Aumentan las posibilidades de que un asteroide impacte contra la Tierra: cuándo y cómo se preparan los científicos
El miércoles 5 de febrero, el mundo se vio alertado ante una acción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tras el anuncio del acercamiento de un asteroide al planeta Tierra.
La ONU activó, por primera vez en la historia, el Protocolo de Seguridad Planetaria tras haber detectado la presencia del asteroide 2024 YR4, que podría impactar contra el planeta Tierra el 22 de diciembre de 2023, según agencias espaciales como la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea).
¿Cómo es el asteroide 2024 YR4?
Este cuerpo celeste fue descubierto a finales de 2024 con el telescopio ATLAS en Chile, de acuerdo con lo informado por las agencias espaciales. El asteroide tiene un diámetro estimado entre 40 y 100 metros. Su tamaño es comparable al del asteroide que causó la explosión de Tunguska en 1908, que devastó más de 2.150 kilómetros cuadrados de bosque en Siberia.
¿A cuánto ascendieron las probabilidades de que el asteroide impacte contra la Tierra?
En un comienzo, los astrónomos de la Agencia Espacial Europea (ESA) habían advertido que las probabilidades de que el asteroide 2024 YR4 impacte contra el planeta tierra en diciembre de 2032 sería del 1,5%. Sin embargo, en las últimas horas, el porcentaje de probabilidades se incrementó.
El asteroide 2024 YR4 ha elevado su probabilidad de impacto contra la Tierra al 2,3%, según nuevos cálculos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA.
Actualmente, el objeto lidera la lista de riesgos de impacto tanto de la NASA como de la ESA y ha sido clasificado con un nivel 3 en la Escala de Turín, que mide el peligro de colisión de objetos espaciales en una escala del 0 al 10.
“En el pasado, varios objetos han subido en la lista de riesgo y finalmente bajaron a medida que llegaban más datos”, explicó Molly Wasser, investigadora de la NASA. La ESA también señaló que el riesgo podría disminuir con observaciones futuras.
Aunque un impacto de esta magnitud no representaría una amenaza global, sí podría causar daños significativos en la zona afectada.
Para mitigar un posible impacto, los científicos consideran viable una misión de desviación. En 2022, la NASA probó con éxito la misión DART, que logró alterar la trayectoria de un asteroide al colisionar con él. Según el astrónomo Colin Snodgrass, de la Universidad de Edimburgo, una misión similar podría utilizarse en caso de confirmarse un riesgo real de impacto.