Donald Trump y Xi Jinping: los puntos clave de la cumbre que busca rediseñar el mundo
Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Pekín para rediseñar el mundo, abordando tensiones en Taiwán e Irán y el futuro de la IA.
Donald Trump terminó una primera jornada con varias solicitudes chinas.
Los ojos están posados en Pekín, donde la visita de Donald Trump para encontrarse con Xi Jinping se da en un complejo escenario global en torno a Irán y Taiwán, dos grandes puntos de tensión en la puja por el gobierno internacional. Ambos mandatarios se reunieron durante más de dos horas y abordaron cinco ejes clave para el nuevo diseño mundial.
Donald Trump arribó el último miércoles a la República Popular China con el objetivo de mantener reuniones bilaterales con su par oriental, en una cumbre que reúne a los dos extremos no solo geográficos del mundo, sino también políticos. La cita se asemeja a la histórica cumbre de Moscú de 1972 que reunió al entonces presidente americano Richard Nixon con Leonid Brézhnev, secretario general de la Unión Soviética, para la firma del SALT I que fue el primer paso para frenar el desarrollo de arsenales nucleares.
La cuestión de Taiwán y la guerra de la inteligencia artificial
XI ubicó a Taiwán como el punto principal de la reunión bilateral y advirtió que una "mala gestión" de Donald Trump podría llevar el conflicto a una etapa de choque directo, según indico la agencia del régimen chino, Xinhua. En ese sentido, indicó que la "independencia taiwanesa" y la paz en el estrecho de Formosa son "incompatibles". Esto, además de la histórica rivalidad entre el régimen comunista de Pekín con el nacionalista de Taipei, tiene un fuerte peso en el desarrollo tecnológico que Estados Unidos financia en la isla.
Nvidia, la principal empresa de desarrollo de chips de inteligencia artificial en el mundo, es una bandera americana en Extremo Oriente, aunque su fabricación está descentralizada mediante una empresa radicada en los Países Bajos. Este desarrollo en la isla con el respaldo de Washington DC despierta sospechas en China y expone un fuerte atraso en el desarrollo de inteligencia artificial de la República Popular, que ha tenido como estandarte un rápido desarrollo informático frente a Occidente.
Al mismo tiempo, la excusa china para poner a Taiwán en el foco sin exponer su atraso tecnológico es que el régimen de Pekín intenta presionar a los Estados Unidos para que este limite la venta de armas en la isla, marcando esto como una amenaza de potencial bélico.
La Guerra de Irán: sin armas nucleares, pero con petróleo para China
Los mandatarios coinciden en un punto clave sobre Irán, país que esperaba un respaldo chino que nunca llegó: Teherán nunca debe tener armas nucleares. Al mismo tiempo, Xi, obtuvo un guiño de Trump clave para toda China, que ya enfrenta la falta de combustible. Su par americano marcó también que es necesario reabrir el Estrecho de Ormuz para el tráfico de hidrocarburos, sin cobrar derechos para el tránsito marítimo por la región, según señaló la Casa Blanca sobre el contenido de la cumbre.
Desde Washington DC sabían que este punto sería clave para la negociación del ingreso de China en las tratativas de paz con Irán. Esto se debe a que por Ormuz pasa el 45% de las importaciones chinas de gas y petróleo, por lo que el bloqueo impacta directamente en los intereses energéticos y comerciales del gigante asiático.
Donald Trump y una comitiva empresarial
Junto al presidente de los Estados Unidos, llegaron a China grandes ejecutivos empresariales como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia), entre otros. Tan importante fue la presencia de estos empresarios que, incluso, accedieron al Gran Palacio del Pueblo donde se llevó a cabo la reunión entre los mandatarios.
En este sentido, Xi Jinping destacó que no es solo un gesto, sino que las puertas de China a los empresarios "solo se abrirán cada vez más". Mientras tanto, del lado americano, Trump señaló que llevó a los máximos responsables de las empresas como una muestra de respeto hacia China y su líder político, dando lugar también a los empresarios como muestra del modelo occidental en el corazón de Oriente.
Cordialidad entre los líderes
Tanto Xi y Trump mostraron un tono cordial desde el inicio de la cita. Mientras el mandatario chino defendió la idea de que deben ser socios en lugar de rivales, Trump destacó la figura de su par oriental y aseguró que su relación es "fantástica", palabras que normalmente usa el presidente americano en sus encuentros con figuras de este calibre.
A pesar de esta relación "fantástica", Trump señaló que ambos tuvieron dificultades, pero que lograron resolverlas "muy rápido" y auguró un "futuro fantástico juntos". Esta escenificación de cercanía se dio en conjunto al Templo del Cielo, donde el régimen chino ofreció un banquete al presidente americano y este le respondió con una invitación para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Buena relación, pero sin acuerdos
A diferencia de la histórica cumbre de Moscú entre Nixon y Brézhnev de 1972, este mitin no tuvo como consecuencia la firma de ningún acuerdo entre Washington DC y Pekín. Al mismo tiempo, tampoco hubo grandes anuncios de gran calado en cuestiones económicas, más allá de las palabras de Xi en las que reiteró que "nadie gana una guerra comercial".
Este viernes será el último encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump durante su gira en China, donde se espera que se acuerde una extensión de la tregua comercial pactada en Busan, Corea del Sur, el último octubre durante la reuniones bilaterales que se llevaron allí. Al mismo tiempo, China espera lograr avances en la compra de aviones Boeing, soja y tener acceso a tecnología actualizada de Nvidia.

