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Donald Trump y Xi Jinping: el cara a cara de líderes que marcan el destino global

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de China, Xi Jinping encararán una agenda con grandes temas como chips, aranceles y minerales.

Xi Jinping y Donald Trump se vieron hace meses en Pekín. Foto Efe

Xi Jinping y Donald Trump se vieron hace meses en Pekín. Foto Efe

EFE

La política de aranceles del líder de Estados Unidos, Donald Trump, el dominio de China de las tierras raras y la tregua comercial entre las dos superpotencias son algunos de los grandes asuntos económicos de cara a la visita de Xi Jinping a Washington.

Trump inició la guerra comercial en 2018 y su sucesor, Joe Biden, mantuvo esa política, aunque el conflicto se recrudeció notablemente con el regreso del republicano a la Casa Blanca a principios del año pasado: poco después, inició una escalada arancelaria que acabó convirtiéndose en un embargo comercial cruzado de facto entre las dos mayores economías del mundo.

Tras meses de tensiones, Trump y Xi firmaron en octubre en la ciudad surcoreana de Busan una tregua arancelaria parcial, de la que se espera que se negocie una prórroga durante el encuentro entre líderes antes de que caduque el próximo 10 de noviembre.

Renovar la tregua, aunque sea a corto-medio plazo, es crucial en Washington, ya que Trump y los republicanos llegan a la cita con la presión interna de la guerra contra Irán y del encarecimiento de la gasolina antes de las legislativas de noviembre, donde se juegan el control del Congreso.

Donald Trump buscará sacar rédito electoral

El magnate neoyorquino podría apuntarse un tanto antes de los comicios si logra presentar resultados tangibles en el plano comercial, incluyendo compromisos de Pekín para adquirir, por ejemplo, más energía, equipamientos médicos o bienes agrícolas estadounidenses.

Esto es lo que se desprende de lo poco que ha trascendido sobre el diálogo celebrado el fin de semana en Nueva York entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng.

En entrevistas posteriores al encuentro, Bessent y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, han avanzado que se habló sobre un paquete recíproco de reducción de aranceles sobre unas partidas de 30.000 millones de dólares en mercancías de cada país.

Donald Trump, de Estados Unidos y Xi Jinping, mandatario de China, líderes de potencias mundiales. Foto Efe

Donald Trump, de Estados Unidos y Xi Jinping, mandatario de China, líderes de potencias mundiales. Foto Efe

Tierras raras y semiconductores

Está por ver si ambas potencias pueden lograr pronto acuerdos sobre dos de los asuntos más espinosos: la relajación de los controles de las exportaciones chinas de tierras raras y que Washington permita un mayor acceso a Pekín a semiconductores y otros elementos de tecnología avanzada que, a muchos niveles, aún sigue limitando.

China tiene claro que no quiere volver a depender de Estados Unidos en comercio o tecnología: desde el inicio del conflicto, la autosuficiencia en áreas como los semiconductores avanzados -donde Pekín depende de terceros- se ha convertido prácticamente en una obsesión para el Gobierno chino.

El contraataque chino a esto último lo han protagonizado las tierras raras -minerales clave para defensa, automoción, energías limpias o, precisamente, chips-, cuya producción controla y que se han convertido en una de sus armas comerciales.

La imposición de Pekín de restricciones a su exportación provocó atascos industriales hasta su retirada parcial con la tregua.

Además, China ha apostado por diversificar mercados -por ejemplo, hacia el sudeste asiático- para amortiguar el impacto de la reducción del comercio con EE. UU., algo que parece haber logrado a tenor de las cifras récord de exportaciones.

Delegación empresarial

Se espera que Xi viaje a EE. UU. acompañado por una comitiva de empresarios: según la prensa local, podrían acudir directivos de la automotriz BYD, la tecnológica Xiaomi, el estatal Banco de China, el fabricante de baterías para eléctricos CATL o el productor de componentes clave para centros de datos de inteligencia artificial Zhongji Innolight.

Ese posible elenco resulta llamativo, ya que la industria automotriz local pide que se prohíba la llegada de competidores chinos y el sector de la IA también está en guardia ante el auge de sus rivales del gigante asiático, mientras Pekín y Washington llevan años vigilando de cerca los flujos cruzados de inversiones, llegando a vetar operaciones importantes.

Esto último se solapa a su vez con un terreno en el que Trump considera capital mantener la ventaja con China, la inteligencia artificial, un asunto que también fue abordado en Nueva York por Bessent y He antes de la visita de Xi.

Por ello, muchos analistas estadounidenses consideran probable que la cumbre del jueves en Washington se salde momentáneamente con un acuerdo para reducir aranceles sobre una cesta limitada de productos y que ambas potencias continúen negociando más adelante sus disputas clave. Efe