La victoria de Noboa sacude al progresismo y le guiña un ojo a Donald Trump
Desde Quito, Ecuador - " ¡Que muera Luisa, la izquierda y todos los corruptos!". El grito lo escupe un hombre blanco que el domingo a la noche salió con su camioneta blanca 4x4 por las calles de Quito. Colgada de una ventanilla, la bandera de Ecuador, en la otra, un cartón que lleva impreso el cuerpo de Daniel Noboa, el presidente reelecto de Ecuador. Ese hombre se acercó al búnker de la oposición a enrostrarle la aplastante victoria del candidato de ADN. La violencia no escaló porque el ejército había cortado el tránsito una cuadra antes justamente para evitar estos desmanes.
La victoria de Daniel Noboa representa un sacudón para el correísmo en particular y para el progresismo latinoamericano en general, que vio frente a sus narices la posibilidad de ganarle a esta nueva expresión de la ultraderecha. La paridad que anticipaban las encuestas quedó sepultada a los pocos minutos que se conocieron los resultados y el correísmo vio que en los lugares donde debían ganar, no ganaban por la diferencia esperada, donde estaba parejo, perdían y donde esperaban la derrota, eran aplastados.
La posibilidad de frenar a esta derecha anti Estado generaba mucha expectativa. Los entusiasmaba ver a los partidos de centroderecha unidos con la izquierda, la comunidad indígena y la población en su conjunto ponerle un freno a esta expresión política que defiende la mano dura, celebra a Donald Trump y ajusta el gasto público a niveles extremos.
El kirchnerismo llevó una comitiva al búnker de Luisa González. Estaban los senadores Wado de Pedro y Oscar Parrilli, y la diputada Lorena Pokoik. Estos llegaron con las ganas de mandarle un mensaje de resistencia a Javier Milei, que arranca hoy una de sus semanas más desafiantes a nivel político y económico. Pero el guiño fue hacia el norte. Donald Trump invitó a Noboa a su asunción, uno de los pocos presidentes latinoamericanos que estampó su firma en esa lista y además lo recibió durante horas en su casa en Miami. Algo que a Milei le queda muy lejos.
Para Washington esta elección no fue una más. La revalidación del pueblo ecuatoriano a la política de Daniel Noboa, que implica un pleno alineamiento en materia de seguridad, social y económica, con Estados Unidos, es un motivo que tendrá Marco Rubio para festejar, pero también para pensar la relación con sus vecinos del sur.
En el búnker de González esperaban una leve diferencia en favor de Noboa. De hecho, tenían previsto una estrategia publicitaria para denunciar fraude y mostrar que estaba mal hecho el conteo. Cuando se conocieron los primeros resultados que mostraban casi diez puntos de diferencia, esa proyección se empezó a desinflar como un globo. "Ahora no tenemos nada por hacer", se sinceró una de las estrategas de la campaña, en diálogo con MDZ, minutos antes que González saliera a desconocer los resultados.
Ahora Revolución Ciudadana deberá presentar sus denuncias y suplicarle al Consejo Nacional Electoral que reabra las urnas, algo casi imposible, dada la contundencia del resultado y la inclinación oficialista que tiene el órgano electoral en Ecuador. Hasta el cierre de esta nota, la prueba más contundente es que llama la atención que González haya sacado la misma cantidad de votos que en la primera vuelta.
El partido de Rafael Correa deberá repensarse una vez más para sobrevivir. Con sus principales cuadros políticos exiliados y una nueva derrota electoral el desafío se hace cuesta arriba. Aunque en América Latina, la política siempre da revancha