Caso Jaysley Beck: un exoficial del Ejército Británico reconoció abuso a la soldado que terminó quitándose la vida
La joven soldado de 19 años denunció acoso y agresión en 2021, pero la cadena de mando no dio aviso a la policía.
La soldado Jaysley Beck denunció acoso y abuso en el Ejército Británico antes de decidir quitarse la vida.
Family Handout/PALa justicia militar del Reino Unido confirmó que un exoficial del Ejército Británico se declaró culpable de haber agredido sexualmente a la soldado Jaysley Beck, de 19 años, quien fue hallada muerta en 2021 tras haber denunciado hostigamientos dentro de la institución.
Michael Webber, exsuboficial del Ejército, reconoció ante un tribunal militar haber atacado a Beck durante un ejercicio en la isla de Thorney. La audiencia de sentencia se realizará en la corte castrense de Bulford, Wiltshire, a fines de octubre. El acusado ya había perdido sus grados militares y abandonado la fuerza.
La investigación determinó que la agresión ocurrió en julio de 2021, apenas meses antes de que Beck fuera encontrada sin vida en su habitación del cuartel de Larkhill. La joven, originaria de Cumbria, había ingresado al Ejército a los 18 años y denunció en reiteradas ocasiones situaciones de acoso por parte de superiores y compañeros.
La soldado se quitó la vida
Fallas en la cadena de mando
El caso expuso graves deficiencias en los protocolos internos. El forense Nicholas Rheinberg sostuvo que la denuncia presentada por Beck debió haberse trasladado de inmediato a la policía civil, como lo establecía la normativa. Según su dictamen, la falta de acción del Ejército contribuyó “más que mínimamente” a la muerte de la soldado.
-
Te puede interesar
Israel ordena la evacuación de toda la ciudad de Gaza
La propia familia remarcó esas omisiones. “Es difícil creer que haya tomado tanto tiempo que alguien asumiera la responsabilidad por este crimen. Jaysley hizo todo bien. Reportó la agresión de inmediato, no una, sino dos veces”, señaló la madre de la joven, Leighann McCready. Según explicó, primero informó a su capitán, quien desestimó el caso, y luego escaló la denuncia dentro de la cadena de mando, sin obtener respuestas. “Si hubieran hecho esa simple cosa, creemos con todo nuestro corazón que ella todavía estaría con nosotros hoy”, añadió.
McCready también relató que su hija había perdido la confianza en recibir ayuda tras nuevos episodios de acoso. La familia aseguró que solo la presión constante permitió que la agresión fuera tratada como un delito y derivara en la actual causa judicial.
Repercusiones en la institución
Tras la investigación, el Ejército Británico admitió que debió haber hecho “mucho más” para proteger y acompañar a la joven. El caso generó debate sobre la cultura interna de la fuerza y la manera en que se gestionan las denuncias de violencia sexual en su interior.


