Así fue el entrenamiento de la tripulación de Artemis II para volver a la Luna
A más de cinco décadas del último viaje tripulado a la Luna, cuatro astronautas se preparan desde 2023 para una misión de 10 días.
Los astronautas de Artemis II durante el entrenamiento de recuperación y supervivencia en el agua en el Laboratorio de Flotabilidad Neutral de la NASA.
NASA/Josh ValcárcelHace 54 años, la humanidad realizó su última misión en la Luna, en 1972, cuando los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron más de tres días en la superficie lunar, realizaron tres caminatas espaciales y exploraron el terreno en un vehículo lunar, con Cernan como el último humano en pisar el satélite durante Apollo 17.
Ahora, en el nuevo milenio, la humanidad será testigo de una nueva misión: Artemis II. A diferencia de las expediciones del programa Apolo, este vuelo servirá como una prueba integral de sistemas para el regreso sostenido al entorno lunar y para la exploración humana más allá de la órbita baja terrestre.
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Para una misión con ese nivel de exigencia, la preparación se convirtió en una etapa decisiva. Cuatro astronautas se entrenan para volar en Artemis II, un viaje de aproximadamente 10 días que evaluará el cohete SLS y la nave Orión —bautizada Integrity por la tripulación— y que demandará mayor autonomía operativa lejos de la Tierra. Desde junio de 2023, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, se preparan para ese recorrido.
La misión, de aproximadamente 10 días, pondrá a prueba el cohete Space Launch System y la nave espacial Orion, bautizada Integrity por la tripulación. Además, requerirá que el cuarteto opere con mayor autonomía y tome decisiones cruciales lejos de la Tierra. "El entrenamiento para Artemis II se centra en la mitigación de riesgos. Al preparar a los astronautas y controladores de vuelo para lo que podrían encontrar, facilitamos el éxito de la misión", dijo la directora de entrenamiento de Artemis II, Jacki Mahaffey.
Un entrenamiento pensado para operar lejos de un "puerto seguro"
Una diferencia clave frente a misiones en la Estación Espacial Internacional es que Artemis II no contará con un refugio cercano ni con la posibilidad de regresar a la Tierra en cuestión de horas ante un inconveniente. El entrenamiento se diseñó alrededor de esa realidad: las tripulaciones no solo deben seguir procedimientos, sino comprender los sistemas de la nave con suficiente profundidad como para adaptarse a condiciones cambiantes.
El proceso comenzó con fundamentos de la misión, incluyendo el funcionamiento individual y conjunto de los sistemas Orión y SLS. A partir de esa base, la tripulación avanzó por fases que abarcaron desde operaciones rutinarias en órbita hasta segmentos más complejos, como el ascenso, la entrada y el aterrizaje. Cada etapa se construyó sobre la anterior, con el objetivo de acercar progresivamente a los astronautas a las exigencias del vuelo real.
En paralelo a esas fases, los integrantes de la misión se entrenaron en operaciones médicas, sistemas de ejercicio, trajes espaciales y rutinas de vida cotidiana a bordo de Orión. En conjunto, esos componentes se integraron en un cronograma único, pensado para reflejar cómo se superponen tareas y responsabilidades durante una misión de espacio profundo.
Simulaciones, vuelos en T-38 y práctica para observar la Luna
Dentro del programa, una parte clave del entrenamiento incluyó observación y fotografía lunar. En el Centro Espacial Johnson, en Houston, los astronautas estudiaron la cara oculta de la Luna y trabajaron en la identificación de formas de cráteres, texturas superficiales, variaciones de color y reflectividad. Aunque Artemis II no aterrizará, la misión prevé observaciones detalladas desde la órbita lunar para dejar preparada a la tripulación —y a los equipos— de cara a vuelos posteriores del programa.
La preparación combinó instrucción en aula y simulaciones con entrenamiento aéreo. La tripulación también se entrenó en el avión a reacción T-38 en el Aeropuerto Ellington, una plataforma que expone a condiciones de vuelo dinámicas y de alta carga de trabajo, orientadas a desarrollar conciencia espacial y adaptabilidad, habilidades vinculadas a la toma de decisiones bajo presión.
Otra instancia clave fue el uso de los trajes del Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión durante entrenamientos destinados a apoyar pruebas de los sistemas de control ambiental y soporte vital de la nave. El traje aporta presión, oxígeno y protección térmica durante el lanzamiento, la entrada y situaciones de contingencia, mientras que los sistemas de soporte vital gestionan oxígeno, agua, temperatura y condiciones generales dentro de la cabina durante toda la misión.
Las simulaciones tuvieron un rol central en la integración de capacidades. En el Simulador de la Misión Orión en Johnson, la tripulación ensayó cada fase, desde operaciones rutinarias hasta respuestas ante emergencias. Estos ejercicios se diseñaron para practicar diagnóstico de fallos, gestión de prioridades contrapuestas y toma de decisiones con comunicación diferida desde la Tierra. En ese recorrido, el cuarteto aprendió en detalle el interior del módulo de tripulación, incluyendo la navegación por pantallas a bordo y la ejecución de procedimientos para volar y monitorear la nave.
Aunque no habrá alunizaje, el entrenamiento incorporó fundamentos de geología mediante prácticas de campo en entornos remotos, con foco en objetivos científicos asociados a la observación desde órbita. Durante la misión, la tripulación examinará un conjunto específico de rasgos superficiales —incluidos cráteres y regolitos— y documentará variaciones de color, reflectividad y textura, información que permitirá a equipos científicos interpretar procesos e historia geológica.
La preparación también contempló el regreso. La tripulación realizó operaciones de amerizaje y recuperación en el Neutral Buoyancy Laboratory, donde ensayó cómo salir de la nave Orión de forma segura en distintos escenarios, estabilizarla y abordar una balsa, habilidades previstas para la etapa posterior al retorno.
Finalmente, Artemis II sumó pruebas de sistemas terrestres integrados en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Allí se realizaron pruebas de trajes, ensayos completos de misión y simulacros del día del lanzamiento, que guiaron a los astronautas desde el traslado a la plataforma hasta el ingreso a Orión en la plataforma de lanzamiento 39B.
Con el avance hacia la fecha de despegue, el foco del trabajo se desplaza de la preparación técnica a la disponibilidad operativa, mientras la tripulación se encamina a una misión que llevará operaciones tripuladas más allá de la órbita terrestre baja.




