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El descubrimiento que cambió para siempre el lugar de Plutón en el cosmos

El hallazgo de una luna junto a Plutón marcó el inicio de una cadena de descubrimientos que obligaron a redefinir qué es un planeta.
Aunque Plutón ya no sea considerado un planeta como antes, su historia demuestra que, en el universo, las definiciones también evolucionan Foto: Shutterstock
Aunque Plutón ya no sea considerado un planeta como antes, su historia demuestra que, en el universo, las definiciones también evolucionan Foto: Shutterstock

Durante décadas, Plutón fue considerado el noveno planeta del Sistema Solar. Su pequeña figura al final de la lista era parte del imaginario popular, aunque poco se supiera sobre él. Fue descubierto en 1930 por Clyde Tombaugh y, hasta bien entrado el siglo XX, nadie se atrevía a discutir su categoría. Sin embargo, todo cambió con un detalle que apareció en las imágenes astronómicas de los años 60: una extraña protuberancia visible desde la Tierra.

En ese momento, los telescopios detectaron algo irregular. Parecía una deformación en la superficie del planeta, pero los científicos no estaban convencidos. Con el paso del tiempo, la sospecha se hizo más fuerte: ese bulto parecía moverse de forma regular. Fue recién en 1978 cuando James Christy, un astrónomo del Observatorio Naval de Estados Unidos, dio con la respuesta. Lo que veía no era parte del planeta, sino un objeto que lo acompañaba. Lo llamó Caronte, la primera luna conocida de Plutón.

Pese al cambio de categoría, Plutón continúa despertando interés.

Un giro inesperado en la historia de Plutón

El descubrimiento  de Caronte fue más que una simple curiosidad astronómica. Gracias a su presencia, los científicos pudieron calcular con más precisión la masa de Plutón. Hasta entonces, se creía que era un planeta pequeño pero no tanto. Sin embargo, los datos revelaron que su masa era apenas una fracción de la terrestre. Más precisamente, solo un 0,2%. Aquello resultó una sorpresa: Plutón no era solo pequeño, era diminuto en términos planetarios.

A eso se sumó otra rareza. Caronte es inusualmente grande en comparación con Plutón. Tanto, que el centro de gravedad entre ambos no se encuentra dentro de Plutón, sino en un punto en el espacio entre los dos. Giran en torno a ese eje común, como una pareja de bailarines que se sostienen mutuamente. Esta dinámica, sin precedentes entre los planetas del Sistema Solar, alimentó nuevas preguntas.

Durante los años siguientes, la categoría de Plutón comenzó a ser discutida entre los astrónomos. Las dudas se intensificaron cuando las observaciones del Cinturón de Kuiper —una región más allá de Neptuno, llena de cuerpos helados— revelaron decenas de objetos similares. Plutón no era único: tenía compañía, y en abundancia.

En 2005, el descubrimiento de Eris terminó por encender la discusión. Este nuevo objeto era apenas más grande que Plutón y compartía una órbita similar. Si Plutón era un planeta, ¿Eris también lo era? Y si Eris entraba en la lista, ¿cuántos otros cuerpos del Cinturón deberían añadirse?

Frente a esa incógnita, la comunidad científica decidió dar un paso importante. En 2006, la Unión Astronómica Internacional estableció nuevos criterios para definir qué es un planeta.

La resolución fue clara: para ser planeta, un objeto debía cumplir tres requisitos. Primero, orbitar alrededor del Sol. Segundo, tener suficiente masa para adquirir una forma esférica. Y tercero, haber despejado su órbita de otros cuerpos similares. Plutón cumplía con las dos primeras, pero no con la tercera. Su zona estaba llena de objetos semejantes, lo que implicaba que no dominaba su región.

Con esta nueva definición, Plutón fue reclasificado como “planeta enano”. La decisión generó polémica. Muchos astrónomos, e incluso gran parte del público, se resistieron a aceptar que el noveno planeta había perdido su estatus. Para algunos, Plutón sigue siendo planeta en el corazón, aunque la ciencia diga otra cosa.

Durante los años siguientes, la categoría de Plutón comenzó a ser discutida entre los astrónomos.

Un mundo pequeño, pero fascinante

Pese al cambio de categoría, Plutón continúa despertando interés. Tiene cinco lunas, una superficie cubierta de hielo, montañas de nitrógeno y una atmósfera tenue. Su exploración, en gran parte gracias a la misión New Horizons de la NASA, ha revelado un mundo complejo y activo, lejos de ser un simple bloque congelado.

Lo cierto es que el descubrimiento de Caronte no solo iluminó un rincón olvidado del Sistema Solar. También obligó a la astronomía a repensar cómo se clasifica lo que orbita nuestro Sol. Y aunque Plutón ya no sea considerado un planeta como antes, su historia demuestra que, en el universo, las definiciones también evolucionan.