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Cultura y robo hormiga: la cortesía japonesa facilita el hurto en tiendas

Una forma de ser de todo un país que condiciona la forma de actuar frente a los clientes que puedan ser sospechosos de un robo.
La tradicional cortesía japonesa facilita las posibilidad de robar en las tiendas del país asiático. Foto: Shutterstock
La tradicional cortesía japonesa facilita las posibilidad de robar en las tiendas del país asiático. Foto: Shutterstock

El problema del robo en tiendas (shoplifting) en Japón tiene características únicas que se originan en la propia cultura japonesa y en la forma en que se gestionan estos incidentes. A diferencia de otros países, donde la confrontación o la revisión de bolsos es una práctica común en las tiendas, en Japón los empleados evitan cualquier acción que pueda incomodar a los clientes. Esto facilita la delincuencia.

La sociedad japonesa prioriza la cortesía y la armonía social, y este enfoque influye en cómo se manejan los casos de hurto en comercios. Por ejemplo, cuando un sospechoso es detenido, la policía suele adoptar una actitud “suave” en comparación con otros países. A menudo, los agentes hablan con la persona y evitan un conflicto abierto. Además, si el infractor muestra remordimiento y se disculpa, especialmente si se trata de menores de edad o ancianos, es común que las autoridades opten por no presentar cargos formales y resuelvan el caso de manera más discreta.

Esto se ve reforzado por el sistema judicial japonés, donde la confesión y el arrepentimiento son elementos fundamentales. Aproximadamente el 70% de los juicios criminales en Japón se basan en la admisión de culpa y en la demostración de remordimiento, lo que lleva a sentencias más leves o incluso a suspensiones de la pena. Es decir, el sistema judicial y policial japonés tiende a enfocarse más en la rehabilitación y la reintegración del individuo a la sociedad que en la imposición de castigos severos, especialmente cuando se percibe que el delito es menor, como en el caso del robo hormiga.

Un ejemplo que ilustra esta dinámica cultural ocurrió con un grupo de estudiantes franceses que fueron sorprendidos robando en el barrio de Akihabara, en Tokio. Al tratarse de menores y al mostrar arrepentimiento, la policía optó por no procesarlos formalmente. La leniencia se basó en que los padres de los jóvenes y la escuela se comprometieron a solucionar la situación y garantizar que no se repitiera.

Sin embargo, hay casos en los que la indulgencia no se aplica de manera uniforme, especialmente cuando se trata de extranjeros. Los extranjeros en el país, al no contar con el apoyo familiar y social que tienen los japoneses, a menudo enfrentan procesos más severos. Además, existe una percepción de que muchas de las bandas organizadas que cometen robos en tiendas están compuestas por extranjeros, lo que genera un sesgo en la aplicación de la ley.

Esta actitud, donde se evita el conflicto y se enfatiza el perdón, refleja las raíces culturales de Japón, donde la vergüenza social (haji) y el temor a dañar la reputación son factores mucho más poderosos que el propio castigo legal. Así, la cultura japonesa crea un ambiente en el que el robo en tiendas prolifera por la combinación de una respuesta moderada de las autoridades y la resistencia cultural a enfrentar a los sospechosos de manera directa.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.