Hallazgo arqueológico: la pelea por los restos de un dios en una mezquita de India
El hallazgo arqueológico de restos de una presunta deidad hindú en una mezquita ubicada en la ciudad sagrada para el hinduismo de Benarés enfrentó este lunes en la corte a las comunidades hindú y musulmana de la India, en la última de una serie de disputas sobre los lugares de culto.
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La disputaen el ámbito de la arqueología llegó hoy al Tribunal Supremo después de que un comité musulmán a cargo de la mezquita de Gyanvapi recurriese los trabajos del gobierno hindú en el espacio de culto para determinar si fue erigido sobre las ruinas de un antiguo templo hindú, tras ser aprobados el pasado viernes por el tribunal de distrito de Benarés.
Mientras una treintena de arqueólogos del Servicio Arqueológico de la India (SAI) examinaban el interior de la mezquita, donde hace un año se dio el descubrimiento un supuesto "lingam" del dios Shiva, una figura que simboliza a esta deidad hindú, el Supremo decretó la suspensión de las labores hasta el miércoles para dar "un respiro" al comité y permitir que impugnase la orden ante otro tribunal, según informó el medio especializado LiveLaw.
Durante la sesión también se tomó nota de que los expertos no planeaban llevar a cabo ninguna excavación durante una semana y que por el momento la inspección se limitaría a métodos no invasivos de medición, fotografía y radar.
Los trabajos responden a una petición presentada por cuatro mujeres hindúes, que afirman que hay ídolos dentro de la mezquita, por lo que reclaman acceder libremente para rezar.
Sin embargo, la parte musulmana sostiene que la supuesta imagen del dios hindú se trata de una simple fuente.
Este caso es el último de una larga lista de disputas entre las comunidades hindú y musulmana en la India sobre los lugares de culto.
Este conflicto ha alcanzado incluso al icónico Taj Mahal, después de que un miembro del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro indio, Narendra Modi, pidiese a un tribunal una investigación similar hace un año.
En 1992, el derribo de una mezquita por parte de una turba de fundamentalistas hindúes movilizados por el BJP desató una ola de disturbios en los meses posteriores en los que murieron unas 2.000 personas, en su mayoría musulmanes.
La comunidad hindú defendía que el edificio destruido se alzaba sobre un terreno sobre el que afirmaban que nació el dios hindú Ram, y finalmente el Supremo resolvió el conflicto por el lugar en favor de los hindúes, autorizando la construcción de un templo hindú.
Efe.

