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De no creer: la insólita regla que la OTAN aplicó para no molestar a Donald Trump

Los líderes europeos habrían acordado evitar un tema sensible delante de Donald Trump durante la cumbre de la OTAN en Ankara.

Donald Trump quedó en el centro de una curiosa estrategia diplomática durante la cumbre de la OTAN.

Donald Trump quedó en el centro de una curiosa estrategia diplomática durante la cumbre de la OTAN.

EFE

En la cumbre de la OTAN hubo un tema que muchos prefirieron esquivar delante de Donald Trump. No fue Ucrania, Rusia ni el gasto militar, sino el Mundial 2026: la derrota de Estados Unidos ante Bélgica habría generado una regla informal entre los líderes europeos para evitar cualquier comentario incómodo.

Según informó The Guardian, varios dirigentes europeos acordaron de manera informal no mencionar el Mundial frente a Donald Trump. El motivo fue la derrota de Estados Unidos ante Bélgica por 4 a 1, un resultado que dejó afuera al equipo estadounidense y que podía generar una reacción incómoda en plena cumbre de la alianza militar.

El encuentro de la OTAN se realizó en Ankara, Turquía, en un momento clave para la organización. Los países europeos intentan mantener a Donald Trump alineado con los objetivos de la alianza, especialmente por las tensiones vinculadas al gasto en defensa y al rol de Estados Unidos dentro del bloque.

La “ley” no figura en ningún documento oficial. En realidad, se trató de una estrategia diplomática para evitar un tema sensible. Los funcionarios europeos temían que una broma o un comentario sobre el Mundial pudiera irritar a Donald Trump en una reunión donde la prioridad era mostrar unidad.

Los líderes europeos evitaron hablar del Mundial frente a Donald Trump para no generar tensión en Ankara.

Los líderes europeos evitaron hablar del Mundial frente a Donald Trump para no generar tensión en Ankara.

El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, fue uno de los que habló sobre el asunto. Antes de reunirse con Donald Trump, reconoció que no iba a sacar el tema de la victoria belga por iniciativa propia. También dejó entrever que la derrota de Estados Unidos podía haber sido un golpe difícil para el mandatario.

El clima venía cargado por una polémica previa. Donald Trump había pedido al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que revisara la tarjeta roja del delantero estadounidense Folarin Balogun. Esa situación generó críticas y aumentó la tensión alrededor del partido que luego terminó con una dura derrota para Estados Unidos.

La situación también dejó una imagen llamativa: mientras los líderes discutían asuntos militares, gasto en defensa y el futuro de la OTAN, el Mundial se convirtió en un tema delicado dentro de la diplomacia internacional. Para varios dirigentes europeos, el mejor camino fue callar y evitar cualquier comentario que pudiera incomodar a Donald Trump.