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"Cárceles" inútiles: el costo real de revivir instituciones que la historia descartó

El sistema penitenciario de Canadá impulsa cárceles basadas en rituales ancestrales como alternativa al encierro tradicional, pero sin datos claros.

Cárceles en Canadá ya optan por un sistema de celdas abiertas.

Cárceles en Canadá ya optan por un sistema de celdas abiertas.

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Canadá construyó cárceles que reproducen formas de vida propias de comunidades antiguas y las presentó como una alternativa innovadora dentro de su sistema penitenciario. Los internos dejan de vivir en celdas comunes y pasan a edificios que imitan viviendas tradicionales.

Cómo viven en las cárceles de Canadá

No se los llama delincuentes, se los denomina hermanos. Las jornadas comienzan con ceremonias de humo, oraciones y rituales que buscan “restaurar” una conexión con un pasado que se presenta como armónico y reparador.

Se organizan banquetes, se enseñan idiomas antiguos y se colocan en el centro prácticas que vivieron sociedades pequeñas, con economía de subsistencia, con alta mortalidad y sin ninguna de las estructuras médicas, educativas y administrativas del presente.

Los datos que "no importan" en el proyecto

El proyecto ofrece unas pocas centenas de camas frente a miles de presos. Se lo promociona como éxito por una supuesta reducción de la reincidencia, sin detallar criterios de admisión, nivel de riesgo inicial, controles estadísticos ni seguimiento real después de la liberación. La explicación se apoya en el atractivo estético del pasado, no en datos duros.

Este punto es crucial ya que la llamada sabiduría ancestral se presenta como un tesoro perdido cuando en realidad era el resultado de un entorno extremadamente limitado. La expectativa de vida rondaba los cuarenta años, las enfermedades devastaban poblaciones enteras, la violencia interna era frecuente, la movilidad era mínima y la supervivencia dependía de ciclos climáticos que hoy serían intolerables para cualquier sociedad moderna. Ese mundo desapareció porque no competía frente a sistemas con medicina, alfabetización, escritura, administración centralizada, maquinaria agrícola, comercio ampliado y defensa organizada. No fue reemplazado por un acto de maldad ni por persecuciones conceptuales sino porque las estructuras modernas resolvían problemas que la vida antigua no podía resolver.

Los errores del proyecto de Canadá

Traer fragmentos de ese pasado a un sistema penal urbano, burocrático y saturado de violencia contemporánea produce instituciones que funcionan como vitrinas. Son escenarios que generan emociones, fotografías y relatos reconfortantes. Sin embargo, no resuelven las causas reales del encarcelamiento.

La reincidencia puede bajar en grupos pequeños porque quienes ingresan suelen ser internos más cooperativos, más motivados o seleccionados con criterios que no se explicitan. Esa mejora no se replica en el sistema general porque el diseño no está preparado para escalar ni para enfrentarse a los problemas cotidianos de cárceles con miles de internos, múltiples niveles de riesgo y dinámicas propias del crimen organizado.

El mecanismo detrás de todo esto es la idealización del pasado. Se toma un conjunto de prácticas que pertenecieron a un mundo muy distinto y se las presenta como si fueran portadoras de una armonía atemporal. Se las separa de las enfermedades, de la mortalidad, de las hambrunas y de la fragilidad material que definían ese modo de vida. La nostalgia actúa como filtro y conserva la estética descartando la realidad.

Cuando un gobierno convierte esa nostalgia en política pública, el resultado es un sistema diseñado para lucir bien pero incapaz de cumplir la función real que dice cumplir.

Se instala la idea de que un ritual, un nombre antiguo o una construcción pintoresca sustituyen las transformaciones profundas que exige un sistema penal moderno. La decisión de Canadá muestra lo que sucede cuando se reviven estructuras que la historia dejó atrás porque no podían sostenerse. El presente requiere instituciones robustas, con mediciones, controles, incentivos, personal especializado y capacidad de gestión. Lo demás es decoración.

Este caso revela que la idealización del pasado no es un homenaje, es una forma de eludir los problemas reales del presente.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.