Investigación

Cómo Rusia está reemplazando a Francia en sus antiguas colonias en África y creando "un laboratorio de un nuevo orden mundial"

El Sahel se ha convertido en un laboratorio de un nuevo orden mundial, en el escenario de una guerra fría, según algunos analistas.

BBC News Mundo viernes, 26 de mayo de 2023 · 07:03 hs
Cómo Rusia está reemplazando a Francia en sus antiguas colonias en África y creando "un laboratorio de un nuevo orden mundial"
Los mercenarios rusos han estado presentes en República Centroafricana desde 2017 Foto: AFP

Rusia ha puesto sus ojos en África y ha encontrado un terreno abonado para sus mercenarios allá donde Francia, la antigua potencia colonial, flaquea.

El Grupo Wagner, liderado por Yevgeny Prigozhin y conocido principalmente por su presencia en la guerra de Ucrania junto a las tropas rusas, entró con fuerza en Mali y en República Centroafricana, está presente en Burkina Faso y se sabe que en el pasado llevó a cabo algún tipo de actividad en países como Mozambique o Madagascar.

Sus tentáculos no se circunscriben, sin embargo, al África francófona. Desde Libia, en el norte, a Sudáfrica, en el sur, las actividades de Wagner han ido en aumento en los últimos años, nutriéndose de la inestabilidad política e incluso, en algunas ocasiones, fomentándola ellos mismos, según denuncian expertos en la región.

Sus actividades van acompañadas a menudo de graves violaciones de los derechos humanos, según han denunciado instituciones como las Naciones Unidas.

"Rusia llega con un paquete de todo en uno: ofrece servicios de seguridad, consultoría política, campañas de medios y de desinformación y venta de armas", explica a BBC Mundo Paul Stronski, investigador sénior del Fondo Carnegie para la Paz Internacional.

A cambio, Wagner obtiene influencia política y una puerta de entrada a la explotación de los ricos recursos naturales de estos países africanos.

Sus ambiciones, sin embargo, no acaban ahí.

La inteligencia estadounidense cree que Moscú busca crear una "confederación de Estados antioccidentales en África", y que ha pasado de aprovechar los vacíos de seguridad a facilitar de forma intencionada la inestabilidad en algunos de esos países, según reveló el Washington Post, que tuvo acceso a documentos clasificados filtrados en internet.

BBC Mundo contactó al ministerio ruso de Exteriores para conocer su versión, pero no obtuvo respuesta. Recientemente, Sergei Lavrov, jefe de la diplomacia rusa, aseguró tras una gira por varios países africanos que, "a pesar de la orgía antirusa orquestada por Washington, Londres y Bruselas, estamos reforzando las relaciones de buena vecindad, en el sentido más amplio de este concepto, con la mayoría internacional".

"El Sahel se ha convertido en un laboratorio de un nuevo orden mundial, el escenario de una guerra fría", explica a BBC Mundo Beatriz Mesa, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Rabat y experta en esta región semidesértica que se extiende desde el océano Atlántico hasta el cuerno de África.

Esta región es una de las más inestables de África, devastada por distintos grupos armados yihadistas, secesionistas y criminales, y anclada en una espiral de golpes de Estado, corrupción y mala gobernanza.

Herencia colonial

Las instituciones y fronteras que heredaron durante su independencia en la década de los 60 han resultado complicadas de gobernar, lo que ha dado lugar a numerosos grupos insurgentes y a un creciente descontento popular.

Francia, que desde entonces ha querido mantener sus vínculos e influencia en lo que denominan la "francophonie", las antiguas colonias francófonas, tradicionalmente se había limitado a cuestiones de cooperación económica y de agencias de desarrollo humano, además de mantener una importante presencia empresarial.

Todo esto cambió, sin embargo, a finales de 2012.

Ese año, grupos islamistas se hicieron con el control del norte de Mali, y el gobierno de Bamako hizo una petición de auxilio en Naciones Unidas para que una fuerza internacional le ayudara a recuperar el territorio. Francia respondió a esta llamada de socorro y, respaldada por una resolución de la ONU, lanzó en enero de 2013 la operación Serval, que un año después se prolongó con la operación Barkhane, con un mandato más amplio en el Sahel y que desplegó hasta 5.100 tropas francesas.

La operación, sin embargo, fue un fracaso.

Para combatir a los grupos yihadistas, "Francia se alió con un sector de los grupos armados, los secesionistas tuaregs y árabes", sostiene Mesa, autora de "los grupos armados del Sahel: conflicto y economía criminal en el norte de Mali".

Como resultado, "se ha creado un Estado de facto en el norte de Mali y vamos hacia un nuevo Estado en el centro del país. Son Estados paralelos a Bamako, con lo cual Mali ha perdido el control de una muy buena parte de su territorio con el apoyo y la anuencia de Francia. Y no solo eso: los grupos armados han crecido y se han fragmentado, ahora mismo son más de 20", explica la investigadora.

Este fracaso militar, la crudeza de los combates y el colapso de los servicios esenciales como la educación y la sanidad han provocado el descontento de la población que, sumado al resentimiento local por el brutal pasado colonial de Francia y las desavenencias con los sucesivos gobiernos militares fruto de los golpes de Estado de 2020 y 2021, apunta Stronski, forzaron a París a retirar sus tropas en agosto de 2022.

París desplazó entonces a sus fuerzas de seguridad a Níger, donde sí cuentan con el apoyo del presidente Mohamed Bazoum, pero no con el de la población nigerina, que teme una deriva como la de Mali.

En este caladero de descontento, Rusia ha puesto al sus mercenarios a pescar.

"Rusia ha encontrado a través de la seguridad una forma de desplazar a los actores clásicos en África", añade Mesa.

Francia ha tenido que retirar sus tropas también de Burkina Faso, donde ha calado el sentimiento prorruso entre la población. AFP.

Bamako ha cambiado de socio y espera que Moscú pueda ofrecerle la estabilidad que no consiguió Francia.

Las tropas del Grupo Wagner llevan más de un año operando en Mali y, aunque las autoridades del país no lo han confirmado de forma oficial, el ministro de Exteriores maliense, Abdulaye Diop, ha dejado claro que no tienen necesidad de justificarse: "Rusia está aquí a petición de Mali y responde de manera efectiva a nuestras necesidades estratégicas", dijo el año pasado.

Para muchos países africanos, Occidente ha sido un socio poco fiable, que ha exigido a menudo a cambio de su apoyo avances democráticos o de derechos humanos. "Los rusos, en cambio, aparecen cuando les llaman sin pedir ese tipo de contrapartidas", apunta el experto en Rusia.

Fondo Carnegie para la Paz Internacional, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, BBC.

¿Y qué obtienen a cambio?

"A cambio de sus servicios reciben lucrativos contratos, que les permite financiarse. Así que sieguen una especie de modelo de autofinanciación", apunta Stronski.

Según la inteligencia estadounidense, Wagner extrae recursos naturales en República Centroafricana, Libia y Sudán. En Mali, rico en oro, algodón o magnesio, "se están firmando actualmente contratos para con el Estado a cambio de soldados de Wagner para explotar una mina de oro", asegura la investigadora Beatriz Mesa.

Pero el interés de Moscú puede que vaya más allá.

"Quieren ser percibidos como una potencia. Quieren tener esa presencia militar en República Centroafricana, quieren estar en Sudán para saber qué es lo que está pasando en el Cuerno de África y en el Golfo Pérsico. Y quieren esa presencia en el norte de África para tener ojos en Europa y en la OTAN", resume Stronski.

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