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3 efectos económicos de la guerra en Irán más allá del aumento del precio del petróleo

Las repercusiones económicas del conflicto en marcha en Medio Oriente van mucho más allá de la producción de combustibles y podrán sentirse alrededor del mundo en sectores esenciales como salud y alimentación.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cjengexz3l0o
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Poco más de una semana después del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los efectos del conflicto se sienten en la economía mundial.

El pasado 9 de marzo, el precio del barril de petróleo Brent y del WTI, crudos de referencia para el mercado internacional, superaron por la barrera de los US$100 por primera vez desde 2022, aunque ese mismo día bajaron hasta ubicarse por debajo de los US$95.

En comparación, el 27 de febrero pasado, un día antes del inicio de las hostilidades, el precio del barril del Brent y del WTI se ubicaba en torno a los US$70.

Este incremento de los precios de los combustibles responde fundamentalmente al cierre virtual del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, luego de que el gobierno de Irán amenazara a los barcos que intenten cruzar esa vía marítima por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo y el gas del mundo.

Pero mientras el incremento del precio del petróleo -y de la gasolina- era claramente esperable dado que el conflicto implica a Irán y al estrecho de Ormuz, los especialistas prevén que sus repercusiones se sientan en otras áreas de la economía y en distintos rincones del mundo.

BBC Mundo te cuenta cuáles son tres de estos efectos.

1. Producción de alimentos en riesgo

Un saco plástico está abierto y en su interior se ve una especia de arena gruesa de color marrón. Una persona cuyo rostro no se ve tiene sus manos juntas y con ellas sostiene esa especie de arena que es, en realidad, fertilizante.
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Los fertilizantes nitrogenados son usados en cultivos que producen en torno a la mitad de los alimentos disponibles en el mundo.

El actual conflicto afecta a importantes exportadores de fertilizantes.

Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son cuatro importantes exportadores mundiales de fertilizantes nitrogenados, de acuerdo con datos del Observatorio de Complejidad Económica.

Este tipo de fertilizante se genera a partir del gas natural y es utilizado en cultivos que producen en torno a la mitad de los alimentos disponibles en el mundo.

Aunque la mayor parte de las empresas productoras de fertilizantes de la región han seguido trabajando a pesar de la guerra, Qatar Energy, una de las principales productoras de urea, tuvo que suspender actividades luego de que la semana pasada viera interrumpido el suministro de gas como consecuencia de ataques realizados por Irán con drones y misiles.

Por otra parte, los beneficios de que estas empresas sigan operando se ven limitados por el hecho de que no están pudiendo exportar sus fertilizantes debido al cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula un tercio del suministro mundial de fertilizantes, de acuerdo a Bloomberg.

A esto se une el hecho de que Irán también es exportador de fertilizantes y la decisión de China adoptada a finales de 2025 de suspender las exportaciones de fertilizantes fosfatados y de restringir severamente las exportaciones de urea hasta agosto de 2026, con miras a garantizar el suministro a los agricultores locales.

Según el Observatorio de Complejidad Económica, China es el principal exportador mundial de fertilizantes nitrogenados.

Como consecuencia de todo esto, el precio de los fertilizantes ya empezó a elevarse de forma notable. En el Puerto de Nueva Orleans, principal puerta de entrada de estos productos a EE.UU., el precio de los fertilizantes pasó de US$516 por tonelada métrica a US$683 durante la primera semana de guerra.

Y esta situación se presenta justamente en la época del año en la que los agricultores en el hemisferio norte se preparan para iniciar la siembra, lo que complica aún más las perspectivas.

Según datos de la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense, cada año un 25% de las importaciones de fertilizantes de ese país se realizan entre marzo y abril.

"Esto no podría ocurrir en peor momento", le dijo a la BBC el agricultor Harry Ott, que cultiva algodón, maíz y soja en Carolina del Sur.

Los analistas anticipan que -de extenderse el conflicto- los consumidores empiecen a sentir el impacto en los alimentos en un plazo de 1 a 3 meses en forma tanto de encarecimiento como de escasez, pues sin la cantidad necesaria de fertilizantes las cosechas serán menores.

Esta situación podría traducirse en hambre para los países y las personas más pobres.

"El aumento repentino de los precios de los alimentos y los combustibles, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente podría tener un efecto dominó que agravará el hambre de las poblaciones vulnerables de la región y otras partes del mundo", advirtió el Programa de Alimentos de la ONU en un comunicado.

2. Restricción de la distribución global de medicamentos

Tractores de carga en el puerto Jebel Ali de Dubái.
Reuters
El puerto Jebel Alí de Dubái es uno de los 10 más importantes del mundo.

La guerra en marcha en Medio Oriente también está afectando la cadena global de suministro de medicamentos y productos farmacéuticos.

Esto se debe fundamentalmente a los ataques sufridos por Dubái, que es un importante centro logístico en el sector farmacéutico mundial.

La ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos alberga el aeropuerto internacional de mayor tráfico del mundo, que en 2025 sumó unos 95 millones de pasajeros.

Ese aeropuerto también es un importante hub de distribución de carga de medicamentos y otros productos famacéuticos, en especial, aquellos que requieren mantener la cadena de frío.

Este aeropuerto es especialmente importante para la industria farmacéutica de India, que es el mayor proveedor global de medicamentos genéricos y que produce un 60% de las vacunas del mundo, según datos del Departamento de Comercio de ese país.

De hecho, la línea aérea Emirates tiene una instalación de carga llamada Emirates SkyPharma, que fue construida específicamente para la gestión de envíos farmacéuticos sensibles a la temperatura.

Dubái también cuenta con el Puerto Jebel Alí, considerado como el noveno puerto de carga con mayor actividad del mundo y el principal de Medio Oriente.

De acuerdo con la Autoridad del Puerto Libre de Jebel Alí (Jafza, por sus siglas en inglés), allí operan unas 400 empresas vinculadas al sector farmacéutico y de la salud procedentes de 60 países. Destacan que en el año 2020, transitaron a través del mismo el 50% de los productos farmacéuticos y de salud de Dubái, con un valor equivalente a US$21.800 millones.

Las exportaciones farmacéuticas de India también transitan por este puerto, desde el cual los productos son enviados a otros países del golfo Pérsico, África, Europa y otros destinos.

Los ataques militares iraníes han causado daños tanto en el puerto como en el aeropuerto de Dubái, que han visto interrumpidas sus operaciones normales debido al conflicto.

El transporte aéreo de carga es muy importante para la industria farmacéutica, en especial, para envíos de alto valor o que requieren ser enviados de forma urgente o en condiciones de temperatura controlada.

Aunque existen algunas rutas alternativas a Dubái, muchas de estas tienen capacidades menores para gestionar estos volúmenes de carga, requieren días adicionales de viaje y tienen mayores costos, todo lo cual eventualmente puede terminar impulsando al alza el precio y la disponibilidad de estos productos.

De acuerdo con el Departamento de Comercio de India, la industria farmacéutica de ese país exportó productos a 200 países alrededor del mundo, siendo sus principales destinos EE.UU. Reino Unido, Brasil, Francia y Sudáfrica.

Las instalaciones del aeropuerto y del puerto de Dubái sirven al mismo tiempo como centros de almacenamiento y de reexportación de estos medicamentos, por lo que juegan un rol central en el negocio farmacéutico global.

3. Producción de metales, químicos y aparatos electrónicos

Una mano sostiene un teléfono inteligente.
Getty Images
La producción de numerosos dispositivos electrónicos se podría ver afectada por la guerra.

La distribución de elementos químicos como el azufre y de materias primas como el aluminio, que juegan un rol fundamental en la producción industrial, también se está viendo impactada por la guerra.

Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait e Irán se encuentran entre los principales exportadores de azufre, un subproducto de la refinación de petróleo y gas.

De acuerdo con el Servicio Geológico de EE.UU., un 24% de la producción global de azufre se origina en Medio Oriente.

Gran parte de esta producción se destina a fertilizantes, pero también tiene usos importantes para la extracción de minerales y metales como el cobre o el níquel, fundamentales para la producción de aparatos, vehículos y redes eléctricas, semiconductores, baterías y materiales como el acero inoxidable, entre muchas otras aplicaciones.

En ese campo, ya se sienten los efectos de la guerra. Durante la primera semana del conflicto, las empresas fabricantes de níquel en Indonesia -país responsable de más de 50% del níquel del mundo- anunciaron recortes de producción debido a la interrupción del suministro de los países del Golfo, de donde procede el 75% del azufre que estas compañías utilizan.

Según advirtió la agencia Reuters, es probable que algunos productores de cobre en África estén atravesando una situación similar.

"Una lucha por el suministro enfrentaría a las refinerías de níquel de Indonesia con las mineras de cobre de África, y a ambas con los fabricantes de fertilizantes de todo el mundo, que también buscan sustitutos para el azufre de Medio Oriente", apuntó Reuters.

Dado que el ácido sulfúrico -que se elabora con azufre- es uno de los componentes más importantes para la fabricación de semiconductores y chips, la interrupción en el suministro de este químico puede tener repercusión en la fabricación de innumerables productos considerados esenciales en la vida moderna como teléfonos inteligentes, computadoras, tarjetas de memoria, vehículos e innumerables aparatos electrónicos de uso en hogares, empresas y fábricas.

No es la primera vez que el mundo pasa por una situación así. Durante la pandemia de covid-19 se produjo una escasez de chips que impactó tanto en los volúmenes de producción de estos aparatos como en el precio final que los consumidores tuvieron que pagar por ellos.

En esta ocasión hay que agregar un elemento adicional: la elevada demanda de chips que existe por parte de las empresas que desarrollan y aplican modelos de inteligencia artificial.

BBC

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FUENTE: BBC