Cómo se compara la semana laboral de 42 horas de Colombia con el resto de América Latina (y por qué Argentina es un caso aparte)
La semana laboral en Colombia se ha reducido paulatinamente durante los últimos años hasta llegar a las 42 horas, luego de décadas con semanas de 48 horas.
42 horas máximo.
Ese es el nuevo límite de la semana laboral en Colombia que entró en vigor este 15 de julio.
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Se trata del último tramo de un proceso de ajuste gradual puesto en marcha con una ley aprobada en 2021que redujo el número de horas laborables de 48 hasta 42 por semana, pero sin reducir el salario de los trabajadores ni afectar sus prestaciones sociales.
La normativa establece que esas horas podrán distribuirse de forma flexible mediante acuerdo entre empresa y trabajador en jornadas que tendrán un mínimo de 4 horas y un máximo de 9 horas continuas.
Los trabajadores no cobrarán horas extras a menos que superen las 42 horas semanales. Además, deberán tener un día de descanso obligatorio que puede ser el domingo u otro día.
La reforma del sistema laboral también trae otros beneficios, como el aumento del recargo por trabajo dominical y/o festivo del 80% al 90%. Además, desde ahora la jornada nocturna se contabilizará a partir de las 7 pm.
La reducción de la jornada laboral es un avance en los derechos de los trabajadores en Colombia, pero no necesariamente significa una mejora de uno de los problemas que enfrenta ese país en el ámbito del trabajo: la baja productividad.
Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en Colombia se trabajan en promedio 43,2 horas a la semana mientras que en Alemania, por contraste, se trabajan solo 25,6 horas.
Todas esas horas de trabajo, sin embargo, no se convierten en mayor riqueza.
De hecho, entre todos los países miembros de la OCDE, Colombia registra la menor productividad laboral, lo que significa que por cada hora que una persona trabaja en ese país, produce menos dinero que en cualquier otra nación de la lista.
Al igual que Colombia, México es otro país de América Latina que ha decidido reducir su jornada laboral.
En febrero, el Congreso mexicano aprobó una histórica ley de enmienda constitucional para reducir, de forma gradual, la semana laboral de 48 horas a 40, que comenzará a implementarse el próximo año.
La ley, que fue impulsada principalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el oficialismo, indica que la semana laboral será de 40 horas para el año 2030, un cambio sustancial para miles de trabajadores en el país y que se alinea con las tendencias globales de reducción de los horarios de trabajo.
En América Latina, otros países como Ecuador ya implementaron la semana laboral de 40 horas.
Sin embargo, distintos analistas, y principalmente parlamentarios de la oposición, señalaron que la misma ley aumenta las horas extras semanales y, sobre todo, mantiene solo un día de descanso por cada seis trabajados.
De acuerdo con los datos de la OCDE, México presenta uno de los peores equilibrios entre vida personal y laboral, además de bajos índices de productividad laboral y los salarios más bajos entre los 38 estados miembro del grupo, que incluye a Colombia, Chile y Costa Rica.
Pero ¿qué otros países de América Latina tienen 40 horas en su semana laboral y cuáles incluso la han aumentado a 60?
De 40 horas
Aunque la semana laboral de 40 horas, que se divide por lo general en cinco días de 8 horas de trabajo, se ha establecido en gran parte de los países del hemisferio occidental, lo cierto es que ha tardado en volverse norma en América Latina.
En países de Europa incluso se están adelantado iniciativas para reducir la semana laboral a cuatro días, con tres de descanso.
Sin embargo, en la región latinoamericana gran cantidad de países continúan con jornadas laborales de entre 44 y 46 horas semanales, que incluyen los sábados.
Esto, a pesar de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que busca entablar un diálogo en los países de la región que permita tener horarios laborales que tiendan a un mejor equilibrio entre vida personal y trabajo.
"El tiempo es un recurso finito e irrecuperable. La forma en que se distribuye entre trabajo, vida personal y descanso impacta profundamente en la salud, la productividad y la cohesión social", señala la organización en un informe de 2025 dedicado a América Latina.
