarrollo tomó a muchos por sorpresa.

¿Cómo lograron Somalia, Liberia o la República Centroafricana, países afectados por conflictos internos y dependientes de la ayuda, superar este golpe?

Estos países están clasificados en la categoría de mayor riesgo en mis análisis, con alta exposición y alta vulnerabilidad. El impacto en ellos es, por tanto, mucho más fuerte y difícil de gestionar. La inseguridad alimentaria, el hambre, el desplazamiento y las enfermedades han aumentado tras la pérdida de ayuda.

La Unión Europea (UE) y Japón enviaron fondos para asistencia humanitaria en la República Centroafricana, y Reino Unido envió dinero para aliviar la sequía en Somalia, pero su fuerte dependencia de la ayuda y sus crisis continuas dificultan su capacidad para absorber el shock.

Pero en 2025, los países africanos no solo tuvieron que lidiar con los recortes a la ayuda internacional sino también con las turbulencias provocadas por los aranceles impuestos por la administración Trump. ¿Qué hicieron los gobiernos de la región? ¿Aplicaron medidas impopulares como recortes del gasto público y aumentos de impuestos o buscaron otros mercados a donde redirigir sus productos?

Con los aranceles existe una dinámica similar a la de la ayuda internacional. Aunque países como Lesoto —cuyo sector textil depende en gran medida de las exportaciones a EE.UU.— se vieron afectados, solo 13 países tienen más del 5% de sus exportaciones totales dirigidas al mercado estadounidense.

Muchos países se centraron en redirigir su producción y fortalecer relaciones comerciales con otros socios. Por ejemplo, Sudáfrica firmó un acuerdo para exportaciones agrícolas libres de aranceles a China y buscó nuevos mercados en Indonesia, Vietnam, Malasia y Japón. El país también está priorizando los mercados africanos, que representaron más de la mitad de sus exportaciones agrícolas en 2025.

Algunos países, como Botsuana, además de buscar inversiones en la UE, adoptaron una postura de prudencia fiscal, recurriendo a asociaciones público‑privadas para infraestructuras y abriendo sectores a la inversión privada, medidas que reconocen que no siempre resultan populares.

Sin embargo, las autoridades locales esperan que atraer inversores y, por tanto, crear empleos, beneficiando a los ciudadanos. El desempleo es uno de los problemas más urgentes del país.

Si las reformas logran resultados en áreas prioritarias y generan valor en tecnología o transferencia de capacidades, es probable que ganen apoyo. La transparencia, el liderazgo responsable y una implementación eficaz serán clave.

Un billete chino junto sobre un mapa de África y unas piedras de minerales.
Getty Images
China no solo se ha convertido en el principal socio comercial de África, sino que se ha hecho con grandes yacimientos de minerales en todo el continente.

¿El aumento de los precios de las materias primas jugó un papel importante?

Sí, el aumento de los precios de las materias primas desempeñó un papel, especialmente al reducir las presiones inflacionarias, pero también hubo otros factores.

En primer lugar, muchos países pudieron adaptarse rápidamente mediante políticas ágiles e innovadoras para movilizar recursos.

En segundo lugar, muchos recurrieron a sus relaciones con otros socios para diversificar sus mercados. Por ejemplo, Costa de Marfil, Egipto y Marruecos ya se habían diversificado hacia socios regionales, europeos y asiáticos.

Y en tercer lugar, Irlanda, Corea y España anunciaron aumentos en sus presupuestos para la ayuda al desarrollo internacional, mientras que Dinamarca, Noruega y Luxemburgo se comprometieron a mantener sus niveles actuales. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos han liderado la asistencia en materia de seguridad en el África subsahariana.

¿Cuál ha sido el papel de China? ¿Salió en auxilio de los países africanos o no?

En 2024, China eliminó los aranceles a las importaciones de 33 países africanos menos desarrollados, lo que impulsó el comercio África–China hasta US$ 296.000 millones, un contraste notable con los aranceles estadounidenses.

Y a principios de este año, China anunció que, desde el 1 de mayo, 53 países africanos podrán exportar productos libres de aranceles.

Trump junto preside una reunión con presidentes africanos en la Casa Blanca en julio de 2025.
Bloomberg via Getty Images
Trump ha dicho que quiere cambiar la relación con África para que deje de ser receptor de ayuda y se convierta en socio comercial.

En los últimos años, Rusia y China han aumentado su presencia en África. Rusia ha apoyado a los gobiernos que se han instalado en la región del Sahel tras varios golpes militares y China ha otorgado cuantiosos préstamos y se ha hecho con concesiones para explotar recursos naturales. ¿La estrategia de Trump no está empujando al continente hacia países a los que considera rivales y adversarios?

China ha sido el mayor socio comercial de África desde 2009. El intercambio de US$ 296.000 millones logrado en 2024 duplicó con creces a los 104.900 millones al que llegó el comercio entre África y EE.UU. Al mismo tiempo, la inversión extranjera directa estadounidense en África fue negativa (cayó en US$ 2.000 millones) en 2024, mientras que China mantuvo un flujo positivo de 3.400 millones.

Rusia, por su parte, se está convirtiendo en el socio de seguridad preferido en los países del Sahel controlados por juntas militares.

El superávit comercial de África con EE.UU. cayó a su nivel más bajo desde 2020 entre abril y julio de 2025, lo que indica que el enfoque estadounidense está suponiendo el riesgo de perder influencia.

Un grupo de habitantes de Burkina Faso en una protesta a favor del golpe militar en ese país junto a un afiche que muestra la cara de Vladimir Putin.
OLYMPIA DE MAISMONT/AFP via Getty Images
Rusia ha aprovechado para aumentar su presencia en África al respaldar a los líderes militares que han asumido el poder en varios países de la región del Sahel.

En la nueva Doctrina de Seguridad Nacional que EE.UU. publicó en diciembre solo se dedican tres párrafos a África, lo que sugiere que el continente ocupa un lugar marginal en las prioridades de Washington. ¿Qué opinión le merece esto?

EE.UU. depende totalmente de las importaciones de 12 minerales críticos y en más del 50% para otros 28, mientras que China controla el 50% de la producción mundial de minerales críticos y el 87% del procesamiento de las tierras raras, gran parte de ello mediante sus operaciones en África.

El continente posee el 30% de las reservas globales, lo que lo convierte en un socio clave para la seguridad nacional estadounidense.

La nueva doctrina menciona los minerales críticos como una oportunidad de asociación, lo cual es acertado, pero un enfoque centrado únicamente en lo extractivo es insuficiente.

Para 2030, el África subsahariana albergará a la mitad de los nuevos trabajadores que ingresen a la fuerza laboral mundial, y para 2050, más de un tercio de la juventud mundial vivirá en África. Esto crea necesidades inmediatas de empleo y oportunidades de mercado a largo plazo que solo una estrategia integral puede abordar.

Creo que es acertado el giro dado por Washington, el cual pone el énfasis en lo económico, pero creo que sería recomendable ampliarlo a lo que defino como las "4P": prosperidad, poder, paz y principios.

Ampliar y optimizar la colaboración en los cuatro ámbitos, sin dejar de hacer hincapié en el comercio y la inversión, ayudará a EE.UU. a alcanzar sus objetivos de seguridad nacional y económicos, al tiempo que contribuirá a la prosperidad mutua entre EE.UU. y África.

raya gris
BBC

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FUENTE: BBC