Presenta:

Japón y los Países Bajos en la encrucijada: elegir entre Estados Unidos y China

Estados Unidos endurece restricciones para frenar el avance tecnológico de China, a través de presiones a aliados como Japón y Países Bajos.
Las dos potencias, Estados Unidos y China, siguen disputándose aliados comerciales en todo el mundo Foto: Shutterstock

Las dos potencias, Estados Unidos y China, siguen disputándose aliados comerciales en todo el mundo Foto: Shutterstock

Shutterstock

En años recientes, Estados Unidos intensificó sus esfuerzos para bloquear el acceso de China a tecnologías avanzadas, especialmente en inteligencia artificial (IA) y semiconductores, áreas centrales tanto para el desarrollo económico como para la seguridad militar. La administración Biden mantuvo una postura firme en la imposición de restricciones, pero algunos legisladores republicanos piden medidas aún más duras. Estos legisladores apuntan contra países aliados que faciliten el acceso de China a estas tecnologías.

Un aspecto central de esta contienda es la cooperación entre Estados Unidos, Japón y los Países Bajos, países que dominan la producción de herramientas clave para fabricar semiconductores avanzados. Legisladores estadounidenses advirtieron a Japón que, si no refuerza sus restricciones de exportación hacia China, enfrentarán represalias. Entre las medidas consideradas, se incluye negarle a las empresas japonesas el acceso a los subsidios del programa de semiconductores en Estados Unidos, lo que afectaría a empresas como Tokyo Electron Ltd., y otros actores clave de la industria.

El dilema es que tanto Japón como los Países Bajos dependen en gran medida de China como un mercado estratégico. Un endurecimiento de las restricciones desencadenará represalias económicas del gigante asiático. Japón, por ejemplo, teme que China limite el acceso a minerales esenciales para la fabricación de automóviles, lo que afectará a empresas como Toyota. Sin embargo, la presión de Washington es difícil de eludir. Los semiconductores avanzados son vitales para la seguridad militar moderna. Desde la perspectiva de Estados Unidos, permitir que China avance en este sector debilitará la seguridad de Occidente.

La estrategia de Estados Unidos también se extiende a frenar el desarrollo de semiconductores menos avanzados en China, ya que estos siguen siendo cruciales tanto para su economía como para sus fuerzas armadas. Se sugirió que Japón y los Países Bajos adopten acciones más agresivas, como prohibir que sus ingenieros y técnicos mantengan o reparen equipos en China, una restricción que ya se aplica a los ciudadanos estadounidenses.

Aunque Estados Unidos prefiere un consenso multilateral, tiene herramientas unilaterales a su disposición. Una de ellas es la Regla del Producto Directo Extranjero (FDPR, por sus siglas en inglés), que permite a Estados Unidos regular productos fabricados en otros países siempre que utilicen alguna tecnología estadounidense, por mínima que sea. Esto le otorga a Washington un control considerable sobre lo que otros países pueden vender a China, incluso sin su colaboración directa.

Finalmente, la Ley de Chips (Chips Act) fomenta la producción de semiconductores dentro de Estados Unidos A través de esta ley, Washington puede restringir los fondos a las empresas que vendan tecnología avanzada a China, obligando a las compañías a elegir entre beneficiarse de los lucrativos subsidios estadounidenses o mantener su relación comercial con China.

Esta batalla tecnológica no se trata solo de comercio, sino también de seguridad y liderazgo global. Aunque Japón y los Países Bajos temen las consecuencias económicas de cortar lazos con China, la realidad es que dependen de Estados Unidos para garantizar su seguridad ante posibles amenazas militares. En última instancia, es probable que se alineen con las exigencias de Washington, conscientes de que su futuro depende más de su relación con Estados Unidos que de su acceso al mercado chino.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.