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Brote de hantavirus en altamar: qué dijo el único argentino que viaja en el crucero

El argentino a bordo del crucero MV Hondius habló sobre cómo se vive en primera persona el brote de hantavirus que tiene en vilo al mundo.



Durante la evacuación de los pasajeros del crucero MV Hondius, escenario en la última semana de un brote de hantavirus, habló con la prensa el único pasajero argentino que se encuentra allí.

"Fue distintos a lo que había pensado, fue una desgracia, ahora tenemos que pasar unos días en cuarentena, vamos viendo", sostuvo Carlos Ferello, ingeniero y jubilado, en comunicación con Todo Noticias. El hombre quiso embarcarse debido a su afición por la navegación.

A su vez, Ferello brindó detalles de toda su estancia en el crucero, desde su salida el 1 de abril hasta el día en que las autoridades del barco dieron aviso del brote y el estado de salud de los dos pasajeros que presentaron los síntomas.

La travesía del MV Hondius

"El 20 de marzo hizo el recorrido previo a la Península Antártica. Estábamos llegando cerca de Tristán da Cunha", relató Carlos, y agregó: "Ya habían avisado que había un matrimonio nerrlandés que estaba enfermo, que había presentado síntomas, pero ninguno sospechaba nada".

No obstante, cuando el capitán comunicó que la pareja de neerlandeses había muerto, "no se sospechaba nada, eran personas de edad, tenían un cuadro de fiebre, se lo trató como una infección y pasaron los días", sostuvo el argentino.

El pasajero argentino también relató cómo comenzaron las sospechas dentro del crucero tras la muerte de la pareja neerlandesa. Según explicó, el barco se encontraba cerca de Tristan da Cunha, considerada la isla más remota del mundo, por lo que debieron dirigirse hacia Saint Helena para recibir asistencia médica.

“Tristán da Cunha es la isla más remota del mundo, así que tuvimos que viajar hasta Santa Elena. Ahí sí hay aeropuerto, está más organizado. Allí bajó la esposa y los llevaron en un vuelo a Johannesburgo. Pero cuando llegó, falleció también. En ese momento fue cuando se prendieron todas las alarmas. Empezaron a hacer análisis y empezaron a delinear que teníamos que estar aislados”, recordó.

El aislamiento y la llegada a Tenerife

Ferello explicó que recién después de esas muertes se confirmó que el brote estaba vinculado al hantavirus. “Hasta ese momento se pensaba que era solo una complicación, hasta que avisan a la empresa naviera que era un virus y después detectaron que era hantavirus”, señaló.

Con el correr de los días aparecieron nuevos contagios entre pasajeros y parte de la tripulación. “En el interín apareció un contagiado más y a él lo desembarcaron y lo llevaron a Johannesburgo. Ahí también se había contagiado el médico que los había atendido a todos y un guía. Los llevaron a todos a Johannesburgo y, por suerte, se recuperaron”, detalló.

A partir de allí, comenzaron las medidas de aislamiento dentro del barco. El crucero intentó desembarcar en Cabo Verde, aunque las autoridades locales no lo permitieron, por lo que finalmente la embarcación se dirigió hacia Tenerife.

Pese a la situación sanitaria, el argentino aseguró que dentro del crucero no se vivió un clima de pánico. “Como después no aparecieron más casos y nos empezamos a cuidar todos, se tomaron las medidas de que no estuviéramos tan juntos. Yo estaba solo, así que siempre comía, desayunaba y paseaba solo; no tenía tanto contacto. Se siguió una vida normal”, afirmó.

Además, destacó el acompañamiento de las autoridades argentinas durante toda la emergencia. “Cancillería y el embajador fueron espectaculares. Se han movido, se han preocupado. Estaban en contacto permanente, tanto el Ministerio de Salud de la Argentina como los consulados”, sostuvo.

“Un viaje inolvidable”

Ferello también contó que viajará junto a otros 26 pasajeros hacia los Países Bajos para continuar allí el aislamiento preventivo. “Después hay otros que vienen con nosotros: uno de Grecia y uno de Japón. A los neerlandeses los dejan ir a sus casas manteniendo aislamiento. A los demás nos invitan al hotel, nos van a hacer un análisis de sangre y vamos a tener seguimiento periódico durante la estadía allá. Un viaje inolvidable”, expresó entre risas.

Por último, reconoció que el viaje terminó siendo mucho más extenso de lo previsto. “Yo tendría que haber estado en Buenos Aires el 5 de mayo, y ahora se va a alargar por lo menos 15 días más”, explicó. Aun así, destacó el vínculo que se generó entre los pasajeros durante la travesía: “Después de un mes terminamos con una relación de fraternidad”.