ver más

La fiebre del oro 2.0: miedo infundado, arbitraje extremo y precio dividido

Rumores de aranceles impulsan el precio del oro y generan distorsiones en el mercado, pese a que históricamente no se aplican.

El mercado del oro vive una situación inusual en la que su precio aumenta impulsado por la expectativa de aranceles y una diferencia notable entre los precios de Londres y Nueva York. Sin embargo, la idea de que se puedan aplicar aranceles al oro no tiene fundamento, ya que históricamente el oro nunca estuvo sujeto a este tipo de impuestos en el comercio internacional. A diferencia de otros bienes, el oro no paga aranceles porque se considera un activo financiero más que una mercancía común.

En la mayoría de los países, tampoco está sujeto al IVA cuando se trata de lingotes de inversión, ya que es un medio de resguardo de valor y no un producto de consumo. A lo largo de la historia, los gobiernos regularon la compra y venta de oro en distintos momentos, pero nunca a través de aranceles, sino mediante restricciones a la exportación, control de tenencias o medidas fiscales en el mercado interno.

A pesar de esto, los rumores sobre posibles aranceles generaron movimientos bruscos en el mercado, y crearon una brecha de precios entre los principales centros de comercio. Mientras en Nueva York el precio de los contratos de futuros subió, en Londres el oro físico se mantuvo con un descuento inusual, lo que llevó a que se trasladen lingotes de un mercado a otro para aprovechar esta diferencia.

Este arbitraje ocurrió en otras ocasiones, pero la logística para mover oro físico no es simple, ya que los lingotes deben cumplir con especificaciones técnicas distintas dependiendo del mercado en el que se negocian. En algunos casos, esto implica enviarlos a refinerías antes de utilizarlos para cumplir con los contratos de futuros, lo que agrega costos y demoras.

Además, la demanda de oro en el mercado financiero generó problemas logísticos, con retrasos en la disponibilidad de lingotes almacenados en los bancos centrales y un aumento en la tasa de interés sobre el oro prestado. Esto recuerda a lo que ocurrió durante la pandemia, cuando las interrupciones en los vuelos y el cierre de refinerías suizas generaron un colapso en la distribución del metal.

Ahora, aunque no existen problemas logísticos globales, el miedo y la especulación llevaron a una distorsión en la dinámica habitual del comercio de oro. La idea de que el oro estaría sujeto a aranceles desencadenó una serie de movimientos y decisiones que, al analizarlas en detalle, parecen basadas más en el pánico y en la falta de comprensión de la naturaleza del oro en el comercio internacional que en una amenaza real.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.