El acuerdo entre EE.UU. e Irán es un buen regalo de cumpleaños para Trump, pero está envuelto en incertidumbre: análisis de la BBC
El éxito o fracaso de este acuerdo podría depende de los detalles y de lo que haga cada actor implicado en el conflicto.
El anuncio del acuerdo para poner fin a las hostilidades entre Estados Unidos e Irán le brinda a Donald Trump un regalo de cumpleaños muy bienvenido, aunque envuelto en cierta incertidumbre.
El presidente estadounidense afirmó en su publicación en redes sociales, anunciando el acuerdo, que el estrecho de Ormuz se abriría al tráfico marítimo comercial y que Estados Unidos levantaría su bloqueo naval.
"¡Que fluya el petróleo!", exclamó Trump el domingo.
Continuó declarando que, a diferencia de los fracasos de presidentes estadounidenses anteriores, había logrado un "gran acuerdo" que traería "paz y seguridad a toda la región".
Tal hipérbole no es algo nuevo en Trump, por supuesto.
Sus declaraciones sobre el acuerdo del año pasado que puso fin a la guerra de Gaza —"una paz para toda la eternidad" y el "comienzo de la era de la fe, la esperanza y de Dios"— fueron igualmente grandilocuentes, a pesar de que la realidad sobre el terreno está muy lejos de lo esperado.
En acuerdos diplomáticos de tal trascendencia, el éxito o el fracaso suelen depender de los detalles. Y en este caso, los detalles son escasos.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, declaró en una entrevista el domingo por la noche con Fox News que el hecho de que Irán no posea armas nucleares estaba "consagrado en este acuerdo" y que Estados Unidos podrá verificar su cumplimiento.
Sin embargo, persisten las dudas sobre cuestiones cruciales, como cuáles serán las restricciones al enriquecimiento de uranio y qué sucederá con las reservas de uranio altamente enriquecido que Irán posee actualmente.
Es seguro que parte de esto se resolverá en negociaciones posteriores y en conversaciones "técnicas" que se llevarán a cabo durante una prórroga de 60 días del alto el fuego actual.
Pero si algo ha quedado claro tras décadas de esfuerzos por persuadir y coaccionar a Irán para que renuncie a sus ambiciones nucleares es que no hay garantías, independientemente de lo que Estados Unidos crea que se ha asegurado en este "memorando de entendimiento".
Como para recalcar este punto, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán emitió un comunicado el domingo en el que afirmaba que "las negociaciones finales se pospondrán hasta después de que la otra parte cumpla con los compromisos asumidos en virtud del memorando".
El contenido de dichos compromisos, y cómo los interprete Irán, serán clave para determinar si el acuerdo se mantiene.
Expertos del mercado energético advirtieron que es improbable que el transporte de petróleo a través del estrecho vuelva de inmediato a los niveles previos a la guerra. Eliminar la gran cantidad de buques cisterna acumulados, retirar las minas y restablecer el transporte y la producción regulares de petróleo podría llevar semanas.
A pocos días de la firma oficial, Irán y Estados Unidos tienen tiempo para ultimar detalles clave que garanticen el éxito del acuerdo, pero también existe la posibilidad de que fracase.
Otro factor impredecible es Israel.
Esta siempre fue una guerra a tres bandas, y Trump declaró al Wall Street Journal el domingo que estaba furioso con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por ordenar ataques contra el Líbano este fin de semana, que, según él, podrían torpedear el acuerdo con Irán, que estaba prácticamente cerrado.

El acuerdo se mantuvo, al menos el tiempo suficiente para su anuncio público. Pero si Israel inicia nuevas operaciones militares en el Líbano, Irán podría decidir cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz, poniendo en peligro la economía global.
En sus declaraciones, Vance también reconoció el sufrimiento que esta guerra ha causado a muchos estadounidenses debido al aumento de los precios de la energía y sus repercusiones económicas.
"Mi principal mensaje al pueblo estadounidense es gracias", dijo, prometiendo que los precios de la energía comenzarían a bajar.
La rapidez con que esto ocurra y la velocidad con que se traduzca en una reducción general de los costos para los consumidores estadounidenses que enfrentan dificultades financieras serán cruciales para determinar si la creciente presión política sobre los republicanos disminuye antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Trump y su partido se enfrentan a una opinión pública cada vez más descontenta, según sugieren encuestas recientes. Un sondeo de YouGov reveló que el 63% de los estadounidenses desaprueba su gestión económica, y el 57% considera que la economía está empeorando.
Como mínimo, el acuerdo del domingo debería ayudar a aliviar, si no a eliminar por completo, parte de la presión económica derivada del conflicto en curso. Si los precios de la gasolina comienzan a bajar de forma significativa, podría ser una señal tangible para los estadounidenses de que la situación está mejorando.
Es un paso importante hacia la normalidad previa al inicio de la guerra, aunque los objetivos más ambiciosos de Trump aún no se hayan materializado y siga enfrentando dificultades políticas en su país.

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
- EE.UU. e Irán anuncian un acuerdo para alcanzar la paz y reabrir el estrecho de Ormuz
- El crucial papel de Pakistán para lograr el acuerdo entre EE.UU. e Irán tras la amenaza de Trump de acabar con "una civilización entera"
- "Me encanta la inflación": Trump asegura que no le preocupa el alza de precios del 4,2% en EE.UU., la cifra más alta en 3 años
FUENTE: BBC

