Descubren secretos clave sobre la vida de los primeros humanos hace millones de años
Aunque existen diversas teorías sobre los primeros seres humanos en la Tierra, aún hay muchas incógnitas que no se han resuelto. En esta ocasión, un reciente estudio descubrió que la preferencia de los homínidos por asentarse en zonas montañosas o terrenos escarpados no fue una casualidad, sino una elección estratégica clave para su evolución.
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El estudio, llevado a cabo por un equipo de investigadores del Centro de Física del Clima (ICCP) de la Universidad Nacional de Pusan, Corea del Sur, fue publicado en la revista Science Advances. Utilizando un extenso conjunto de datos fósiles de homínidos, junto con análisis detallados del paisaje y simulaciones climáticas que abarcan tres millones de años, los científicos lograron esclarecer cómo estos primeros humanos se adaptaron a entornos difíciles y por qué preferían las montañas sobre las llanuras.
Las regiones montañosas, que ofrecen una mayor biodiversidad debido a las variaciones de altitud y clima, fueron fundamentales para los primeros humanos. Estos ecosistemas más variados proporcionaban una mayor diversidad de recursos alimenticios y resistencia frente a los cambios climáticos, una teoría conocida como la Hipótesis de la Selección de la Diversidad.
"Cuando analizamos los factores ambientales que controlaban dónde vivían las especies humanas, nos sorprendió ver que la inclinación del terreno era el dominante, incluso más que los factores climáticos locales, como la temperatura y las precipitaciones", explica Elke Zeller, autora principal del estudio.
Sin embargo, las zonas escarpadas planteaban retos significativos, como la dificultad para desplazarse por ellas y el alto costo energético que representaba. A pesar de estas dificultades, los homínidos desarrollaron adaptaciones que les permitieron aprovechar los recursos que estos entornos ofrecían.
Según el estudio, estas adaptaciones ocurrieron en dos oleadas a lo largo de tres millones de años. La primera fase se produjo con especies como el Homo habilis y el Homo erectus, adaptadas a terrenos más escarpados hasta hace un millón de años, tras lo cual hubo un intervalo de unos 300.000 años en el que estas señales topográficas desaparecieron.
La segunda oleada de adaptación llegó hace aproximadamente 700.000 años con especies más avanzadas como el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis, capaces de controlar el fuego y de soportar climas más fríos y húmedos.
"La disminución de la adaptación topográfica hace aproximadamente 1 millón de años coincide aproximadamente con reorganizaciones a gran escala en nuestro sistema climático, conocidas como la Transición del Pleistoceno Medio. También coincide con acontecimientos evolutivos como el recientemente descubierto cuello de botella genético ancestral, que redujo drásticamente la diversidad humana, y el momento de la fusión del cromosoma 2 en los homínidos", resume Axel Timmermann, coautor del estudio.
Con este estudio los científicos descubrieron que los homínidos fueron adaptándose progresivamente a terrenos montañosos, lo que a largo plazo les proporcionó ventajas evolutivas. "Nuestros resultados revelan que, con el tiempo, los homínidos se adaptaron a terrenos escarpados y que esta tendencia fue probablemente impulsada por el aumento regional de la biodiversidad", concluye Zeller. A pesar del esfuerzo adicional requerido, la adaptación a estos entornos resultó ser ventajosa para la supervivencia de nuestros antepasados.