Hasta el momento, el único país de América Latina que tiene una semana laboral de 8 horas por cinco días a la semana es Ecuador. Y está en vigor desde hace 46 años.
En agosto de 1980, se convirtió en el primer país de la región en habilitar esta semana laboral limitada.
Los otros países que están en proceso de llegar a las 40 horas semanales son Chile y México.
En Chile, con la aprobación de la ley 21.561 en abril de 2024, avanza un proceso de reducción de horas laborales. Primero se pasó de 48 a 44 horas; en abril la semana trabajable se redujo a 42 y se espera que para abril de 2028 finalmente se llegue a una jornada de 40 horas totales por semana.
Tanto en Ecuador como en Chile y Colombia se introduce la flexibilidad para aplicar estas determinaciones, donde los trabajadores pueden negociar la mejor forma de trabajar.
Sin embargo, en Chile el límite de horas laborables es de 10 al día.
De 42 a 44 horas
Colombia es el país de la región que, detrás de Chile, Ecuador y México, más se acerca a reducir sus horarios laborales a las 40 horas, gracias a la reducción de la jornada hasta las 42 horas semanales que entró en vigor este 15 de julio.
Durante décadas, la jornada semanal de los colombianos fue de 48 horas.
Otros países como Guatemala, El Salvador y Brasil tienen una semana laboral de 44 horas.
En Brasil, la principal economía de la región, la Cámara de Diputados aprobó en mayo una propuesta de enmienda a la Constitución para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.
El texto prevé que, una vez transcurridos 60 días tras la promulgación de la enmienda, la jornada laboral quedará limitada a 42 horas semanas con dos días de descanso y, al cabo de 12 meses, se reducirá hasta las 40 horas.
El Senado de Brasil ya empezó a discutir esta enmienda, pero no logró aprobarla durante el periodo legislativo que culmina este 18 de julio, por lo que ha quedado aplazada hasta más adelante en el segundo semestre del año.
Una particularidad de esta reforma es que también establece poner fin a la semana laboral con solo un día de descanso (conocida como 6 x 1). La idea es que los trabajadores puedan disfrutar de dos días libres.
El caso argentino
En términos generales, lo más establecido en América Latina es una semana laboral de 48 horas máximo.
Hasta hace apenas cinco años, pocos países tenían una carga de trabajo menor a 8 horas al día por seis días a la semana.
Actualmente ese modelo lo mantienen países como Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Paraguay.
Pero lo cierto es que, de acuerdo con la OIT, en muchos de estos países el promedio de horas trabajadas a la semana se acerca más a las 44.
Por eso en varios de estos países se están adelantando debates políticos para establecer leyes que reduzcan formalmente los horarios laborales.
Cabe aclarar que Argentina vivió este año un agitado debate sobre las horas laborables debido a una propuesta de reforma laboral impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei que permite extender la jornada de trabajo de 8 a 12 horas por día, siempre y cuando se mantenga el descanso reglamentario de 12 horas entre días de trabajo, así como un descanso de 35 horas a la semana.
Especialistas han explicado que esta ley argentina va en contravía de las tendencias que se están viendo alrededor del mundo, que intentan reducir el tiempo dedicado al trabajo.
"Este tipo de medidas se va a convertir en un freno para la innovación empresarial y del desarrollo tecnológico", le dijo al diario Público el economista argentino Jorge Torres en febrero, cuando esta normativa aún no estaba aprobada.
"Quieren hacer competitivas las empresas a base de explotar a los trabajadores y no de apostar por la innovación", añadió.
Además de los cambios a la semana laboral, las reformas legislativas en América Latina también han traído consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
Por ejemplo, el promedio de días de vacaciones en América Latina es de 15 días al año -a diferencia de Europa, donde es 25- y la informalidad alcanza niveles importantes dentro de la actividad económica.
En Colombia y México, la informalidad llega a un 55%, mientras que en otras economías importantes como Brasil y Argentina se sitúa en torno al 40%.
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FUENTE: BBC