ver más

Alemania evalúa romper una tradición centenaria para intentar reactivar su economía

La crisis económica abrió un fuerte debate en Alemania, donde el Gobierno analiza flexibilizar el descanso dominical y permitir que más comercios trabajen durante los domingos.



La necesidad de impulsar el consumo llevó a Alemania a revisar una de sus costumbres más arraigadas. El Gobierno puso sobre la mesa la posibilidad de ampliar la actividad comercial durante los domingos, una jornada que desde hace más de un siglo está reservada principalmente para el descanso.

La tradición es conocida como Sonntagsruhe y quedó protegida legalmente en 1919, cuando el descanso dominical fue incorporado a la Constitución de la República de Weimar. Desde entonces, la mayoría de los negocios permanece cerrada durante ese día, incluso en las principales ciudades del país.

Actualmente, las excepciones alcanzan principalmente a restaurantes, cafeterías, estaciones de servicio y algunos comercios autorizados. Las panaderías pueden atender durante apenas tres horas, mientras que los supermercados tienen fuertes restricciones y solo algunos locales venden productos básicos.

Alemania busca impulsar el consumo

En medio del estancamiento de la economía, el Gobierno de Alemania analiza extender de tres a ocho horas la apertura dominical de panaderías y pastelerías. También se propone que las bibliotecas públicas puedan funcionar durante seis horas los domingos a partir del 1 de enero de 2027.

El planteo forma parte de un paquete de reformas más amplio promovido por el canciller Friedrich Merz para mejorar la competitividad, revisar las condiciones laborales y darle un nuevo impulso a la actividad económica.

El descanso dominical está protegido en Alemania desde 1919, pero comerciantes y empresarios reclaman flexibilizar las restricciones.

Sin embargo, una parte del sector comercial reclama avanzar mucho más. Los grandes negocios sostienen que cada establecimiento debería tener la posibilidad de decidir si abre o no durante los domingos, sin necesidad de limitar la modificación únicamente a las panaderías.

La Federación Alemana de Minoristas calcula que una flexibilización de las normas podría generar alrededor de 1.000 millones de euros adicionales en ventas. Los empresarios también afirman que las compras se convirtieron en una forma de entretenimiento, comparable con salir a comer o ir al cine.

El cambio genera rechazo en distintos sectores

La propuesta despertó una fuerte resistencia entre sindicatos, organizaciones religiosas, partidos políticos y pequeños comerciantes. Estos sectores consideran que el domingo cumple una función social, ya que permite compartir tiempo en familia y garantiza una jornada de descanso común para la mayoría de los trabajadores.

Los comercios más chicos también advierten que podrían tener dificultades para conseguir empleados dispuestos a trabajar durante todo el fin de semana. Además, temen que la apertura dominical termine favoreciendo principalmente a las grandes cadenas, que cuentan con mayor cantidad de personal y recursos.

Las entidades empresariales responden que trabajar los domingos debería contemplar pagos adicionales y días libres compensatorios. También remarcan que, mientras los locales físicos permanecen cerrados, los consumidores continúan comprando por internet y muchos pedidos son procesados desde países vecinos.

Por el momento, Alemania no eliminó el descanso dominical. Sin embargo, el hecho de que el Gobierno haya comenzado a discutir su flexibilización muestra hasta qué punto la preocupación por la economía está obligando al país a revisar una tradición protegida durante más de cien años.