Aniversario del horror: la ciudad japonesa de Nagasaki conmemoró los 81 años del ataque atómico estadounidense
Quedan 91.105 sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, con una edad promedio de más de 86 años. Crece la preocupación por preservar la memoria de los ataques.
Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki sufrieron las bombas nucleares de Estados Unido. Foto Efe
EFELa ciudad japonesa de Nagasaki recordó este domingo el 81° aniversario del bombardeo atómico estadounidense con un acto en el que el intendente Shiro Suzuki alertó sobre los peligros de la disuasión nuclear y le reclamó al Gobierno de Japón que sostenga sus principios de posguerra.
La ceremonia se realizó en el Parque de la Paz, donde delegaciones de más de 90 países guardaron un minuto de silencio a las 11.02, el instante preciso en que un bombardero B-29 estadounidense arrojó la bomba de plutonio bautizada "Fat Man", el 9 de agosto de 1945.
El ataque dejó unas 70.000 víctimas fatales hasta el final de aquel año. Había ocurrido tres días después del bombardeo sobre Hiroshima, que provocó cerca de 140.000 muertes.
Japón anunció su rendición el 15 de agosto de 1945, y con ello terminó la Segunda Guerra Mundial.
El intendente cuestionó la lógica de la disuasión
En su discurso, Suzuki definió al armamento nuclear como un "mal absoluto" y rechazó el argumento de los países que sostienen que poseerlo evita nuevos ataques.
"La teoría de la disuasión nuclear es extremadamente peligrosa y frágil. Las armas nucleares no son un 'mal necesario', sino un 'mal absoluto', y nunca pueden coexistir con la humanidad", afirmó.
El mensaje apuntó de manera directa a los líderes de las potencias que tienen ese arsenal o que dependen de su capacidad disuasiva: "Cuanto más dependan de la disuasión nuclear, más aumentan el riesgo de una guerra nuclear", advirtió.
Suzuki también le pidió al Gobierno japonés que respete la Constitución pacifista, participe de la próxima conferencia de revisión del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y mantenga los tres principios no nucleares: no poseer, no fabricar y no permitir el ingreso de ese armamento al territorio nacional.
La posición de Tokio y la inquietud de los sobrevivientes
La conmemoración coincidió con un momento delicado: la administración de la primera ministra Sanae Takaichi revisa la política de defensa japonesa con el propósito de reforzar la capacidad ofensiva de sus Fuerzas Armadas.
Takaichi respalda los principios de no poseer ni desarrollar armas nucleares, pero mantiene una postura ambigua sobre la prohibición de introducirlas en el país.
Esa indefinición generó preocupación entre los sobrevivientes de los bombardeos, conocidos como hibakusha.
Durante el acto, la primera ministra sostuvo que Japón adoptará un enfoque "realista y pragmático" para avanzar hacia un mundo sin armas nucleares.
No mencionó, sin embargo, el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que Tokio se negó a firmar por encontrarse bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos.
Más tarde aclaró que su país seguirá trabajando dentro del Tratado de No Proliferación Nuclear y que cualquier decisión se evaluará según su eficacia para proteger la seguridad nacional y promover el desarme.
Una memoria que se apaga
Del total de personas que sobrevivieron a los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki quedan hoy 91.105, cerca de una cuarta parte del número registrado originalmente.
Su edad promedio supera los 86 años, un dato que profundiza la preocupación por cómo preservar la memoria de los ataques entre las nuevas generaciones.

